30 de Octubre de 2016 | 12:38 h

Señor de los Milagros: rumbos de fe en las calles de Lima

El próximo martes, el Señor de los Milagros de las Nazarenas se despedirá de sus miles fieles. Rumbos, anticipándose a ese encuentro religioso, comparte con ustedes los testimonios de fe que recogió en el multitudinario recorrido procesional del 28 de octubre. 

 

Una multitud acompaña al Señor de lo Milagros en sus recorridos por las calles de Lima. Foto: Juan de Dios Sotomayor

Una multitud acompaña al Señor de lo Milagros en sus recorridos por las calles de Lima. Foto: Juan de Dios Sotomayor.

Luis Pérez / Revista Rumbos
 
"Cuando ingresé como sahumadora le prometí al Señor repartir estampas", recuerda Giannina Joya, mientras sus pasos siguen el ritmo de la fe.
 
"Vengo con mi madre desde que tengo uso de razón: hace 35 años", musita Gustavo Sánchez, cuando las lágrimas corren por su rostro.
 
"La fe es la que nos trae desde tan lejos", predica Sara Soni quien, con orgullo, agita desde un balcón la bandera de su país.
 
 
Testimonio de amor al Señor de los Milagros. Foto: Juan de Dios Sotomayor

Milagros de octubre

Tres testimonios en medio de un mar morado. Tres historias que afloran a paso lento, mientras el capataz golpea la campana y el anda se levanta imponente entre aplausos y plegarias. Tres nombres que acompañan al Señor de los Milagros en su histórico y tradicional recorrido del 28 de octubre.
 
"Mi hijito estuvo muy delicado de salud. Le pedí mucho a él para que se mejore... y lo hizo. Es por eso que estoy aquí", recuerda Giannina, quien ha repartido miles y miles de estampitas en las procesiones del primero, 18 y 19 de octubre. También lo hará en la del 1 de noviembre.
 
Alfombra de flores para el Cristo Moreno.  Foto: Juan de Dios Sotomayor
 
"¿Haz visto a todas estas personas?... Ellos tienen mucha fe, como yo. Y es ese el gran milagro que se ve y se siente a pesar de que vivamos en un país algo complicado", medita Gustavo y su mirada se pierda en la multitud de fieles que van camino a la guardada del Señor.
 
"Soy de Oruro (Bolivia). Hace 14 años supe de él, me emocioné y lloré. Solo le pedí salud que es lo principal. Y mira, aquí sigo...", abre su corazón Sara, quien no ha llegado sola. Ella viene con 48 compatriotas de otras ciudades bolivianas, también motivados por la devoción al Cristo Moreno.
 
El Señor de los Milagros no solo convoca a miles de peruanos. Foto: Juan de Dios Sotomayor

Segunda guardada del Señor

Y ahí van ellos, mientras el aroma del incienso dirige y perfuma de religiosidad y emociones -que hasta el momento no han sido descritas con exactitud por el más experimentado escritor-, el paso bamboleante del Nazareno; entonces, las palabras continúan en una madrugada abrigada por el calor religioso.
 
"Como esto es para mí una tradición, mis familiares y amigos me obsequian millares de estampas que las reparto especialmente en los hospitales", comenta la mujer que sigue el ritmo de la fe en el último trayecto del andar del Señor de los Temblores: desde el cruce de las avenidas Tacna y Colmena hasta el jirón Huancavelica.
 
"No sé por cuanto tiempo más seguiré viniendo, pero espero que el próximo año regrese con él, mi hijito que necesita volver a caminar...", anhela el señor y las lágrimas corren profusamente por su nostálgico rostro, cuando se encuentra cara a cara con el Cristo de los Milagros que se acerca lentamente a su casa.
 
Sahumerio para el Cristo Morado. Foto: Juan de Dios Sotomayor
 
"Hacemos un peregrinaje. Salimos de La Paz. Llegamos a Tacna, Lima, Arequipa, Mollendo, Desaguadero y retornaremos a la capital boliviana. Difundimos su fe por amor a él", concluye la dama quien, con orgullo, agita la bandera de su país, desde un balcón, donde observa el paso de la milagrosa imagen.
 
Es así que Giannina, Gustavo y Sara son testigos de la segunda y última guardada procesional del Señor de los Milagros. Un acontecimiento que por tradición representa la despedida solemne y triunfal del Cristo Moreno con su pueblo; entonces, en el atrio del templo hace unas vueltas en sentido horario. Se hinca frente a todos. Ingresa observando a sus fieles, quienes levantan las manos.
 
Las campanas y las bombardas suenan de gozo. Ni bien cruza la puerta, desde el coro alto, las hermanas nazarenas lanzan pétalos de rosas, simbolizando su recibimiento. Los cargadores se emocionan. No quieren que acabe el recorrido. Lloran. Viven experiencias personales de fe. Tan igual como las de Giannina, Gustavo y Sara que han aflorado tras una larga noche.
 
La imagen retorna a su templo cuando la noche casi besa la luz del día. Foto: Juan de Dios Sotomayor
 

Los datos

El fervor popular considera a la procesión del 28 de octubre como la más importante de los recorridos, por ser la fecha en que se recuerda uno de los terremotos más destructores que sufrió Lima y Callao.
 
La procesión del Señor de los Milagros tiene dos guardadas tradicionales. La primera es la del 19 y la última es la del 28 de octubre. Cada 10 años una cuadrilla tiene el honor de realizar la costumbre nazarena.

 

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