Salud

¿Debemos dejar de beber alcohol?

Un colaborador del NY Times analiza reportes periodísticos que sugerían que no se debe beber ninguna gota de licor para prevenir enfermedades.


Redacción LR

Domingo, 9 de Septiembre del 2018

La semana pasada The Lancet, revista británica especializada en temas médicos, publicó un artículo que afirma ser el estudio conclusivo sobre los beneficios y los peligros de beber. Al parecer no eran buenas noticias para aquellos que disfrutan de las bebidas alcohólicas. Los medios noticiosos lo cubrieron con titulares como “No conviene tomar ni una sola copa”. La verdad no es tan sensacionalista y es mucho más mesurada.

Es importante señalar que este estudio, como la mayoría de los estudios importantes sobre alcohol, no es un nuevo estudio clínico. Es un metaanálisis, o una reunión de datos, a partir de muchos estudios observacionales. Probablemente es el metaanálisis más grande que se ha hecho para calcular los riesgos de beber en relación con veintitrés problemas de salud asociados con el alcohol. Los investigadores también combinaron casi setecientas referencias bibliográficas para calcular los niveles más exactos de consumo de alcohol en todo el mundo, e incluso trataron de encontrar otro tipo de ingesta que de otra manera no se contemplaría (por ejemplo, la de los turistas). Luego mezclaron todos estos datos en modelos matemáticos para predecir el daño provocado por el alcohol a nivel mundial.

Encontraron que, en general, los daños aumentaban con cada copa adicional por día y que los daños generales eran más bajos con cero tragos. De ahí esos encabezados.

Pero (y este es un gran pero), hay limitaciones que merecen consideración. Los datos observacionales pueden ser muy confusos, pues hay factores no medidos que podrían ser la causa real del daño. Quizá la gente que bebe también fuma. Tal vez la gente que toma también es más pobre. Es posible que haya diferencias genéticas, diferencias de salud u otros factores que podrían ser la verdadera causa. Existen técnicas para analizar los datos observacionales de manera más causal, pero ninguna de ellas podía utilizarse en este estudio, porque este análisis incorporó estudios pasados, que no las emplearon.

No sabemos si intervinieron factores de confusión porque este metaanálisis solo pudo controlar, en general, la edad, el sexo y la ubicación. No es culpa de los investigadores. Probablemente es lo más que podían hacer con los datos que tenían, y aun sin ellos podían hacer modelos de los efectos a nivel poblacional.

El riesgo real

Las noticias advierten que incluso una copa al día trae consigo un riesgo. No obstante, ¿qué tan grande es ese riesgo?

Por cada grupo de 100.000 personas que toman una copa al día por año, 918 pueden esperar experimentar uno de los veintitrés problemas relacionados con el alcohol en cualquier año. Entre aquellos que no toman alcohol, 914 pueden esperar experimentar un problema. Esto significa que 99.082 no quedan afectados y 914 tendrán un problema de todos modos. Solo 4 de las 100.000 personas que ingieren una copa al día podrían tener un problema causado por el alcohol, según este estudio.

Con dos copas al día, la cantidad de individuos que experimentaría un problema aumentó a 977. Incluso con cinco bebidas al día —lo que casi todos concuerdan que son demasiadas— la mayoría de las personas no se ven afectadas.

No estoy argumentando a favor de que la gente ignore estos riesgos. Son reales, pero mucho más pequeños que otros varios riesgos en nuestra vida, y mucho menores de lo que los titulares nos hacen creer, en especial en lo que se refiere a los niveles que la mayoría considera permisibles.

Por ejemplo, en cuanto a la diabetes y las cardiopatías, los riesgos de hecho disminuyen con una ingesta de alcohol leve o moderada. Sin embargo, los autores argumentan que este resultado es sobrepasado por los riesgos para padecimientos como el cáncer y la tuberculosis, que se incrementan.

Los accidentes automovilísticos causados por el consumo de alcohol son claramente peores en unos lugares que en otros. El estudio contaba con datos solo de Estados Unidos y los extrapoló al mundo. No está claro que en realidad todos estén en el mismo nivel de riesgo.

Este mensaje no debe perderse en medio de ningún debate: no está a discusión, y este estudio lo confirma una vez más, que tomar mucho es muy malo para cualquiera.

Pero que algo no sea saludable en grandes cantidades no quiere decir que debemos abstenernos por completo. Un gráfico en el estudio muestra los riesgos ascendentes del consumo de cero a quince copas.

Consideren que quince postres al día serían malos para la salud. Estoy seguro de que podría elaborar una gráfica que muestre cómo aumenta el riesgo de presentar muchas enfermedades por la ingesta de cero a quince postres. Esto podría conducir a afirmaciones de que “ninguna cantidad de postres es adecuada”. Pero eso no significa que nunca jamás debamos comer postre.

Los alimentos no son medicina. Tampoco el alcohol lo es. El alcoholismo es terrible. Hay un equilibrio, y podríamos pasar varias vidas discutiendo cuál es el límite para muchas personas. La verdad es que simplemente no lo sabemos. Si estos estudios buscan impulsar políticas a nivel poblacional, debemos usarlos como tales, para argumentar que lo que quizá pretendemos es hacer que las personas estén atentas al exceso en el consumo.

(*) Profesor de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana.


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