El Biblioburro, la biblioteca móvil que acerca a los niños de zonas pobres a la lectura

Junto con sus dos burritos, Alfa y Beto, Luis Soriano compone una biblioteca andante que comparte libros de pueblo en pueblo. Ha recorrido muchas comunidades de Colombia, en viajes que pueden tardar hasta ocho horas, en una inspiradora historia que nació del amor al prójimo.

Luis Soriano con Alfa y Beto llevando libros para los niños pobres de Colombia. Foto: Facebook/Biblioburro
Luis Soriano con Alfa y Beto llevando libros para los niños pobres de Colombia. Foto: Facebook/Biblioburro
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Hace 24 años, Luis Soriano Bohorquez, un maestro de escuela primaria decidió compartir su modesta colección de libros con niños en su comunidad natal de La Gloria y las áreas circundantes de la provincia de Magdalena, al norte de Colombia. Desde aquella vez, junto a sus dos burros, ha recorrido más pueblos colombianos para acercar a los menores la magia de la lectura junto a su biblioteca andante, el Biblioburro.

“La aventura comenzó en 1997. Como no teníamos herramientas educativas y los chicos de aquel momento no tenían libros en sus casas, monté mis libros y fui casa por casa a llevarlos. Con el paso del tiempo nace este proyecto que se llama Biblioburro” relata Luis.

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Esta noble acción atiende a más de 300 niños de manera mensual. Es el mismo profesor Soriano, en compañía de sus burros Alfa y Beto, que al unir los dos nombres forman la palabra alfabeto, quien ha puesto gran parte de sus recursos, su tiempo y su patrimonio para lograr que esta iniciativa tenga vigencia, según reseñan medios locales.

‘El Quijote colombiano’, como lo han apodado, transporta más de 100 libros por viaje por las intrincadas sendas del territorio colombiano, en travesías que pueden durar hasta ocho horas.

Alfa y Beto, los burros que acompañan a Luis Soriano. Foto: Fundación Biblioburro

“¡Ya viene!”, grita de emoción uno de los niños al ver asomar los burros en su vereda. El profesor, como parte de su rutina solidaria y educativa, reparte los libros a los niños con los que se cruza. Una de sus obras favoritas es “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez, reseña el medio español RTVE.

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Según Luis, a los chicos lo que más les gusta es explorar a ellos mismos los libros. En una llamada telefónica, Henry Candanoza, quien desde 2010 conforma la Fundación Biblioburro junto a Soriano, señala que los niños en las comunidades “desnudan su corazón al tener un libro en sus manos”, a pesar de sus propias limitaciones. “Escasamente tienen para comer, pero cuando llegamos ponen una sonrisa de oreja a oreja”.

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“A través de Biblioburro, se está combatiendo la ignorancia campesina. En un libro podemos encontrar ciudades, culturas, derechos y deberes. Entonces, a un niño que estamos educando hoy, a través de Biblioburro, le estamos enseñando esos derechos, deberes y compromisos. (...) Así, es un niño educado y no para la guerra”, afirma Soriano en una entrevista para la productora de cine documental y televisión Valentina Canavesio.

Durante la pandemia de la COVID-19, Luis Soriano envió un mensaje a los maestros y padres de familia de su nación en el que les pedía que sigan alimentando la creatividad y la imaginación de los niños colombianos, en la búsqueda de un país próspero.

Un libro del Biblioburro

La contribución de Luis Soriano a la infancia de su nación ha sido inspiración de noticias y reportajes. Sin embargo, el 2016, Mónica Brown, escritora peruana-americana, publicó el libro “Esperando al Biblioburro”.

Portada del libro "Esperando El Biblioburro" de Mónica Brown. Foto: Esperando El Biblioburro

“Cuando un hombre lleva a un pueblo remoto a dos burros, Alfa y Beto, cargados de libros que los niños pueden pedir prestados, la emoción de Ana la lleva a escribir un libro propio mientras espera que regrese el Biblioburro. Incluye glosario de términos en español y una nota sobre la verdadera historia del Biblioburro de Colombia y bibliotecas móviles en otros países”, dice parte de la reseña del libro.