María y Verónica viven juntas desde el 2018. Foto: composición

Enfermera adopta a anciana con cáncer abandonada por su familia: “Ella es mi niña”

Al ver el estado en que doña María se encontraba bajo el cuidado de su familia, Verónica decidió llevarla a vivir con ella para cuidarla. Ahora ha iniciado un proceso para adoptarla.

La República
16 Sep 2019 | 9:46 h

Una enfermera de 34 años ha decidido adoptar a una anciana enferma de cáncer en Brasil. La técnica la conoció durante una visita médica a domicilio y se enteró del estado de abandono en que se encontraba la sexagenaria.

En el 2018, tras insistentes reclamos a la familia de la anciana, la llevó a vivir a su casa. Este año ha iniciado un proceso legal para adoptarla y espera que se complete con satisfacción.

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La conmovedora historia de Verónica Grossi y doña María Martins Ferreira, de 59 años, inició hace once años, en la zona rural de Carangola. Según el portal de Bles, la enfermera se encontraba realizando visitas médicas a las casas de la zona. Fue ahí cuando se conocieron y establecieron rápidamente una amistad sólida.

“Me encantó de inmediato porque era muy comunicativa y querida”, señala Verónica.

Sin embargo, su presencia no era del todo bienvenida, ya que la hija de doña María y su yerno no miraban con buenos ojos a la enfermera. Pese a esto, Verónica continuó visitando a su paciente.

“A ella (su hija) y a su esposo no les gustaban mis visitas, pero seguí yendo de todos modos, y aún más porque me di cuenta de que María tenía problemas de salud y no la estaban cuidado”, relató.

Descuidada y abandonada

Doña María se encontraba realmente en muy mal estado, casi no tenía cabello y su piel se veía escamosa, informó Sempre Familia. Durante varios años, Verónica inició una insistente batalla contra la familia de la anciana para poder seguir visitándola.

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En el 2013, por fin pudo lograr que la aceptaran a regañadientes. Pero Verónica no dejaría sola a María y, cuatro años después, decidió mudarse cerca de ella.

Gracias a esta proximidad, la enfermera pudo descubrir que el estado de María no solo era de abandono, sino también de maltrato físico y verbal constante. Un día, cuenta Verónica, no supo más de su amiga, por lo que irrumpió en su casa junto a su madre y la encontraron acostada sobre su cama, pero con muy mal aspecto.

“Estaba sucia y débil, pensé hasta que estuvo muerta cuando la vi. Pero llegamos a tiempo y la llevamos al hospital”, recuerda.

María tenía la presión arterial baja y una desnutrición severa que la llevaron a hospitalizarla. Después de algunos exámenes, los médicos le dieron un diagnóstico poco tranquilizador: tenía cáncer de pecho, pulmón y corazón.

Adopción

Después de esta noticia, Verónica exigió a la hija de María que firmara una carta poder en la que le cediera la responsabilidad de la anciana. Así lo hizo y desde entonces las amigas viven juntas.

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Sin embargo, no fue fácil que la anciana se adaptara a la nueva casa, pues a pesar de todo extrañaba a su hija.

“Ella sufrió mucho, aún amaba mucho a su hija y a su yerno. Es la madre que todos quieren tener (...) Ella es mi niña”, señala Verónica.

Conforme pasó el tiempo, ambas se fueron acoplando, incluido el hijo de 14 años de la enfermera, Jhonata. Cada tres meses, llevan a doña María para ser evaluada por los médicos.

En tanto, Verónica ya ha iniciado un proceso de adopción para tener oficialmente a María como su segunda hija.

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