Federico García, el cineasta que auscultó el Perú

Pedro  Escribano

@larepublica_pe

24 Oct 2020 | 4:49 h
Federico García. Con su cine realista, histórico, supo entregarnos imágenes vivas de lo que es nuestro país. Foto: difusión
Federico García. Con su cine realista, histórico, supo entregarnos imágenes vivas de lo que es nuestro país. Foto: difusión

Homenaje. El director cusqueño falleció a los 83 años de edad. Sus películas están marcadas por una fuerza realista.

Federico García Hurtado ha muerto, pero sigue en escena. Está ahí, con su cine realista, a veces de tema histórico, con el que supo entregarnos imágenes vivas de lo que es nuestro país.

El cineasta, que había nacido en el Cusco en 1937, falleció ayer a los 83 años de edad. La triste noticia corrió, sin minutos de intermedio, por la redes sociales. Recordaban al director, entre otros filmes, de esa película épica, Túpac Amaru (1984), que sin duda resume la clase de cine que gustó hacer.

Federico García, “Fico” para los amigos, conocía la calle, el país, como periodista que fue en sus inicios. Tenía sensibilidad, porque también fue poeta y escritor. Si bien es más conocido como realizador, también ha sido autor de novelas como El paraíso del diablo, Piel de fuego y El socio de Dios, esta última fue llevada al séptimo arte.

En la historia del cine peruano, incluso latinoamericano, Federico García tiene un lugar. Su filme Túpac Amaru, en el que el actor nacional Reynaldo Arenas encarnó al rebelde de Tinta, fue considerada una de las diez películas más representativas del cine latinoamericano el Festival de Tokio, en 1986.

Y es que el cine de García Hurtado, como las pinturas de los grandes muralistas mexicanos, nos muestra al pueblo, a sus gentes, en sus distintas escenas, sobre todo en sus acciones de lucha y justicia (e injusticias contra ellos). Una filmografía realista, enmarcada en la historia, evocada en su memoria, pero allí, el director se da maña para vincular todo ello con el presente a través de un dato de coyuntura.

Los primeros filmes de Fico García fueron cortometrajes, tales como Huando, Tierra sin patrones e Inkari, todos de carácter de justiciero o denuncia, razón por lo cual le cayó la censura de la dictadura militar en los años setenta.

Pero García Hurtado no dejó de rodar. Al contrario, junto a su esposa y compañera, la productora Pilar Roca, creó el grupo cinematográfico Kuntur. Y manos a la cinta. Filmó su primer largometraje, Kuntur Wachana (Donde nacen los cóndores, 1977), que narra un hecho histórico de los campesinos en la hacienda Huarán, Cusco, cuando quieren sindicalizarse y son reprimidos.

Después filma Laulico (1979), una crónica épica de los comuneros de Fuerabamba, que se hacen bandidos y luego luchadores sociales.

El cine de García Hurtado ya está definido, que algunos consideran como cine militante, de protesta y denuncia. En la película El caso Huayanay (1981), un grupo de comuneros son procesados en un juicio porque ellos aplicaron su justicia comunal a unos abigeos.

En 1984 rodó Túpac Amaru, su película emblemática. También ha hecho biopic fílmicos sobre Mariano Melgar y José Carlos Mariátegui. Y si bien su cine abordó asuntos andinos, no dejó de lado la amazonía. En 1986 filmó El socio de Dios, sobre Julio César Arana, explotador del caucho.

Esas escenas en el Perú no han cambiado mucho. Por eso, Federico García seguirá allí.

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