La ruta del BICIntenario

El Perú conmemora 200 años de su independencia del dominio hispano en épica jornada. La expedición la Ruta del BICIntenario cruzará los Andes centrales siguiendo el trayecto de los ejércitos rivales a su propio ritmo y esfuerzo… en bicicleta.

De las Olimpiadas de Tokio 2020 a
la pampa de Ayacucho. Campeones
Royner Navarro y Romina Medrano,
protagonistas de la Ruta. Fotografía: Óscar Medrano
De las Olimpiadas de Tokio 2020 a la pampa de Ayacucho. Campeones Royner Navarro y Romina Medrano, protagonistas de la Ruta. Fotografía: Óscar Medrano
Marco Zileri

A inicios de diciembre, los dos jóvenes deportistas volverán a escalar hasta Quinua, Ayacucho, pero esta vez pedaleando desde el puerto de Huaura, Lima. La “Ruta del BICIntenario” unirá lugares donde se llevaron a cabo batallas y refriegas durante la guerra de la independencia peruana –recorriendo los Andes centrales, epicentro del conflicto—, incluidos los dos últimos y decisivos enfrentamientos militares: Junín y Ayacucho, a 550 km uno del otro.

El equipo ciclístico del BICIntenario es integrado asimismo por Caroline Linsday, 42, infatigable triatlonista limeña, y Erik Baumann, 37, también de Lima, ciclista y psicoterapeuta gestor de AbraFundación, semillero de futuros campeones nacionales de ciclismo y coorganizada por la escudería Abracycling. Y habría que añadir en el pelotón a los generales Guillermo Miller, Juan Antonio Álvarez de Arenales, Andrés García Camba y José de Canterac, y al propio Antonio Raimondi y otros grandes viajeros del Perú del siglo XIX, porque la Ruta del BICIntenario no es un mero alarde deportivo.

Romina y Royner escalando hasta la pampa de Ayacucho, al igual que lo hicieron las tropas realista y patriota a inicios del siglo XIX, a todo pulmón. Fotografía: Óscar Medrano

La Ruta es un proyecto de historia pública, en el sentido de democratizar la producción y difusión de la Historia y de involucrar a la ciudadanía en el relato histórico: un proyecto de amplio espectro e impacto. El principal canal de comunicación será internet. Pero la Ruta del BICIntenario irá en busca del pasado para descubrir el presente. Con la ayuda de un equipo de filmación, quien escribe no sólo entrevistará a historiadores –un experto en cada campo de batalla proveerá material para poner la aventura en contexto–, sino también a ecologistas y científicos in situ sobre las singularidades de los parajes que se recorrerán, y a pobladores sobre sus recuerdos, su vida actual y sus expectativas. Así, a través de una multiplataforma —fotografías, videos, audios, imágenes de drone y Google Earth, así como viejos mapas— se dará a conocer el Perú a 200 años de su Independencia.

El cuarteto de ciclistas escalará desde Huaura hasta la pampa de Ayacucho, adyacente al pueblo de Quinua, atravesando las localidades de Sayán y Oyón; la Cordillera de la Viuda y un abra a 5.160 msnm; Cerro de Pasco; la meseta de Bombón; Tarma; Jauja; Huancayo y Huanta. De esta manera, los ciclistas pisarán los talones de los ejércitos rivales rumbo a su inexorable glorioso o fatal destino, a su propio ritmo y esfuerzo. Siempre al pulso de la Historia; tiempos, tempos y temperaturas extremas de una narrativa descomunal.

Se trata de la misma ruta que emprendió el general Álvarez de Arenales en abril de 1821, al mando de miles de soldados, en la segunda expedición patriota a la sierra central. Las vívidas Memorias de este militar describen el dramático cruce de la cordillera: “Es difícil explicar la extraña y aterrante sensación que se experimenta al atravesar aquellas solitarias eminencias, en contacto con la región de las nubes, solo variadas por informes promontorios de nieve, cuyos reflejos entorpecen de continuo la vista”.

Emplazado sobre esa misma cordillera, tres años después, el 6 de agosto de 1824, el ejército libertador comandado por Simón Bolívar avistó por fin al enemigo. En esa ocasión, fue el preámbulo de la feroz y decisiva batalla de Junín, en la meseta de Bombón, un choque de caballerías que duró apenas 45 minutos, sin que hubiese un solo disparo.

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Las gotas tamborilean sobre los cascos de Romina y Royner. La lluvia lava el emblemático obelisco que se yergue maltrecho y olvidado en pleno bicentenario de la independencia. El cielo frunce el ceño y las espigas de Cristo se mecen con la brisa sobre la histórica pampa de Ayacucho, destino final de la saga emancipadora y de la expedición.