Las impresionantes imágenes satelitales del volcán de La Palma

La información provista por la tecnología satelital ha permitido conocer el fenómeno volcánico casi al momento.

El nuevo río de lava del volcán Cumbre Vieja. Foto: Copernicus / ESA
El nuevo río de lava del volcán Cumbre Vieja. Foto: Copernicus / ESA
Ciencia LR

Desde que el volcán Cumbre Vieja entrará en erupción el 19 de septiembre de 2021, los habitantes de las Islas Canarias en España han evacuado con celeridad, por la constante amenaza de riesgo que representa el fenómeno de incierta duración y evolución. Los estragos del volcán, además, ya se registran en otros continentes y han generado fenómenos climáticos inusuales.

Sin embargo, la rapidez en la toma de decisiones, tanto en las autoridades locales de España como en el extranjero, no habría sido posible sin la detallada información provista por los satélites en órbita, las cuales han permitido comprender, casi al momento, el fenómeno volcánico.

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Nuevo río de lava del volcán de La Palma

El pasado sábado 9 de octubre, zonas del lado norte del cono del volcán colapsaron y provocaron el desborde de lava en diferentes direcciones. Al día siguiente, desde el espacio, la misión Copernicus Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA) ya había capturado imágenes del nuevo río de magma formado.

Las imágenes, procesadas en color verdadero del terreno, utilizan el canal infrarrojo de onda corta para resaltar el nuevo flujo que se dirige al océano atlántico. Según el Instituto de Vulcanología de Canarias (Involcan), este nuevo río alcanza temperaturas de 1.240 °C.

Con una cámara multiespectral de alta resolución, Sentinel-2 abarca 290 kilómetros de anchura y vigila el medioambiente de la Tierra, tanto la salubridad como contaminación de los ecosistemas.

También, el programa Copernicus activó su servicio de cartografía de emergencia, el cual monitorea las afectaciones del flujo de lava en el país.

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Gases del volcán podrían llegar a América

Las emisiones de gases y aerosoles liberados tras la erupción también han sido identificadas por los sensores atmosféricos de los satélites, por lo que se ha podido cuantificar su impacto ambiental y su acercamiento al continente americano.

A través de sensores de dióxido de azufre, por ejemplo, el proyecto Copernicus Sentinel-5P ha podido ilustrar el movimiento de las cenizas del volcán desde España hasta el continente americano. Este satélite, lanzado en 2017, mapea la multitud de gases que afectan el aire que respiramos.

Según el director de la misión, Claus Zehner, esta tecnología, además, puede advertir a las compañías de evacuación qué lugares evitar. La evolución del dióxido de azufre puede rastrearse en la página en línea Copernicus Sentinel-5P Volcanic Sulfur Dioxid.