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Milena Warthon: fusión e identidad

Con una propuesta que ideó hace tres años, Milena Warthon sorprendió a los televidentes en su paso por ‘La Voz Perú’. Ahora lidera un movimiento que promueve la identidad peruana. Sus temas fusionan el pop con melodías andinas y en el futuro espera grabar en aimara, quechua y asháninka.

La Republica
Milena Warthon ha llevado su activismo a Tik Tok, una plataforma que inauguró en julio pasado y donde la siguen más de 1,3 millones de personas. Foto: difusión
Luis  Paucar

Un regalo de cumpleaños. Milena Warthon se asomó a la industria musical hace tres años, cuando acababa de cumplir 18, gracias al espaldarazo de sus padres, quienes le concedieron la realización de un cover de Gianmarco. “Fue un experimento retador –recuerda Milena esta mañana fría limeña–, pero me di cuenta de que me gustaba y que había un potencial”. De madre ancashina y padre apurimeño, cantaba desde muy pequeña ayudada por su abuela, una aficionada a la música.

Había tomado clases de canto y dominaba el piano. Su roce con las notas difíciles ponía de pie al auditorio de su colegio. “Estaba preparada en ese sentido, pero cuando decidí empezar en este mundo sabía que, sin un leitmotiv, mi música no iba a trascender a las emociones”. Por eso se inclinó por la fusión del pop con melodías andinas, una propuesta con la que generó un mecanismo de redescubrimiento y construcción de su identidad. Sus padres, que migraron a la capital a estudiar, lideraron su equipo de trabajo al inicio.

Como estudiaba Comunicación, ella misma diseñaba las portadas de sus temas y editaba sus fotografías en programas amateurs. Tocaba puertas, pero los representantes desconfiaban de una joven desconocida que traía consigo una idea nueva y audaz. Pero no se amilanaba. “Mientras tanto, escribía en silencio y guardaba mis temas. Tengo material de aquellos años que espero sacar pronto”, recuerda Milena, mientras es retratada por el fotógrafo.

Uno de esos temas, ‘Agua de mar’, lo escribió justo un mes antes del confinamiento, tras un viaje a la playa. Fue el tema que estrenó a inicios de año y devino en tendencia. La exposición mediática llegó en junio, cuando se presentó en ‘La Voz Perú’ y cantó una versión de ‘Suerte’, de Shakira, con pinceladas de folklore. Esa audición a ciegas superó el millón de reproducciones en solo quince días. “Creo que desde entonces dejé de ser una típica estudiante de Comunicación y empecé a vivir una aventura a mil –ríe Milena–. Ha sido como vivir diez años en uno solo. No solo es exponerte a la mirada de un jurado, sino también a la del público”. La chica que soñaba con ser una estrella de pop se ha alejado de las ideas preconcebidas, de cómo y en qué espacios debe sonar un género, para enfrentar la resistencia de un público que la miraba con un gran signo de interrogación.

El futuro

“Siento que actualmente hay una ola liderada por mujeres, que son mis compañeras –reconoce–. Siempre pongo el reguetón como ejemplo. ¿Por qué ha surgido tanto? Porque todos se han dado la mano, sin duda. La música no es una competencia. El éxito es muy variable. Si no te funciona, seguir intentándolo es la única salida”.

Milena Warthon ha llevado su activismo a Tik Tok, una plataforma que inauguró en julio pasado y donde la siguen más de 1,3 millones de personas. Allí suele compartir sus canciones y algunos videos más personales en torno a las experiencias de su camino musical. Allí, por el bicentenario, montó su ‘Mashup peruano’ –que contiene los emblemáticos ‘Cholo soy’, ‘Saca las manos’, ‘Cariñito’, el ‘Cóndor pasa’ y ‘Contigo Perú’–, el cual se viralizó.

“En un inicio era solo yo tocando esta mezcla en mi teclado, pero ahora la he hecho más profesional para que la gente pueda bailarla”, apunta la intérprete. Como el clip se masificaba, creó el hashtag #BicentenarioChallenge. Cree que la música puede romper paradigmas, se ha propuesto llevar la música andina al resto del mundo y pronto grabará temas en aimara, quechua y asháninka. Está aprendiendo las lenguas originarias. “Es la única manera de visibilizar el arte y la visión de otras comunidades”, dice. Tiene 21 años, una marca de ropa con motivos andinos, una carrera universitaria a punto de concluir y, sobre todo, una voz.

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