No hay evidencias que respalden aplicación de tercera dosis, afirman científicos

Las vacunas no han perdido su efectividad contra la enfermedad grave y el contagio de COVID-19, indica un informe publicado en la revista The Lancet. Sus autores resaltan proporcionar la protección inicial a la población no vacunada.

Los responsables del artículo no descartan que haya grupos que sí necesiten esa tercera dosis, especialmente los inmunodeprimidos. Foto: EFE
Los responsables del artículo no descartan que haya grupos que sí necesiten esa tercera dosis, especialmente los inmunodeprimidos. Foto: EFE
Ciencia LR

En medio del debate sobre si aplicar o no una tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus para así generar una mayor inmunidad, un grupo de expertos internacionales concluyó que no hay ninguna prueba sólida de que la dosis de refuerzo sea necesaria para personas sanas ya vacunadas. El estudio fue publicado este 13 de septiembre en la prestigiosa revista médica The Lancet.

El grupo de investigación, conformado por expertos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), hizo una revisión exhaustiva de ensayos clínicos sobre la efectividad de las vacunas y analizó su funcionamiento en diferentes países.

El resultado de su trabajo señala que las vacunas continúan siendo “altamente efectivas contra la enfermedad grave” producida por las variantes conocidas, incluso con aquellas de mayor riesgo como la Delta.

“El conjunto de pruebas acumuladas hasta el momento parecen mostrar que no hay necesidad de una tercera dosis en la población general, pues su protección contra la enfermedad grave es aún alta”, indica el documento.

Según un promedio de los resultados obtenidos en estudios observacionales, el esquema completo de las vacunas muestra un 95% de eficacia contra la COVID-19 grave y un 80% contra el contagio, independientemente de la severidad. No obstante, señalan que la efectividad de las vacunas es mayor contra la covid grave que contra cuadros leves.

Asimismo, los investigadores enfatizan que, aun si los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en personas vacunadas bajan al cabo de un tiempo, eso “no necesariamente significa una reducción de la eficacia de las vacunas contra la enfermedad grave”, sino posiblemente de las respuestas (inmunes) memorizadas y la inmunidad mediante células.

Inmunizar a la población no vacunada

Ana María Henao-Restrepo, lideresa del informe y jefa de investigación de la OMS, advierte que, aun si una tercera dosis brindara un beneficio para los vacunados, inmunizar a los no vacunados sería un beneficio colectivo.

Así, Henao-Restrepo sostiene que si las vacunas se administran donde son más necesarias, se “podría acelerar el fin de la pandemia al inhibir la evolución de las variantes”.

Cabe destacar que los responsables del artículo no descartan que algunos grupos sí necesiten una tercera dosis, especialmente los inmunodeprimidos; sin embargo, en un contexto mundial de vacunas limitadas, aún es necesario encontrar pruebas fehacientes.

“Una de las cosas que destaca este trabajo es que hacen falta más estudios sobre la necesidad de la tercera dosis. Es un tema que aún hay que analizar seriamente antes de aprobarla, pues no tenemos pruebas de que la vacuna esté fallando”, sostiene Henao-Restrepo.