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El reto de la Educación e Inclusión financiera, por Maria Laura Cuya

“La exclusión, atada a una alta informalidad en la vida económica y una baja cultura financiera, es un obstáculo que persiste en el tiempo y que no se ha revertido...”.

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“La exclusión, atada a una alta informalidad en la vida económica y una baja cultura financiera, es un obstáculo que persiste en el tiempo y que no se ha revertido...”.

(*) Profesora de Pacífico Business School y CEO de Innova Funding

América Latina y Caribe es la región más desigual del planeta, donde el analfabetismo financiero llega al 60% de la población. O sea, más de la mitad de la población latinoamericana no conoce conceptos básicos de las finanzas personales básicas como ahorro, inversión, riesgo, rentabilidad o los tipos de productos del sistema financiero. En la región, el avance hacia servicios financieros útiles y asequibles ha sido lento, atomizado y de poco alcance.

La realidad peruana es aún peor. En la última medición OCDE, Perú bordeaba el 80% de los analfabetos financieros. Por ello, se hace necesario revertir la bajísima cultura financiera de los peruanos, y partir con una educación financiera efectiva que fomente conocimientos básicos de finanzas, especialmente en el contexto económico complejo que nos encontramos, donde las decisiones de gasto, ahorro o inversión son cruciales.

Si algo aprendimos en los últimos años, es que la inclusión financiera impacta en la reducción de la pobreza. Recordemos cómo el COVID-19 lo sacudió todo. El mundo digital incrementó la accesibilidad, y movió las formas de pago, ahorro, préstamos e inversión. Sin embargo, ¿cuánto de esta revolución ha llegado realmente al peruano de cada región? La exclusión, atada a una alta informalidad en la vida económica y una baja cultura financiera, es un obstáculo que persiste en el tiempo y que no se ha revertido con esfuerzos de poca penetración entre niños, jóvenes, población adulta, rural y mujeres en situación vulnerable.

Tener acceso a una cuenta de ahorros y transacciones es un primer paso hacia una mayor inclusión financiera, pero no es la única pieza de este rompecabezas. La democratización de los medios digitales para bajar los costos y facilitar la atención se ve como algo muy lejano aún.

Es crucial aprovechar las tendencias digitales financieras para ampliar el acceso de la gente a las finanzas, con productos pensados en cada grupo vulnerable, entender su necesidad y reducir el costo de las transacciones y canalizar el pago de salarios y transferencias de bonos sociales a través de mejores formas es clave.

Las fintech son parte de la nueva oferta. Hace falta que todos nos esforcemos más en incluir a grupos vulnerables, sectores marginados y excluidos. La brecha de género, la exclusión de personas y pymes en zonas rurales en el acceso a servicios persisten.

Necesitamos un compromiso con ampliar la inclusión financiera. Una arista es la digitalización, otras necesarias son fomentar el acceso a las finanzas desde la niñez y adoptar plataformas de Gobierno electrónico. Necesitamos formas creativas de conectar a la gente con la oferta financiera con educación y acceso simple.

Para cosechar los beneficios de la inclusión real y hacer un país donde todos crezcamos, necesitamos visión de largo plazo.

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