19 de Mayo de 2016 | 10:40 h

En la cima del mundo: conozca la historia de lucha de la primera peruana en coronar el Everest

La cumbre más alta del mundo, el monte Everest (8 848 m.s.n.m.), fue coronada por primera vez por una peruana. Su nombre: Silvia Vásquez-Lavado, una ejecutiva de eBay que lucha contra el abuso sexual. 

 

 

Silvia Vásquez-Lavado es sinónimo de perseverancia. Foto: Facebook Montañas Peruanas

Silvia Vásquez-Lavado es sinónimo de perseverancia. Foto: Facebook Montañas Peruanas.

A las 7:00 de la mañana del 19 de mayo de 2016 fecha y hora de Nepal (noche del 18 de mayo en Perú), Silvia Vasquez-Lavado, se convertiría en la primera peruana en conquistar el Evererest (8 848 metros de altura), la montaña más alta del planeta. 
 
 
La historia de Vásquez-Lavado, ejecutiva responsable de la División de Tecnología de las empresas de eBay, se sustenta en la perseverencia, la fuerza y la terca voluntad de superar los obstáculos, no solo los que encontró en su travesía en los Himalayas si no, fundamentalmente, los que tuvo que enfrentar en su niñez.
 
Y es que entre los seis y nueve años, ella fue víctima de abuso sexual, como informara en 2014 la versión web el Diario NY -medio de noticias hispanas de Nueva York-.
 
Baja autoestima y transtornos emocionales marcaron su infancia, pero la vida la llevaría a descubrir a las montañas. Ella ha conquistado las cumbres del Aconcagua y el Kilimanjaro, entre otras. 
 
Durante un recorrido en la base del Everest en el que decidió hacer realidad un sueño naciente: conquistar esa cumbre y llevar a un grupo de de jóvenes supervivientes de tráfico sexual a los Himalayas, para ayudarlas a encontrar las ganas de seguir adelante que ella descubrió en el montañismo
 
En 2014, Vásquez-Lavado creó Courageous Girls (Chicas valientes), una ONG global que ayuda a jóvenes sobrevivientes de los horribles traumas del abuso y tráfico sexual, a reencontrar sus propias fuerzas a través del deporte de aventura en las montañas.
 
El siguiente paso de esta historia de lucha y superación fue el ascenso al Everest con los miembros de su oenegé. Así lo hicieron, paso a paso, un grupo de 150 personas. Un orgullo para el Perú, un orgullo para todos los que luchan por cerrar las heridas abiertas por el abuso sexual

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