17 de Febrero de 2016 | 9:45 h

Huaral: el secreto de un buen chicharrón

Inicie bien el día con un desayuno espectacular en una de las famosas chicharronerías huaralinas.

La chicharronería Lupita, un reino del sabor en Huaral. Foto: Astrid Herrera

La chicharronería Lupita, un reino del sabor en Huaral. Foto: Astrid Herrera.

Luis Pérez / Revista Rumbos

El chancho tiene que ser cocido en su propia manteca, para que el gustito sea mucho más suculento”, comparte uno de sus secretitos, Aurelia Javier, mientras poderosas porciones de chicharrones desfilan por todos los rincones de su negocio compartido.

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“Con mi esposo, Manuel López, nos iniciamos como ambulantes hace más de 20 años”, viaja en el tiempo e hincha el pecho de orgullo al mostrar su reino del sabor: la chicharronería Lupita.

Sabrosos chicharrones para empezar el día en Huaral. Foto: Astrid Herrera

Y es que para Aurelia, la humildad es –también– un ingrediente secreto que les permitió crecer. “No nos avergonzamos. Así fue. Así seguimos avanzando para brindar un servicio de calidad al cliente”.

Ella no miente. Tiene razón. En su negocio ya no entra ni un alfiler y eso que es un día normal. ¿Cómo serán los fines de semana?

El movimiento es increíble. Nos faltan manos. Pero aun así, sabemos mantener la calma. Será porque todo lo hacemos con mucho cariño”, responde y se incorpora al diálogo Lupe, la hija del matrimonio López Javier, quien –además– revela que la leña de árboles cítricos juega un papel importante en la cocina.

En el exterior de la chicharronería, a vista y paciencia de todos –bueno, los comensales que esperan no opinan lo mismo– se rebana la carne del cerdo. Allí, Aurelia, Lupe y una ayudante, son las encargadas de alimentar los platos con harto camote, chancha serrana, mote, salsa criolla y panes.

Aurelia y su esposo empezaron como ambulantes. Foto: Astrid Herrera

“Los huaralinos tenemos buen diente”, dice uno de los clientes. Adiós a las conversaciones pasajeras entre los hambrientos concurrentes. El suculento plato aparece. Los paladares estallan de jolgorio. Nadie conversa. La concentración es inmediata.

“También un buen desayuno huaralino es con su relleno, pan chico o caldo de gallina”, arenga Lupita, quien continua recibiendo más pedidos.

El dato

Dónde Chicharronería Lupita, carretera a Huaral (antes del grifo Santa María). Atención de lunes a domingo de 6:00 a.m. a 2:00 p.m.

 

 

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