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¿Cuál es el legado de Angela Merkel?

Raúl Mendoza

La canciller alemana es considerada la mujer más poderosa del planeta.
La canciller alemana es considerada la mujer más poderosa del planeta.

Angela Merkel dejará de ser canciller de Alemania este 2021, después de 16 años. Ha sido una de las figuras políticas más influyentes en su país, en la Unión Europea y en el mundo.

Las próximas elecciones en Alemania se celebrarán en setiembre y con ellas se prondrá fin a la era de Angela Merkel, después de cuatro periodos de gobierno y dieciseis años como canciller. En ese lapso Merkel ha sorteado numerosas crisis y conseguido grandes cambios en la sociedad alemana. “Fuera de las fronteras alemanas, Merkel está considerada como la canciller que gestiona las crisis, una roca resistente frente al oleaje durante tiempos turbulentos, como la crisis de deuda europea, el “Brexit”, Trump y la pandemia”, dice de ella la agencia alemana Deutsche Welle. De ella, los observadores destacan su gran capacidad de trabajo y el componente científico de su política. Pero también le critican su política de bienvenida a los refugiados. Por el momento ella gestiona la pandemia- hoy con números en rojo- y empieza a despedirse del poder. Su legado, dicen, es haber dejado una Alemania más poderosa y progresista.

La canciller de las crisis

Hildegard Willer

Periodista, investigadora en comunicación

A Merkel se le llama “la canciller de las crisis” y en la memoria de los alemanes su imagen ha sido mejor en esas circunstancias. La crisis financiera de 2008 la manejó muy bien, con un estilo sobrio y mucha tranquilidad. Además, había crisis externas también. Ese es un punto que los alemanes valoran: que sabe manejar al país durante las crisis.

También ha modernizado su partido, la Democracia Cristiana, y lo ha llevado hacia el centro. Lo ha modernizado en el tema de las mujeres, el tema LGTB, y lo ha hecho ecológico. Ha liderado en los últimos gobiernos una gran coalición, donde están juntas la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia. Han sido los dos grandes partidos en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

Se valora también su estilo austero, racional. Ella es física, viene de las ciencias. Aborda decisiones políticas con mucho sentido científico, pensándolo hasta el final. Es una persona con mucho poder pero su estilo no es autoritario. Uno no se imagina a Merkel siendo corrupta. Es una persona que solía hacer sus compras en el supermercado donde vivía, sigue viviendo con su esposo en el departamento donde vivía antes.

Se le tiene mucho respeto en la Unión Europea y tiene que ver con el poder de Alemania, que ha aumentado. Y seguramente el próximo Canciller lo va a heredar. A nivel europeo siempre ha buscado los consensos. Su figura se asocia con la de una luchadora a favor de la Unión Europea.

Se va ‘Mami’

Ramiro Escobar

Analista internacional

Hace un par de años estuve en Berlín y visité un campo de refugiados ubicado en el antiguo aeropuerto de Tempelhof. Estaba lleno de somalíes, afganos, sirios, sudaneses y personas de otros países –y de toda edad- que huyeron de la guerra o de otros espantos. Horas después, fui a comer a un restaurant de un barrio turco y vi un afiche de corte neonazi en una pared.

Ambas escenas me parecieron una señal de la era Merkel: por un lado la acogida, la tolerancia (en el caso de los turcos ya de larga data), y por otro los bigotitos infames de Hitler asomando gracias a las manos anónimas de alguien vinculado a esos grupos que han hecho de la xenofobia su bandera. Por entre esta y otras olas, ha navegado la saliente canciller en estos 15 años.

Merkel ha tenido que sortear el Brexit, la crisis financiera y, por si no bastara, la pandemia. Lo ha hecho con una paciencia casi maternal que hizo que la llamen ‘Mutti’ (‘Mami’ en alemán), debido a esa mezcla de serenidad y determinación que la caracterizan. Toma decisiones, a veces dramáticas, pero sin convertir a la política en una opereta.

Por eso se va con un 75% de aprobación, a pesar de haber puesto en marcha medidas duras para neutralizar la expansión de la COVID-19, ahora en alza en su país. Se va dejando una silla vacía en la Unión Europea, a la que siempre lideró contra toda tormenta. Se le extrañará, porque además ha demostrado que estar en la centro-derecha no significa vivir en las cavernas.

Adiós a la gran lideresa

Francisco Belaunde

Internacionalista

Lo que ha sostenido a Ángela Merkel en la cancillería alemana es que ha sido una dirigente muy dialogante. A Alemania le ha estado yendo bien económicamente, a pesar de las crisis. Ojo, ha tenido momentos complicados. Por ejemplo, cuando decidió acoger a refugiados sirios el año 2015. Le costó políticamente. Pero eso al final no le impidió ser reelegida el 2017, aunque ya no con la misma fuerza. Ha recuperado popularidad por su actuación en torno a la pandemia.

Después aparecía como una lideresa por contraste con Donald Trump. En la medida que Trump alejaba a Estados Unidos de su papel de referencia, de país que lidera el mundo libre, y lo convirtió más bien en un país retraído, egoísta. En cambio, comenzaron a decir que ella era la lideresa del mundo libre. Ante la actitud de Donald Trump, ella aparece como la que asume ese papel.

Esta mezcla de buen manejo económico, capacidad dialogante y haber adoptado un papel relevante en el tema de la pandemia, hace de ella una gran lideresa. Es además una persona que es capaz de tomar decisiones que contradicen incluso su posición cuando se da cuenta de que las cosas tienen que ser de otra manera. Se toma su tiempo, analiza, es muy prudente. Los cancilleres que han ‘pesado’ en Alemania han sido Merkel, Helmut Kohl, Konrad Adenauer y Willy Brandt. Ella está dentro de los grandes líderes de Alemania.