01 de Mayo de 2016 | 8:33 h

Tradición andina: fiesta de las cruces

Mayo, mes de las cruces. En Rumbos te contamos cómo nace esta celebración que mezcla creencias andinas y cristianas.

La cruz lo 'observa' todo desde la punta del cerro. Foto: Luis Pérez

La cruz lo 'observa' todo desde la punta del cerro. Foto: Luis Pérez.

Luis Pérez / Revista Rumbos
 
Andar por un camino de herradura sin perder el ritmo y desdeñando el cansancio. No importa sin duelen las piernas. El objetivo es tan grande que no hay manera de dar la media vuelta y renunciar. Y es que la cúspide del cerro 'vive' la cruz milagrosa. Por ella brindan, cerveza en mano, antes de llevarla al pueblo en medio del jolgorio.
 
 
Así se expresa la fe cuando llega el mes de las cosechas: mayo. El mundo andino celebra el inicio de un nuevo ciclo que es instaurado por la constelación de la Cruz del Sur o Chakana. Su importancia es reverenciada por ser el guiador del hombre de los Andes en las épocas agrícolas.
 
Una forma de agradecer a los ancestros era ir hasta los centros astronómicos ceremoniales o huacas, ubicados en la cima de las montañas, para ofrendar algún producto. Y es que las puntas de los cerros son chakanas, medio de transición entre el aka pacha (mundo real) y hanan pacha (mundo de arriba).
 
Tras la caída del imperio incaico, los misioneros optaron por utilizar esos espacios y ubicar un símbolo cristiano: la cruz. Ellos impusieron la creencia de que el 3 de mayo, fecha en que la constelación está en posición cenital, se festejaría el día en que se encontró la sagrada cruz de Cristo.
 
El hombre andino refugió sus creencias en esa cruz. La veneración de dos obras (una cósmica y otra humana) se unieron. Esa cosmovisión andina y religiosidad católica, conciben un sistema de valores simbólicos de creencias que se manifiestan en un sinfín de rituales ancestrales.
 
Es así que observar una cruz verde en la cima del cerro es sinónimo de la división de dos mundos. Ni bien llega mayo tiene que renovarse de energías; entonces, hay que llenarla de flores, wawas (pan dulce), dinero y más ofrendas para que pasee por los campos. Tiene que ser agasajada por todos, antes de retornar al cerro.
 
Así el próximo año la cosecha será mejor.

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