Nuevo registro. El autor de microficciones ahora ha publicado Una calma aparente, un conjunto de cuentos de extensión mediana en el que explora personajes y situaciones urbanas.,Un escritor debate su escritura, la tensa en busca de un mejor registro. En ese ejercicio, los resultados a veces son de cal y otros de arena. El escritor Christian Solano (Lima, 1976) parece estar en ese tránsito, pues si bien proviene de esa legión de autores que ensayan o escriben en el formato de microficción, con el libro de cuentos Una calma aparente (Ed. Animal de invierno) se adentra en un registro escritural de largas brazadas. El asunto es si llega airoso a la orilla o en algunos casos, es decir, en algunos cuentos, queda como náufrago en el intento. En el trajín de la microficción a Solano no le ha ido tan mal, no solo ha editado en nuestro medio Almanaque (2014) y en Chile Motivos de fuerza mayor (2015), sino también ha sido publicado y antologado auspiciosamente tanto en Buenos Aires, México como en Santiago de Chile. En ese sentido, Una calma aparente, que reúne ocho cuentos, es un primer distanciamiento del microrrelato. En el conjunto, de manera general, hallamos que Solano tiene una mirada contemporánea de Lima y sus gentes. Allí aparecen escenarios periféricos de Lima, como los conos y barrios marginales, así como actitudes y adicciones de sus personajes, como el uso y abuso del celular y las redes sociales, entre otros. Pero allí, en ese universo que intenta recrear Solano, también, a nuestro aparecer, está el peso asimilado de Oswaldo Reynoso y Julio Ramón Ribeyro. De Reynoso gravita, de algún modo, el perfil de los personajes en tanto acciones y lenguaje. Muchachos (y también muchachas) audaces, con una oralidad vital del mundo urbano (los cuentos “Love will tear us apart”, Primera vez”, “Familia”). Y de Ribeyro está el destino de los personajes, esa “tentación del fracaso” que parece definirlos. El mérito de Solano es que ha sabido ensamblar esas dos visiones para cosecha propia. Y como cosecha propia está el cuento “Familia”, que trata sobre la relación conflictiva, en realidad de odio, entre una adolescente y su madre dedicada al alcohol. El padre las ha abandonado, hecho del cual la hija culpa a la madre, y viceversa. En sus noches de juerga, la madre tiene nueva pareja. La hija, lúbrica, no parará en tratar de quitarle el marido a su madre tan solo para acentuar su odio. La narración da cuenta de cómo la muchacha poco a poco incuba un rencor hacia su madre y esa tensión sigue en ascenso hasta un punto de quiebre, pero allí, en vez de favorecer a la historia, la hace previsible al lector. Pero de ese cuento nos quedamos con la garra de su lenguaje y la atmósfera de la historia. Lo que amaga en “Familia”, con “Love will tear us apart” Christian Solano cierra el círculo. Silvia, una muchacha liberal que gusta de la cocaína, se convierte en el amor y la tentación inasible de sus pretendientes, incluso con quienes mantuvo relaciones alguna vez. A su paso, todos quedan relegados. Solano maneja el personaje, gobierna la prosa con un lenguaje solvente y amarra, irremediablemente, al lector a la historia. Creemos que en estos dos cuentos están las estrategias y todas las potencialidades en las que Christian Solano debe insistir.❧