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La tarde en que Stephen Hawking organizó una exclusiva fiesta para viajeros en el tiempo

El físico británico señaló el lugar y hora exactos en invitaciones que nadie podría ver, excepto las personas que vendrían del futuro.

Según Hawking, para viajar al pasado y encontrar lo que uno quiere, no solamente se necesitaría atravesar agujeros de gusano, sino también evadir las paradojas y considerar qué alteración pudo suceder en nuestro presente. Fotocaptura: Discovery Channel
Según Hawking, para viajar al pasado y encontrar lo que uno quiere, no solamente se necesitaría atravesar agujeros de gusano, sino también evadir las paradojas y considerar qué alteración pudo suceder en nuestro presente. Fotocaptura: Discovery Channel
Bruno Cueva V.

“Viajar a través de la cuarta dimensión nunca será un paseo por el parque”, había anticipado el físico teórico Stephen Hawking (1942-2008) en el capítulo dos de una miniserie documental emitida por Discovery Channel entre el 2010 y 2013. En esa máxima de tono metafórico que nos condena a estar atrapados en el presente se inspiró el genio británico para demostrar, mediante un experimento, que maniatar al espacio-tiempo es un reto casi fantasioso.

Acomodado en su silla de ruedas fabricada por la empresa Intel, cuyo ordenador le permitía hablar y escribir, Hawking le explicaba a la audiencia que en el año 2009 organizó una suntuosa fiesta para viajeros en el tiempo dentro de un acogedor salón del Gonville & Caius College en la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

En el capítulo 6 de su libro “Breves respuestas a las grandes preguntas”, sus últimas reflexiones sobre el universo y la física moderna, el genio británico describe los pormenores del extravagante ágape: “El día señalado, me senté en la universidad esperando, pero nadie vino. Me decepcionó, pero no me sorprendió, porque había demostrado que, si la relatividad general es correcta y la densidad de energía es positiva, el viaje en el tiempo no es posible”.

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Aunque luego expresó con su voz robótica: “Me hubiese encantado que algunas de mis suposiciones hubieran sido falsas”. A ese orden de las causas y consecuencias del cosmos lo llamó “protección cronológica”, porque “las leyes de la física conspiran para impedir viajes en el tiempo a escala macroscópica”.

Inclusive, siempre fiel a su sentido del humor y arranques irónicos, se animó a especular: “Por lo tanto, parece haber una Agencia de Protección Cronológica que trabaja para hacer que el mundo resulte seguro para los historiadores (…). El tema de las distorsiones del espacio-tiempo todavía está en su infancia”. Dicho esto, pidió a los entusiastas de la ciencia ficción no “descorazonarse”, refiriéndose a la mala noticia.

Exactamente el 28 de junio de 2009 al mediodía, las cámaras de Discovery nos mostraban la decoración: había globos de color blanco, morado y azul aquí y allá; un letrero en el que se distinguía la frase “Welcome time travelers”; y lámparas dispuestas estratégicamente. Además, en la mesa central se observaban amplios platos rellenos de aperitivos.

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Mientras se enfocaba cómo un mozo destapaba las bebidas en primer plano, Stephen Hawking narraba: “Me gustan los experimentos simples… Y el champán. Entonces, he combinado mis dos cosas favoritas para ver si los viajes desde el futuro hacia el pasado son posibles”.

A continuación, aparece en pantalla una invitación exclusiva con las coordenadas exactas de la fiesta. El físico teórico aseguraba al final del papel que no era necesario confirmar la asistencia; acto seguido, dijo que quizás en el futuro alguien usará una máquina del tiempo de agujero de gusano para llegar a ese ubicación de Cambridge.

Invitación del profesor Stephen Hawking para viajeros en el tiempo. Fotocaptura: Discovery / YouTube

Cuando el reloj marcó las 12.00 UTC, tras la cuenta regresiva del autor de “Breve historia del tiempo” —best seller de 1988 prologado por Carl Sagan—, él pronunció a través del ordenador de Intel: “¡Qué lástima! Estaba esperando a que la futura Miss Universo abriera la puerta”.

Nadie llegó ni por casualidad. Los invitados ‘despreciaron’ su reunión. ¿Por qué sucedió esto en palabras del cosmólogo nacido en Oxford?

La respuesta reposa en esta cita: “Espero que copias de esta (invitación) sobrevivan por varios miles de años en un formato u otro”. Se refiere a que la información puede ser perdida como consecuencia de una suma de eventos o el cambio de paradigma tecnológico (pensemos en el caso del disquete y el USB o los discos de vinilo y el Spotify). Tampoco se descarta que un desastre natural sepulte algún día el recinto y con ello las esperanzas de un retorno al pasado, pues nadie puede dirigirse a un lugar inexistente.

En resumen, no estamos en la capacidad de saber qué ocurrirá con esa invitación.

“La teoría general de la relatividad de Einstein parece ofrecer la posibilidad de que podamos deformar el espacio-tiempo tanto que podamos viajar en el tiempo. Sin embargo, es probable que la deformación desencadene un rayo de radiación que destruiría la nave espacial y tal vez el propio espacio-tiempo”, manifestó Stephen Hawking en una entrevista para el portal Arstechnica, sin olvidar la mención a su singular prueba del 2009.

Stephen Hawking y Albert Einstein, maestros de la física universal. Foto: BBC

La paradoja del cohete contada por Stephen Hawking

Las paradojas o contradicciones de una teoría eran ejercicios mentales muy comentados por Stephen Hawking, en especial si se trataba de viajes en el tiempo. La página 106 del libro de divulgación científica “Breves respuestas a las grandes preguntas” indica la siguiente circunstancia: supongamos que fuera posible subirse a un cohete y regresar antes de partir, efecto parecido a cuando se propone regresar al pasado e impedir que nuestros abuelos se conozcan.

Hay dos clases de teorías. La historia consistente explica que la solución es simple: las ecuaciones de la física impiden viajar al pasado. “Implicaría que estamos completamente determinados, no podríamos cambiar nuestras mentes ni tener libre albedrío”, afirmaba el cosmólogo.

Defendida por el físico David Deutsch, la historia alternativa o autónoma es la otra roca que taparía el inmenso vacío del hecho contrario a la lógica. En ella, no habría ningún regreso desde el futuro, así que el cohete nunca explotaría. Sin embargo, tal viaje sí sería factible hacia otra línea temporal o dimensión paralela.

¿De qué forma se podrá viajar en el tiempo?

En mayo de 2010, el genio británico escribió un artículo para la revista Daily Mail, donde definió las vías especulativas para lograr los viajes al futuro o al pasado:

  • Agujeros de gusano. Stephen Hawking describió que estos túneles se hallan en la “espuma cuántica” como atajos que recorren el espacio-tiempo. El problema es que son infinitesimales. Requerimos agrandarlos y darles estabilidad. Ni por asomo contamos con esa tecnología subatómica.
  • Agujeros negros. Navegar alrededor de uno de estos monstruos masivos nos concedería acceder a uno de los conocimientos máximos del universo. A manera de ejemplificación, si una nave espacial orbitara a uno de ellos en una hora bajo la mirada de los paneles de control en la Tierra, los astronautas vivirían el paso de media hora.
  • Trayectorias extremas. Movernos cerca de la velocidad de la luz también nos ayudaría a viajar al futuro. Sin embargo, se necesitaría demasiada energía y una inversión económica descomunal.

Stephen Hawking: su muerte y segunda invitación para viajeros en el tiempo

El viernes 15 de junio de 2018, al mediodía, las cenizas del profesor Stephen Hawking fueron enterradas durante un servicio de Acción de Gracias en la Abadía de Westminster, iglesia gótica anglicana donde también reposan los restos de Sir Isaac Newton y Sir Charles Darwin.

Mediante una plataforma web, se extendió una extraña invitación destinada a personas nacidas en la actualidad y luego del año 2038. El físico teórico lo hizo de nuevo: mantuvo la esperanza de que lo visiten viajeros en el tiempo.

Un portavoz de la Fundación Stephen Hawking, organización benéfica para la investigación relacionada a la Cosmología, Astrofísica y Física de Partículas Fundamentales, dijo a la BBC que, refiriéndose a esta especie de experimento póstumo, “todo es posible hasta que se demuestre lo contrario”.