Los poemas más tiernos para dedicar en este Día de la Madre

Kevin Montenegro
9 05 2019 | 06:42h

El Día de la Madre se celebra este domingo 12 de mayo. Conoce los poemas más emotivos que las sorprenderán en esta fecha especial.  

Si la billetera para este Día de la Madre no es generosa o el tiempo queda corto, no te preocupes. Lo plausible aquí son los sentimientos de amor, afecto y orgullo. Por ello, un gran regalo es un poema que describa lo que se siente por aquellas mujeres que nos dieron la vida y que hasta el día de hoy se preocupan por sus hijos.

La tarea no es complicada. Y para hacerla aún más sencilla te presentamos varios poemas creados por ilustres personajes que te ayudarán a decirle a tu mamá cuánto la aprecias en este Día de la Madre.

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En esta lista de poemas para el Día de la Madre podrás elegir las que gustes, aunque siempre es recomendable buscar una que vaya con las experiencias personales y familiares.

Madre, llévame a la cama

Este poema fue escrito por el escritor y filósofo español Miguel de Unamuno, quien perteneció a la época del 98.

Madre, llévame a la cama.

Madre, llévame a la cama,

que no me tengo de pie.

Ven, hijo, Dios te bendiga

y no te dejes caer.

No te vayas de mi lado,

cántame el cantar aquél.

Me lo cantaba mi madre;

de mocita lo olvidé,

cuando te apreté a mis pechos

contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre,

qué dice el cantar aquél?

No dice, hijo mío, reza,

reza palabras de miel;

reza palabras de ensueño

que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?

porque no te logro ver...

Estoy aquí, con tu sueño;

duerme, hijo mío, con fe.

Obrerito

Este sentimental poema por el Día de la madre fue escrito por Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, más conocida como Gabriela Mistral, una poetista, diplomática y pedagoga chilena que fue muy prolífica escribiendo sobre las relaciones entre madres e hijos.

Madre, cuando sea grande,

¡ay..., qué mozo el que tendrás!

Te levantaré en mis brazos,

como el zonda al herbazal.

O te acostaré en las parvas

o te cargaré hasta el mar

o te subiré las cuestas

o te dejaré al umbral.

¿Y qué casal ha de hacerte

tu niñito, tu titán,

y qué sombra tan amante

sus aleros van a dar?

Yo te regaré una huerta

y tu falda he de cansar

con las frutas y las frutas

que son mil y que son más.

O mejor te haré tapices

con la juncia de trenzar;

o mejor tendré un molino

que te hable haciendo el pan.

Cuenta, cuenta las ventanas

y las puertas del casal;

cuenta, cuenta maravillas

si las puedes tú contar..

Madre Mía

Esta prosa es la del poeta valenciano Rafael Escobar Roa, especial para esta fecha como es el Día de la madr.

Cuando los ojos a la vida abría,

al comenzar mi terrenal carrera,

la hermosa luz que vi por vez primera

fue la luz de tus ojos, ¡madre mía!.

Y hoy que, siguiendo mi escarpada vía,

espesas sombras hallo por doquiera,

la luz de tu mirada placentera

ilumina mi senda todavía.

Mírame, ¡oh madre!, en la postrera hora,

cuando a las sombras de mi noche oscura

avance ya con vacilante paso.

Quiero que el sol que iluminó mi aurora

sea el mismo sol que con su lumbre pura

desvanezca las brumas de mi ocaso.

La Madre Triste

Este poema por el Día de la madre también pertenece a Gabriela Mistral, quien le ha dedicado lo mejor de su rimbombante pluma a las mamás.

Duerme, duerme, dueño mío,

sin zozobra, sin temor,

aunque no se duerma mi alma,

aunque no descanse yo.

Duerme, duerme y en la noche

seas tú menos rumor

que la hoja de la hierba,

que la seda del vellón.

Duerma en ti la carne mía,

mi zozobra, mi temblor.

En ti ciérrense mis ojos:

¡duerma en ti mi corazón!

Versos a mi madre

Quien también se inspiró en su madre, es el cantante ecuatoriano Julio Jaramillo, quien le dedicó una canción a su mamá por el Día de la madre.

Mi madre es un poema

de blanca cabellera,

que tiene a flor de labios

un gesto de perdón.

Cuando tras larga ausencia regreso

ella me espera,

me abraza como a un niño,

me besa con pasión.

Mi madre es pequeñita

igual que una violeta,

lo dulce esta en su alma,

el llanto en el adiós.

Es dueña de mis sueños,

aunque no soy poeta,

los versos a mi madre

me los inspira Dios.

Que linda que es mi madre

que suerte es tenerla y

que dichoso al verla

feliz en el hogar

Radiante de alegría

al lado de sus hijos

cuidando sus nietitos

que santa que es mi madre,

Bendícela, si, bendícela Señor.

Mi madre es una rosa

de pétalos ajados

que guarda su perfume

muy junto al corazón.

Viviendo nuestra angustia

no se lo que ha llorado

por eso al mencionarla

me embargo de emoción.

Mi madre es como un cromo

de mágica paleta

Canción dolor ternura

de todo hay en su voz

Es dueña de mis sueños,

aunque no soy poeta,

los versos a mi madre

me los inspira Dios.

Que linda que es mi madre

que suerte es tenerla y

que dichoso al verla

feliz en el hogar.

Mamá

La escritora Luciana Carelli también le dedicó un poema a su progenitora por este importante día, como es el  Día de la madre.

Estaba oscuro...

Solo el rayo de la luz de tus ojos.

Me enseñaste a respirar

y tus entrañas acariciaban mi frágil cuerpo.

Soñaba con colores

y te imaginaba hermosa,

fueron nueve meses en un mundo rosa.

Crecí de a poco con tu calor

me alimentaba con tus caricias

y frases de amor.

El momento llegaba

iba a conocerte,

estaba muy protegida

con miedo de perderte...

Se hizo la luz

una mañana de febrero,

mamá ahí estabas tú

tan maravillosa y tan dulce

como te había imaginado.

Cinco letras tiene un ángel

La escritora mexicana Patricia Aracely Abundis también se sumó a los poemas por el Día de la Madre y escribió un texto corto para dedicárselo a su mamá.

Cinco letras tiene un ángel

que me cuidó en su vientre,

me llevó por mil caminos,

me enseñó a ser valiente.

Mi primer amor

Este poema lleva la firma de la literata mexicana Frida Ramos, quien dentro de su trabajo profesional también abarcó las disciplinas de museología, promoción artística y fomento editorial. Recodemosls por el Día de la Madr.

¡Dicen que el primer amor nunca se olvida!

Y es cierto, tal vez no recuerde cuando nací,

Cuando dije esa palabra mágica: “Mamá”

En mi mente se vienen recuerdos vagos de mi niñez junto a tí,

Si me recuerdo que me subía al sillón y te peinaba tu pelo negro como la obscuridad,

Liso y largo, te pintaba las uñas de tus manos y pies,

Para tú cumpleaños un regalito sencillo

Pero para ti era el mejor regalo del mundo, me recuerdo que nunca

Sentí la ausencia de un padre porque tú llenabas ese vacío y a pesar

Que no tuviste esa ayuda tan necesaria para criar a tres hijos lo hiciste

Bien que digo bien, rebien al máximo que he sido testigo de las bendiciones

que Dios te ha dado para podernos sacar adelante! Y hoy madrecita linda no hay

palabras de gratitud para darte las gracias por haber hecho un buen trabajo con

Tus tres hijos y a pesar que ya estamos grandes que cada uno de nosotros formó

un hogar, tú siempre pendiente de nosotros recibiendo consejos regaños y por eso

Madrecita hoy te digo ¡Que tú eres y serás mi primer amor!

La mirada de mamá

Este poema es escrito por la poeta cajamarquina Merces Uriarte Latorre, quien es autora de decenas de versos inspirados por el Día de la madre.

MADRE, ¡qué impecable era tu mirada! 

En ella, estaba la paleta de acuarelas reflejada.

Tus ojitos color avellana

destellaban luz cual diáfana temporada.

Muchas veces, tu tierna mirada 

era verde cual pradera de esperanza,

amarronada e inmensa como la montaña.

Tan honda era tu mirada

como el cielo azul celeste

y como el infinito mar.

Ni los aciagos días del destino 

mella alguna hicieron 

a tu sonriente mirada. 

MADRE…, ¡qué impecable era tu mirada

con tus ojitos color avellana, 

tan dulces, cual pastelitos de miel y esperanza!

Madre

El poeta cajamarquino Miguel Silva Fernández es el autor de este poema que es dedicado a las madres de la ciudad, en esta fecha importante como es el Día de la madre.

Navego en tu Marañón

extrayendo oro fino,

reina de mi corazón,

espina en flor de lino.

Todas las rosas del mundo

son de ti y de nadie más.

Tus besos profundos

no olvidaré jamás.

En tus ojos crece pétalos

en tus manos valentía.

En nadie podré encontrarlos

solo en ti madre mía.

Lana de alpaca y vicuña

hecha nube y algodón.

Gruta de tu hijo encarruña.

en sus noches de oblación.

El alba te ha diseñado un rostro

blanco y rosado.

Una luna radiante y

un vergel en tu mirada.

En el confín de los principios

Serás la niña más santa

Abre tus olimpos

Cuando mis sueños quebrantan.

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