Domingo de chicha de jora, el agua bendita de Piura

La tradicional bebida prehispánica es uno de los símbolos de Piura, donde, según la costumbre, sabe mucho mejor los domingos. 

Al quinto día, la chicha de jora toma cuerpo. Sírvase. Foto: Ángel Chávez

Al quinto día, la chicha de jora toma cuerpo. Sírvase. Foto: Ángel Chávez.

Luis Pérez / Revista Rumbos
 
Es domingo en Catacaos (Piura). El chichalo cumple con su misión: anuncia la llegada del día. Y esa risueña chinita, quien viste a la usanza tradicional (blusa de raso, saya o pollera y dormilonas), coloca una bandera blanca en la fachada de su casa; entonces, los paisanos, como por arte de magia, son atraídos hacia esa puerta con agilidad y prontitud de mosquitos. 
 
 
Y es que el domingo en Piura es sinónimo de fiesta al son de la guitarra y repique del cajón. Así se vive en el norte señores. Así es la ley que anuncia que se debe comer frito en el desayuno sí o sí. Así es la costumbre que ordena e impone -para alegría de todos- que el domingo es día de chicha
 
Los piuranos aconsejan que al son de un rico tondero, uno, no es ninguno. ¿Dos?... Qué lo mande Dios. ¿Tres?... Lo ordene el juez. Y ¿cuatro?... no hay alegato. Y es por eso que los cántaros bien cargados van y vienen, mientras que la chinita risueña enamora con sus cimbreantes movimientos de cadera.
 
Y es con esa flexibilidad con la que la chinita chichera -desde hace ya varios días- removía desde la madrugada en una enorme olla, la mezcla de la harina del maíz (luego de pasar por las técnicas del remojo, germinación y secado en el techo) con el agua de 'correntía' (la de acequias), al tiempo en que el fuego de la leña de algarrobo hacía de las suyas.
 
¿El resultado? La primera hornada. Y como en el norte no hay primera sin segunda, la chicha se cierne y queda un residuo llamado 'ñuto'. Ese líquido vuelve a cocinarse. Los procesos se repiten; entonces, la chicha reposa en tinajas por unos días hasta que nace el 'clarito'. El líquido menos concentrado, también conocido como flor de chicha.
 
Después del quinto día la cantidad de alcohol es mayor, y la chicha toma cuerpo. Está en su punto. Lista para servirse en esas vasijas hechas de la cubierta de la calabaza. Son los potos o cojuditos. No se sorprenda ni piense mal. Así son llamados estos recipientes. 
 
Hecha la aclaración, esa agua bendita de los piuranos no se va a tomar sola. Salud con los hijos de sol y barro que cuentan que al beber chicha de jora se pueden concebir mellizos.
 
¿Verdad o mito? Habrá que descubrirlo. Pero eso será luego de pagar la cuenta, sino la risueña chinita, que enamora con sus movimientos de cadera, no llenará la jarra con más chichita de jora. ¡Y... hasta la vuelta paisana!
 

En Rumbo

Ruta: Viaje a Piura con Cruz del Sur (www.cruzdelsur.com.pe).
 
Planifique: Organice su viaje en www.ytuqueplanes.com.
 

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