Astrónomos encuentran una “estructura fantasmal” en un cúmulo de galaxias

El equipo de investigadores tuvo que observar el cúmulo Abell 2877 por 12 horas ininterrumpidas en cinco frecuencias de radio para que el fenómeno emergiera.

Imagen artística del nacimiento de un cúmulo galáctico en el universo temprano. Foto: Referencial / ESO / M. Kornmesser
Imagen artística del nacimiento de un cúmulo galáctico en el universo temprano. Foto: Referencial / ESO / M. Kornmesser
Ciencia LR

El universo observable es tan inmenso que en cada fracción del firmamento, con probabilidades altísimas, se desarrollan miríadas de eventos físicos colosales, como la fusión de dos agujeros negros, disparos de energía de cuásares, viajes orbitales de asteroides o los destellos de luz generados por supernovas. En ese sentido, la humanidad ha ido mejorando sus aparatos de vigilancia espacial, ya que todavía faltan conocer innumerables sucesos.

Un conjunto de investigadores del Centro Internacional de Investigación en Radioastronomía (ICRAR, Australia), el Instituto de Astrofísica Espacial y Física Cósmica de Milano (Italia) y otras instituciones internacionales detectó a través de un radiotelescopio una “estructura fantasmal” similar a una medusa en Abell 2877, cúmulo cercano de galaxias con baja masa.

Los resultados del estudio están alojados en la revista Astrophysical Journal.

Imagen compuesta de Abell 2877 con rayos X de magenta, y datos de radio en rojo y amarillo . Foto: Torrance Hodson, ICRAR / Curtin University

Torrance Hodgson, primer autor del estudio científico, expresó que el equipo observó el cúmulo galáctico durante 12 horas en cinco frecuencias radiales.

“Esta medusa de radio tiene una especie de récord mundial. Si bien es brillante en las frecuencias de radio FM, a 200 MHz la emisión casi desaparece. No se ha observado que ninguna otra emisión extragaláctica como esta desaparezca tan rápidamente”, subrayó.

El telescopio Murchison Widefield Array (MWA), utilizado en este reciente capítulo de la astronomía, se ubica en el Observatorio de Radioastronomía Murchison de CSIRO, Australia occidental.

Dentro de poco, el Square Kilometer Array (SKA), que será capaz de mapear núcleos galácticos activos, con una resolución mayor, tendrá más facilidades de hallar otras medusas sueltas en el universo.

Esta medusa en particular tiene más de un tercio del diámetro de la Luna (1.150 kilómetros aproximadamente) desde los ángulos vistos en la Tierra.

Según contó Hodgson, hace 2.000 millones de años unos cuantos agujeros negros supermasivos arrojaron chorros de plasma. Ese plasma se habría mezclado con ondas de choque y, por tal motivo, los ‘tentáculos’ de la medusa se volvieron visibles, aunque en intervalos limitados.

“Descubrimientos como el de las medusas solo dan pistas de lo que está por venir, es un momento emocionante para cualquiera que busque respuestas a preguntas fundamentales sobre el cosmos”, sostuvo la profesora y coautora del estudio Melanie Johnston-Hollitt en un comunicado de prensa publicado por ICRAR.