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Marcelo Rochabrún: “Pensé que los medios habían aprendido la lección de 2011, pero no”

Rochabrún fue editor del periódico de su facultad en la Universidad de Princeton y reportero en el prestigioso portal de investigación ProPublica. Foto: archivo personal.
Rochabrún fue editor del periódico de su facultad en la Universidad de Princeton y reportero en el prestigioso portal de investigación ProPublica. Foto: archivo personal.
Óscar Miranda

A estas alturas del partido, prevalece la idea de que los medios internacionales han cubierto la segunda vuelta con mucha mayor objetividad que la mayoría de los medios locales. Conversamos esta semana con un reportero de uno de esos medios, el peruano Marcelo Rochabrún, corresponsal de la agencia Reuters en Sao Paulo, quien llegó a Lima para cubrir la segunda vuelta electoral. Rochabrún, exreportero de ProPublica, el prestigioso portal de investigación norteamericano, se declara sorprendido por la parcialidad con la que la mayoría de medios locales cubrió la campaña y se alineó con Keiko Fujimori. “Esperaba que en los últimos diez años hubieran aprendido la lección”, dice.

Tú eres corresponsal de Reuters en Sao Paulo y viniste a Lima para cubrir la segunda vuelta durante dos semanas. ¿Cuando aterrizaste en el Jorge Chávez imaginaste que cubrirías un escenario electoral así de intenso?

(Risas) No, cuando llegué a Perú me imaginaba que iba a ser una cosa más sencilla en términos de resultados, porque tenía la experiencia del año 2016, cuando el resultado fue muy apretado, pero se resolvió sin demasiadas asperezas. Este resultado dilatado ahora, donde se han contado todos los vo- tos, pero la candidata que parece estar perdiendo está tratando de descalificar un montón de votos rurales, no me lo esperaba, aunque tiene un montón de paralelos con lo que hizo [Donald] Trump en Estados Unidos.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de todo lo que has reportado en estas dos semanas?

La polarización, que es una expresión de desigualdades sociales, raciales, étnicas, que vienen de hace mucho tiempo, que le decimos polarización porque la gente no se entiende, pero la raíz de eso está en esas desigualdades, y es increíble ir a las partes más rurales de Cajamarca, donde había un consenso absoluto de que Pedro Castillo debería ser el presidente, y estar en San Isidro, donde hay un consenso absoluto de que Castillo es la perdición y de que Keiko Fujimori es la salvación. Es increíble ese nivel de polarización.

Te fuiste a Tacabamba a buscar a Castillo y visitaste el pueblo donde nació y donde fue maestro rural. ¿Qué representaba él para estas personas, a las que, como dices en una de tus notas, “el Perú moderno dejó atrás”?

Para esas personas representa algo un poquito diferente a lo que puede representar en otras zonas, porque en Puña y en los caseríos aledaños y en Tacabamba todos conocen personalmente a Castillo. Es una persona bastante conocida, y en base a todas las personas con las que hablé, que deben de haber sido varias decenas, tiene una muy buena reputación. No escuché gente hablando mal de él, lo cual no significa que no existan. Al contrario, escuché muchas críticas a los medios de Lima.

¿Crees que a alguno de ellos se le ocurriría cuestionar su inteligencia o considerarlo un “ignorante”?

Yo he conocido gente inteligentísima en Tacabamba. Una de las personas más inteligentes que conocí fue un historiador que había escrito un libro sobre la historia precolonial de esa zona y lo conocimos en la noche, porque era un rondero, y nos empezó a contar lo que significaba Castillo para él, y él sale en una de las notas que escribí diciendo “las élites nos dicen que son libres, pero en realidad no tenemos libertad económica, así que no sé a qué libertad se están refiriendo”. Toda esta zona está llena de gente muy inteligente. Inclusive, la protagonista de esa nota, que era una señora que vive en Puña, mamá de tres hijos, es analfabeta, pero hablaba con una lucidez sobre la vida de pobreza y analfabetismo en la que había vivido y sobre cómo tomó conciencia de ser analfabeta. Gente inteligentísima y la razón por la que están en pobreza no es por un problema de inteligencia, sino por faltas del Estado, eso está clarísimo.

Te preguntaba si alguien cuestionaría allí la inteligencia de Castillo porque ese es precisamente uno de los argumentos con los que se le ataca en Lima, sobre todo en las clases altas: que es un “ignorante”, por no decir cosas peores.

No, no, nunca he escuchado eso, al contrario, Castillo le ha enseñado a mucha gente a leer y a escribir por primera vez en la historia de esas familias. Niños y niñas cuyos padres nunca aprendieron a leer y a escribir. A Castillo lo ven como lo contrario de la ignorancia.

También escribiste un reportaje sobre el miedo de nuestras clases altas a Castillo. ¿A qué le temen exactamente?

A Castillo le temen por todo este fantasma de Venezuela. Y allí Castillo tiene que aceptar que él se lanzó a la presidencia por un partido que tiene un ideario que es totalmente un panfleto cubano de la Guerra Fría. Las cosas a las que las clases altas le tienen miedo son cosas que Castillo ha dicho o que han sido puestas en el ideario de Perú Libre, cosas como estatizaciones, expropiaciones, una segunda reforma agraria. Son cosas concretas y creo que son cosas sobre las que Castillo no ha sido particularmente consistente cuando ha intentado aclararlas.

El miedo tiene fundamento, entonces.

Sí, sí, sí, [pero] eso no quita que haya problemas de miedo de que alguien de los Andes vaya a ser presidente en Lima, que una persona sin formación universitaria completa... No estoy tratando de invalidar que estas sean ideas que pasan por la cabeza de muchos limeños de clase alta, de todas maneras hay un poco de esa discriminación, pero si tú te fijas de cosas específicas a las cuales la clase alta le tendría miedo, están allí.

Lo que cuentas en esa nota es que hay muchos limeños sacando su dinero fuera del país.

Sí, una mezcla de sacar el dinero al extranjero y de tenerlo en efectivo...

Meterlo bajo el colchón en una maleta...

Supongo (risas). Pero ahí el pánico es específico, porque en el primer gobierno de Alan García se congelaron los ahorros en dólares y si tú los querías sacar, lo hacías a un tipo de cambio inventado por Alan, con el que te robaban el valor de esos ahorros. Entonces, también es un miedo real.

Además de miedo, ¿detectaste algo de clasismo o racismo en el rechazo a Castillo?

Bueno, yo no iría tan lejos como para hablar así de mis fuentes, pero lo que se dice de Castillo es que no es una persona preparada para ser presidente, no es a quien tú contratarías como el gerente general de una gran empresa. Es una visión diferente de quién merece ser presidente. Para la clase alta, quien merece ser presidente es otra persona de clase alta que podría ser gerente de una gran empresa. Y quien no merece ser presidente es una persona que no ha tenido un acceso a la educación al mismo nivel.

¿En Brasil o Estados Unidos se acusa de ser terrorista a quienes se identifican como izquierdistas o comunistas, como ocurre acá?

No de la misma manera que en Perú. Lo de Perú es un fenómeno bien particular porque ha pasado por una experiencia como la de Sendero, que marcó al país. En Estados Unidos, si tú hablas de terrorismo te hablan de las Torres Gemelas, y solo en años recientes se ha empezado a hablar de “terrorismo doméstico”.

Por las entrevistas que has hecho al equipo de Perú Libre, ¿crees que va a aplicar un programa económico radical?

No se sabe, ese es el problema. Castillo tiene ahora a Pedro Francke como un asesor más moderado, pero tiene al partido y a Vladimir Cerrón que por Twitter siempre está descalificando o tratando de minimizar la importancia de Francke. Allí hay un lío interno que se ve por fuera y que tiene que resolverlo. Es impredecible.

Por Twitter criticaste al Grupo El Comercio cuando Jaime de Althaus prácticamente justificó el apoyo de los medios de ese grupo a Fujimori. Dijiste que hay racismo en la forma en la que se nombran los jefes en los medios. ¿A qué te refieres?

Creo que basta mirar la composición del directorio de los grandes medios en Perú y la composición del staff de reporteros de esos mismos grandes medios y si lo miras a lo largo del tiempo te darás cuenta de que mucha movilidad profesional no la hay, porque los reporteros en general no son los que terminan, ya experimentados, en sus cincuentas o sesentas, como jefes de esos medios. Y eso es totalmente contrario a lo que ocurre en países como Estados Unidos, donde hay una meritocracia mucho mayor y donde los reporteros son vistos casi siempre como futuros jefes.

Hay quienes dicen que la cobertura de los medios internacionales ha sido más objetiva que la de la mayoría de los medios locales. ¿Qué piensas tú?

Creo que sí, porque justamente los medios internacionales debemos nuestra reputación a ser objetivos en las campañas electorales de muchísimos países. Para un medio internacional cubrir la campaña peruana no es tan decisivo como para un medio local. Y sabes que tienes una reputación de independencia haciendo esto.

¿Qué es lo que más te llamó la atención de la cobertura de los medios nacionales?

Tiene que haber sido la parcialidad y la cantidad de medios a favor de Keiko Fujimori, pero no fue algo que me sorprendiera demasiado, porque era algo que ya había sucedido en el 2011 con la campaña de Humala y Keiko Fujimori. Me sorprendió un poco porque pensé que en esos diez años se habría aprendido algo, pero no.

Dentro de toda esta parcialidad, ¿hay algo que te haya sorprendido más negativamente?

Lo más triste de todo siempre es cuando salen reporteros valiosos de cualquier medio. Los reporteros de Cuarto poder, y en general los reporteros de cualquier medio, no son famosos al nivel en que lo son los conductores de televisión. Los reporteros son la base de cualquier medio noticioso y son los que sacan la información valiosa, que es la que hace que un medio sea viable. Cuando esos reporteros salen, te deja un medio con serias dudas de cómo va a seguir.

¿Habías visto una cobertura mediática como esta en campañas en otros países?

Creo que en Latinoamérica este tipo de polarización en la cobertura es más o menos normal. En Estados Unidos es un poco diferente porque los medios escritos son los que siempre se enorgullecen de mantener la neutralidad en las páginas noticiosas, no en las de opinión. Y creo que a grandes rasgos eso siempre se ha mantenido. En televisión en Estados Unidos es otra cosa, porque la televisión es abiertamente a favor o en contra de un candidato, excepto CNN. Fox es de derecha, MSNBC es de izquierda, es transparente.

¿Willax sería nuestro Fox News?

(Risas) Así parece.