Sugieren posible explicación a coágulos de sangre asociados a vacunas COVID-19

Según un experto de los Países Bajos, comprender la causa de ese efecto secundario es crucial para la composición de vacunas de la próxima generación.

Célula B rodeada de anticuerpos. Foto: Christoph Burgstedt / Biblioteca de fotos de ciencia
Célula B rodeada de anticuerpos. Foto: Christoph Burgstedt / Biblioteca de fotos de ciencia
Ciencia LR

La explicación sobre el probable vínculo de la aparición de coágulos sanguíneos en personas que recibieron vacunas de las firmas AstraZeneca y Johnson & Johnson aún no tiene una respuesta clara, pero los científicos vienen realizando investigaciones para resolver un enigma que preocupa a las entidades sanitarias de todo el mundo.

Según The Wall Street Journal, medio de comunicación estadounidense con sede en New York, Andreas Greinacher, experto en sangre, y un conjunto de investigadores de la Universidad de Greifswald (Alemania) han responsabilizado a una reacción en cadena donde ciertas proteínas y un conservante de las vacunas que generan aquellos coágulos sanguíneos.

El equipo completo examinó muestras de AstraZeneca y Johnson & Johnson. Los efectos de ambas inoculaciones, tal y como comentó Greinacher, pueden ser similares porque ambas usan adenovirus modificados —una familia contagiosa de virus que infecta a humanos y animales— a fin de que la dosis ingrese en las células del cuerpo.

“Mi suposición es, y esa es una hipótesis, que este es un efecto de clase de las vacunas que usan adenovirus”, aseveró el experto en WebMD, cuya editorial brinda información sobre salud y bienestar humano.

La inflamación provocada por las inyecciones anti-COVID-19 estaría engañando al sistema inmunológico de la siguiente manera: el cuerpo ‘cree’ que ha detectado bacterias y, por ello, ocasiona una respuesta combativa que se traduciría en coágulos y sangrado.

De acuerdo al portal Live Science, CanSino Biologics en China y el Instituto de Investigación Gamaleya del Ministerio de Salud de Rusia han fabricado vacunas con adenovirus modificados. Sin embargo, no se han reportado denuncias acerca de coágulos en la sangre.

A pesar de que el profesor John Kelton de la Universidad McMaster en Canadá confirmó los hallazgos de Greinacher, opinó que la causa del efecto adverso citado “no está clara”.

El portal especializado Cosmos había señalado que, de todos modos, los casos de coágulos sanguíneos son raros. Un ejemplo de ello es que solo en Reino Unido hubo 168 casos hasta el 14 de abril respecto a la vacuna de AstraZeneca, entre 21,2 millones de dosis. En otras palabras, un porcentaje demasiado bajo.

Asimismo, The New York Times precisó que en el caso de Johnson & Johnson, en Estados Unidos, solo se informaron 28 casos de coagulación en nueve millones de vacunaciones, con datos actualizados hasta el 12 de mayo.

COVID-19 es mucho, mucho, mucho más peligroso que esta condición extremadamente rara”, enfatizó Greinacher. Por supuesto, no se debe desestimar cualquier indicio que amenace a la salud pública.

“Comprender la causa es de suma importancia para las vacunas de la próxima generación, porque el coronavirus permanecerá con nosotros y es probable que la vacunación se convierta en estacional”, dijo, desde otro ángulo, Eric van Gorp, profesor de la Universidad Erasmus en los Países Bajos.