La vacuna de Moderna ahora protege más que la de Pfizer frente a la COVID-19, según estudio

Tras la llegada de la variante Delta, la vacuna anti-COVID-19 de Moderna no perdió prácticamente nada de efectividad contra la hospitalización.

La vacuna anti-COVID-19 de Moderna se basa en el ARN mensajero. Foto: Diario de Sevilla
La vacuna anti-COVID-19 de Moderna se basa en el ARN mensajero. Foto: Diario de Sevilla
Agencia AFP

Un nuevo estudio publicado este viernes 17 de setiembre por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos es el último que sugiere que la vacuna de Moderna contra la COVID-19 confiere una mejor protección a largo plazo contra la hospitalización que la de Pfizer.

Los investigadores de los CDC realizaron un análisis de casi 3.689 adultos que fueron hospitalizados por COVID-19 grave entre el 11 de marzo y el 15 de agosto de 2021, un periodo que precede e incluye el auge de la variante Delta.

En general, el 12,9% fueron vacunados completamente con la vacuna de Moderna, el 20,0% con la de Pfizer-BioNTech y el 3,1% con la de Johnson & Johnson.

A lo largo de todo el periodo, la vacuna de Moderna tuvo una efectividad del 93% contra la hospitalización, la de Pfizer del 88%, y la de J&J del 68%.

La pérdida de efectividad contra la hospitalización en el caso de Pfizer fue especialmente pronunciada: era 91% entre 14 y 120 días después de la vacunación y cayó a 77% después de ese período. Por el contrario, la de Moderna cayó del 93% al 92%.

El estudio también incluyó un análisis separado de los niveles de diferentes tipos de anticuerpos generados por las vacunas, tomados de 100 voluntarios.

La vacuna de Moderna provocó niveles más altos de anticuerpos en comparación con las de Pfizer y J&J para una parte clave de la proteína de espiga del virus, la cual utiliza para invadir las células.

Cada vez son más las investigaciones que sugieren la superioridad de la vacuna de Moderna sobre la de Pfizer, incluido un estudio anterior de los CDC publicado la semana pasada.

Las razones no están del todo claras, pero podría deberse a que los niveles de dosis son más altos: 100 microgramos frente a 30.

También podría estar relacionado con el intervalo de dosificación, ya que las inyecciones de Pfizer se administran con un intervalo de tres semanas, mientras que las de Moderna se administran con un intervalo de cuatro semanas.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) celebra el viernes una reunión de destacados expertos independientes para sopesar una eventual tercera dosis de Pfizer a la población general, no solo a las personas inmunodeprimidas.