22 de Diciembre de 2015 | 13:27 h

Rumbos navideños en la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas

Chocolatada y regalos en una tarde de turismo ‘con sentido’ organizada por la agencia Andina Travel Tours, un aliado estratégico de Rumbos en la búsqueda de nuevos destinos.

Rumbos participó en la jornada de turismo 'con sentido' de Andina Travel Tours. Foto : Ricardo Ramos

Rumbos participó en la jornada de turismo 'con sentido' de Andina Travel Tours. Foto : Ricardo Ramos .

Luis Pérez / Revista Rumbos

Es un niño risueño, de ojos grandes, cejas delgadas y mejillas enrojecidas por el desesperante frío. Lleva un gorro, una chompa, un pantalón de lana y zapatitos desgastados. En zigzag se acerca a la plaza por una de las tantas callecitas estrechas y empedradas de Huancaya (Yauyos, Lima), el corazón de la Reserva Paisajística Nor Yauyos-Cochas.

 

 Una reserva de sonrisas en Huancaya. Foto: Ricardo Ramos 

Pero el interés por llegar a su destino lo mantiene tan ocupado que ni los chispazos de la lluvia lo obligan a dar marcha atrás; es más, apresura su andar al oír a un amigo que, desde las afueras de la vieja iglesia, le grita: apúrate. El niño ya no camina, corre. Es así que sin mostrar signos de agitación, pese a los 3.554 m.s.n.m., asoman sus primeros pasos en la plaza.

Juego de niños

Frente a la pileta coronada por la figura de una trucha, y muy cerca de una de las bancas, hay un tumulto de muchachitos. El niño se acopla al grupo. Observa y ríe. Pero su entrañable sonrisa es borrada de su rostro ni bien es llamado como ‘Guado’. “Me llamo Eduardo”, replica enojado e incómodo.

 

Travesuras infantiles. Foto : Ricardo Ramos 

Aun así, Eduardo –mejor por su nombre, no se vaya a molestar y a enrojecer aún más sus cachetitos– retoma sus ganas de divertirse y busca, de alguna manera, poder ingresar por cualquier espacio del cerrado circulo que han formado sus amigos. Y no… no le importa nada, a empujones encuentra uno.

Él ríe junto a ellos, mientras se enciende la mecha de la sarta de cuetecillos que lanzan por ahí. Explotan en el aire y en el suelo. Todos saltan y corretean entre la emoción y la algarabía, excepto Eduardo. ¿Qué pasó Guado?, le preguntan. “Me cayó uno en mi dedo”, revela, pero hay otro problema: lo llamaron ‘Guado’. Vuelve a enojarse.

Compartir y reír

Pero ese fastidio se le quita. Sabe que no es un día para amarguras ni tristezas. De pronto, pasa la voz a los pirotécnicos infantiles –llamémoslos así– para sumarse a la hilera integrada por otros niños.

 

Una tarde de fantasía en la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas. Foto : Ricardo Ramos 

Al fin dejan de lado los cuetecillos, y, en un dos por tres, están ahí, a punto de conocer a Micky Mouse que solo deja ver sus orejotas desde una de las ventanas.

Ah, pero Micky Mouse no ha llegado solo a tierras yauyinas. A su lado está Minnie, Donald, Daisy y Goofy, aunque precisamente no vienen del mundo mágico de Walt Disney, sino desde ese mundo de cielo gris que es Lima; es decir: de aquisito nomás –como dirían por aquí–. Eso es lo de menos. Lo importante es que los niños sonrían.

Y esa es la motivación de “todo el grupo de voluntarios, quienes, sin dudarlo, aceptaron la convocatoria de la agencia Andina Travel Tours para ser parte de este turismo ‘con sentido’ y es que no solo es llegar para hacer fotos sino trayendo ayuda social”.

Así describe la actividad Jorge García, economista de profesión y el responsable del compartir navideño en Nor Yauyos Cochas. Él cuenta que la idea nació hace cinco años, “cuando empezamos a incursionar en la reserva paisajística, entonces, nos dimos cuenta que existían necesidades y decidimos dar de nosotros en bien de la población”.

Gozando en Navidad

Él no quiere dejar pasar ni un segundo del compartir sin poder registrarlo en su inseparable cámara. Mucho menos ese imperdible instante en que la pata Daisy encabeza el trencito de niños y enrumba hacia cada rincón del salón comunal. Frena. Mira a todos lados. Ya no hay espacio que falte recorrer. Apunta su mirada hacia la calle.

Y sí, tal parece que la conductora del tren quiere salir y pasear por el parque, el puente colonial, los campos y, por qué no, llegar hasta Vitis para recoger a más niños. No lo hace. Recuerda que con las justas está respirando dentro del disfraz. Así que decide reservar sus energías para seguir bailando al ritmo de la música.

Chocolatada, regalos y baile. Cartón lleno en Huancaya. Foto: Ricardo Ramos 

Los más niñitos se asustan. Lloran. “Así no es la Daisy que sale en la televisión”, dice ‘Guado’ –perdón, Eduardo–. Bueno, seguramente a la que confeccionó el traje se le pasó un poco la mano. Ni modo. Papa Noel y Mamanuela aparecen en escena para apaciguar el llanto y el asombro.

Muchos regalos han traído en su trineo convertido en bus. No solo hay para los niños, también para las mamis. Todos están felices. Todos toman su chocolatada y comen su panteón. Hasta el alcalde del distrito que no desea una blanca Navidad, sino una turquesa, como las aguas que nacen del nevado Pariacaca.

Sí, por las aguas donde ese risueño niño, de ojos grandes, cejas delgadas y mejillas enrojecidas por el desesperante frío, pasea en su bote con su papá ‘Guado’.

                                                                                               

El dato

Compartir en Nor Yauyos-Cochas es un proyecto de ayuda social que en el 2015 se realizó simultáneamente en Huancaya, Vilca, Tanta y Vitis. Su objetivo es seguir sumando colaboradores que se consoliden en grupos, hasta lograr establecerse en todos los pueblos que conforman la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas.

 

El increíble Guado, perdón, Eduardo. Foto: Ricardo Ramos 

 

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