15 de Enero de 2016 | 11:37 h

Sueño gastronómico: el consumo de anchoveta salvará al mundo

Esa es la consigna de Efraín Morales, quien timonea un barco-restaurante en Cerro Azul (Cañete), donde el principal insumo es y seguirá siendo la anchoveta.

Efraín Morales promueve el consumo de la anchoveta en Cerro Azul. Foto: Ángel Chávez

Efraín Morales promueve el consumo de la anchoveta en Cerro Azul. Foto: Ángel Chávez.

Luis Pérez / Revista Rumbos

Hay un barco-restaurante muy cerca del muelle. Está detenido en las arenas de Puerto Viejo (Cerro Azul, Cañete). La embarcación no zarpará, tampoco busca convertirse en un atractivo turístico de los muchos que hay por aquí. Su objetivo es otro: atraer comensales conocedores de la alimentación sana y conquistar paladares con su buena gastronomía.

 
El capitán es el tacneño Efraín Morales. Desde pequeño estuvo involucrado en la pesca. Pero jamás imaginó que, años más tarde, un inofensivo y pequeño pez -de cuerpo largo, boca amplia y color plateado- lanzaría el anzuelo para atraparlo a él y convertirlo en el máximo promotor de su consumo en Cerro Azul, el ‘Puerto de los Ensueños’.

Travesía hacia el buen sabor en La Anchoveta Azul. Foto: Ángel Chávez 

Pero lo que no es imaginación ni un sueño, es que alimentándose de anchoveta su salud ha mejorado. “Tiene un sinfín de propiedades. Mis cejas blancas volvieron a pintarse de negro”, confiesa, sin prestarle atención al desdén de algunos veraneantes que, por falta de conocimiento, no miran con buenos ojos a la anchoveta.

“Las personas siempre la han visto como algo inservible, e incluso en este puerto la botaban. Más que nada la utilizaban como alimento de sus animales”, sentencia y viaja en el tiempo don Efraín. “Todo eso me motivó a transformar mi barco de pesca en un restaurante que ofrece platos a base de anchoveta”.

La Anchoveta Azul

La mesa está servida y la anchoveta es el ingrediente principal. Foto: Ángel Chávez 

El barco-restaurante La Anchoveta Azul tiene un potaje de talla mayor que se inspiró en el ‘muchame de delfín’. Ojo, solo es inspiración. “En el gobierno de Alberto Fujimori se prohibió matar delfines; entonces, se cambió por la anchoveta que tiene minerales, vitaminas y omega 3 y 6”, detalla.

Cambio de ingredientes y de letras. ¿Cuál fue el resultado? La muchaveta. Una combinación de ensalada de cebollas, tomates, dientes de ajo (picados), sal y ají limo, que tiene a la anchoveta como su insumo principal. Suele acompañarse con paltas y galletas de soda. Todo un tesoro –y no de piratas, precisamente– por su exquisitez y grado de concentración de nutrientes.

Pero hay un detalle con esta propuesta culinaria. “La muchaveta es con anchoveta deshidratada”, revela. Y es que don Efraín tiene tantas ganas de difundir este alimento que las deshidrata y las coloca en un frasco con aceite de olivo. Así duran más tiempo y los visitantes pueden llevarlas a casa para su consumo.

Más propuestas

La muchaveta se prepara con anchoveta deshidratada. Foto: Ángel Chávez 

En la carta de La Anchoveta Azul “hay ceviche, chinguirito y charquicán. Tiraditos y todo lo que los comensales pidan, pero con la reina de la casa”. También se ofrece el shot de leche azul, un concentrado de leche de tigre con anchoveta que, según cuentan, tiene propiedades afrodisiacas.

Un par de jóvenes y ancianos han llegado por unos shots. Don Efraín sonríe. Piensa en la misión que lo despierta todas las mañanas. “Sé que algún día la anchoveta será el alimento que salvará al mundo”, anhela.

El dato

La anchoveta es rica en proteínas y vitaminas A, D y E.  Por el omega que contiene reduce el colesterol de la sangre, y por el retinol previene la ceguera. Además, aumenta la capacidad mental, dosifica el hígado y bloquea la diabetes.

Platillos al escoger, pero siempre con el mismo ingrediente principal: la anchoveta. Foto: Ángel Chávez 

En Rumbo

Ruta: Lima-Cerro Azul (Cañete) / El barco-restaurante La Anchoveta Azul está en el ingreso al muelle. 

Vía: Panamericana. Hay buses todos los días.

Tiempo: 80 minutos.

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