30 de Agosto de 2016 | 14:32 h

Edo Sushi Bar: donde cada bocado despierta más de una emoción

Emocionar antes que alimentar, esa es la filosofía del Edo Sushi Bar. Fundado en  2004, esta cadena de restaurantes fusiona las tradiciones de las cocinas japonesa y peruana.

 

Edo Sushi Bar, fusión japonesa y peruana desde el 2004. Foto: Janeth Cienfuegos

Edo Sushi Bar, fusión japonesa y peruana desde el 2004. Foto: Janeth Cienfuegos.

Luis Pérez / Revista Rumbos
 
Ellos, Javier y Oscar Matsufuji, Francisco Okuhama y José Kanashiro, son los cuatro fantásticos y tienen superpoderes que, a diferencia de lo ocurrido con los personajes del cómics estadounidense, no son producto de la exposición a rayos cósmicos durante una misión científica en el espacio exterior.
 
 
Sí, ellos son fantásticos en la cocina y sus poderes lo llevan en la sangre, porque son herederos de la tradición culinaria japonesa. En 2014, los superpoderosos se juntaron para asumir dos misiones: independizarse del Matsuei, el restaurante familiar, y lanzar al mercado una propuesta atrevida que iría más allá de los sabores clásicos.
 
Y como en la variedad está el gusto y de las fusiones nacen nuevos sabores, acertaron al unir, juntar y combinar la gastronomía japonesa y peruana
 
Antes, recuerdan los  fantásticos, comer en un restaurante nikkei era exclusivo y costoso. Un ticket costaba 90 soles por persona. Pero esa no era la única barrera. Otra dificultad fue el paladar de los peruanos, reacios a experimentar con propuestas poco familiares.  Ante esta situación, Javier Matsufuji decidio fusionar lo tradicional con ingredientes nacionales.
 
El ebitai, una de las exquisitas propuestas del restaurante. Foto: Janeth Cienfuegos
 
Así nacería el maki acevichado, una creación revolucionaría en la que la crema de tiradito, la cebolla china, el picante japonés, la salsa de soya, el ajo y caldo de pescado, se mezclan y transforman en ese platillo bandera y de precio accesible.
 
Pero la fusión no fue la única estrategia que ayudó al desarrollo del restaurante. Otro ingrediente en esta receta del éxito fue el trato personalizado. 
 
"Teníamos clientes que ya habían saboreado casi todos nuestras creaciones; entonces, tuvimos que hacer nuevas propuestas según el gusto de ellos, porque nosotros buscamos 'emocionar, antes de alimentar", recuerda Iván Matsufuji, quien se incorporó a los cuatro fantásticos de la cocina en 2006.
 
Loa makis son clásicos en el Edo. Foto: Janeth Cienfuegos
 
Desde entonces en el Edo -llamado así en homenaje al nombre que recibió el Tokio feudal hasta 1868-, se continúa creando y ofreciendo los clásicos más ovacionados, desde el lao maki, rollo de palta envuelto en tempura de alga coronado con chicharrón de calamar y pulpo; el seiji maki, relleno de salmón empanizado y palta; hasta el ebitai, masa de wantán rellena de langostino y verduras.
 
En la actualidad, Edo recibe unas 30 mil personas al mes y, el pasado 12 de agosto, celebró su décimo segundo  aniversario en sus 12 locales (10 en Lima, uno en Arequipa y otro más en Quito, Ecuador) que siguen la filosofía de 'emocionar, antes de alimentar'.
 
Iván Matsufuji en el ingreso al restaurante. Foto: Janeth Cienfuegos
 

En Rumbo

Dónde: Visite su nuevo local en San Isidro: avenida Jorge Basadre N 275. Más información en www. edosushibar.com.
 
 

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