Raúl Tola

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Donald contra Trump

El hombre más poderoso del mundo ha mostrado hasta el cansancio que solo conoce el libreto de la mano dura.

"Donald Trump es el primer presidente que he visto durante mi vida que no intenta unir al pueblo estadounidense, y ni siquiera finge hacerlo. En cambio, intenta dividirnos. Estamos presenciando las consecuencias de tres años sin un liderazgo maduro”. Estas no son las palabras de un radical: corresponden a un comunicado de Jim Mattis, primer secretario de Defensa del gobierno de Trump. Ahí lo acusa de «intentar dividir» al país y de abusar de su autoridad al «militarizar la respuesta a las protestas» por la violencia policial contra los afroamericanos.

Los Estados Unidos viven un período de crisis múltiples y profundas, que comenzó cuando el coronavirus llegó a su territorio y se expandió vertiginosamente, ante la respuesta destemplada y errática del gobierno. A pesar de que el país se convirtió en el epicentro mundial de la pandemia, los estadounidenses se amalgamaron alrededor de Trump, que llegó a tener un 51% de aprobación por un 45% de desaprobación.

El desarrollo de la emergencia sanitaria y sus consecuencias humanitarias y económicas (ya son 108 mil los muertos registrados y 42.6 millones de americanos han solicitado prestaciones por desempleo) comenzó a cambiarle el panorama a un gobierno que tenía uno de sus principales activos en la economía.

A esto se han sumado las multitudinarias manifestaciones por el asesinato de George Floyd a manos de un policía en Minnesota. Estas protestas han sido retroalimentadas por la brutal reacción policial y por el liderazgo improvisado y autoritario (hay quienes lo llaman «fascista» y «dictatorial»), además de bastante cobarde de Trump.

El hombre más poderoso del mundo ha mostrado hasta el cansancio que solo conoce el libreto de la mano dura. En los últimos días, ha amenazado con sacar al ejército para contener a los manifestantes y gaseando a quienes se congregaban en los alrededores de la Casa Blanca para salir a tomarse una foto frente a la iglesia de Saint John’s. Al mismo tiempo, las protestas lo llevaron a rodear de rejas la residencia presidencial, a apagar sus luces de noche y a refugiarse en su búnker subterráneo.

Ante los reveses, Trump ha intentado aplicar la misma estrategia de siempre: cambiar de tema. Pero ni sus peleas con las redes sociales ni su retiro del financiamiento a la OMS han conseguido opacar los problemas que enfrenta su administración. Su responsabilidad en esta suma de catástrofes le ha devuelto al terreno de la impopularidad, que ha alcanzado el 53%, por un 46% de aprobación.

También le ha cambiado el sentido a las elecciones de noviembre que, más que una confrontación entre Trump y Joe Biden, han comenzado a ser percibidas como un referéndum sobre la gestión de Trump, que ahora mismo perdería en Estados clave para su elección de 2016. Según una encuesta de ABC News y el Washington Post, la ventaja de Biden llega hasta los 10 puntos (53% a 43%).