Matilde Caplansky. Psicóloga de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Primera mujer psicoanalista del Perú. Past Presidenta de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis.,La violencia de género, explica la psicoanalista Matilde Caplansky, es un fenómeno que involucra a la sociedad en su conjunto. Aunque el problema ahora es más visible, asegura que su normalización es preocupante porque no se hace lo suficiente para remediarlo. Para ella, algunos políticos son cómplices de esa violencia cotidiana que nos golpea. En el 2016 hubo 124 feminicidios. Este año ya van 39, ¿somos una sociedad enferma de esa violencia feminicida? PUEDES VER San Marcos: trabajadores se encadenan e inician huelga de hambre ante separación de sus puestos El problema no es solo del Perú, es del mundo. Aunque por fin se está visibilizando la violencia contra la mujer, hay una generalización que es peligrosa. La historia de la humanidad se caracteriza por ser una guerra permanente, la violencia es parte de la especie. Ahora se siente que hay más feminicidios porque se está hablando de eso. El problema puede ser más visible, pero está normalizado Hace unos años en España los colectivos femeninos hicieron un trato con los medios para que saquen todos los días en portada una reseña si había una mujer asesinada. Entonces empezaron a darse cuenta de la cantidad que había. Antes las mujeres no hablábamos, siempre callábamos y nos sometían. Ahora se llega a niveles insólitos, (matar) con un taladro o echar ácido muriático. Pero no nos engañemos, esos niveles de crueldad siempre han existido. ¿Cómo explicamos que la violencia de género esté normalizada? Está normalizada, pero la sociedad es propensa a aceptar que sucede como un problema serio que llega hasta matarnos. El sábado fui al teatro y tomé un taxi. El conductor le dijo a una señora que se cruzó: ¡mujer tenías que ser! Cinco cuadras más allá, a otra mujer le gritó ¡loca! Así nos ven ustedes, así nos tratan. ¿Se da cuenta de la naturalidad con la que ustedes los hombres nos insultan? ¿Qué dice el psicoanálisis al respecto? Los hombres compiten mucho con las mujeres. En la teoría psicoanalítica no se hablaba de que los hombres tuviesen envidia de las mujeres por ser las "reproductoras". De lo que sí se habló es que las mujeres teníamos envidia del pene, pero los hombres también tienen envidia por necesitarnos para reproducirse. Esa es una hipótesis: la envidia y la competencia, que se sustenta en una condición innata del hombre de ser violento. ¿Esa envidia puede originar la violencia? El origen es un conjunto de variables que se suman para conformar una situación. Si quisiéramos dar una razón, podría decirte que es el ejercicio del poder y el sadismo, pero no se puede reducir un fenómeno tan cruel y complejo. Te doy un ejemplo: una señora me llama y me dice que su esposo amenazó con meterle un balazo delante de sus hijos. Sabemos que la cultura y la educación son resultado de la vida cotidiana de los seres humanos y de sus relaciones, que aprendemos imitando. Por lo tanto, esos niños aprenderán como “natural” que un padre amenace a su madre. No es cuestión solo del individuo, sino de la sociedad en conjunto… Claro. Por eso digo que es una sumatoria de variables. La escuela, la familia, el poder de los hombres y, por supuesto, la Iglesia Católica, que ha matado mujeres desde el siglo cero. Me acuerdo el caso de mi nieta. Un niño se peleó con otro y quiso golpearlo, pero casi le saca el ojo a mi nieta. Ella fue donde su tutor, ¿y sabes lo que le dijo el tipo? “¿Qué habrás hecho tú?” Ustedes suponen que si nos golpean es porque algo malo hemos hecho, que lo merecemos. ¿Se está haciendo lo correcto para combatir el problema? No lo suficiente. No hay políticas públicas, pero sí mucho blablablá. No hay casas de refugio en cantidad suficiente, no hay suficientes psicólogos y psicólogas ayudando a las mujeres, no hay penas adecuadas. Es todo un problema. El que golpea necesita tanta terapia como la persona golpeada. Hay que curarlo porque el sadismo de los hombres es muy intenso. La violencia es un cáncer. En todas partes y todos los días hay gente que golpea y mata a otra. No hay suficiente comprensión de que la educación debe ser cálida, cariñosa, comprensiva, empática. Se pone más en funcionamiento el castigo, el maltrato. Uno aprende con golpes y no con cariño. Con esa visión de la vida no nos puede ir bien. Hablando de educación, el Minedu logró incluir el enfoque de género en el currículo escolar. Eso es positivo… Ayuda, pero recuerda el nivel de las resistencias que aparecieron y el grado de confusión. Aparte de nuestra identidad sexual, los seres humanos tenemos la identidad de género que se construye con las relaciones con nuestro entorno. Hubo poca comprensión y compasión. Hay políticos que se oponen al enfoque de igualdad, como los fujimoristas Su lideresa es una mujer que fue capaz de dejar a su madre de lado, sabiendo lo que le pasaba. ¿Qué se puede esperar de ella, si no tuvo ni solidaridad de hija? Ellos no son un ejemplo de pedagogía ni de compasión con las mujeres. Tienen la intención de eliminar el enfoque de género de la normativa nacional. Eso los vuelve cómplices… Sin lugar a dudas, por supuesto que los convierte en cómplices. No ayudan, fomentan que haya más desigualdad e injusticia. Es terrible. Mencionó que la Iglesia es parte del problema, ¿pero pueden ser parte de la solución? Deberían, pero no creo que lo hagan. Aunque el papa Francisco es más racional, más empático, no creo que intervengan como institución porque en su estructura predomina la figura del hombre. Ante un problema tan complejo, ¿qué soluciones podríamos ensayar? Algo como lo que ustedes están haciendo: entrevistar personas, mujeres que piensan sobre el tema, movilizar a la opinión pública. Todos los cambios en los países han sido en base a luchas de hormiga, no se dan de la noche a la mañana. Ojalá se pudiera, pero demora porque el cambio llega amarrado de una serie de circunstancias. ¿Cómo hacemos los hombres para darnos cuenta de que somos parte del problema? Es una buena pregunta, pero deberían responderla ustedes. Yo puedo dar gritos, escribir, dar entrevistas, quejarme, pero los hombres también deben tener consciencia de que las mujeres no deben ser maltratadas. Es necesario que los seres humanos nos tratemos bien los unos a los otros. ¿Qué dice el psicoanálisis en relación con los roles de género que debemos cambiar? Los roles son un tema más cultural. El psicoanálisis lo que hizo fue abrir la puerta al discurso femenino. Freud fue el primero en escuchar a la mujer. En un momento dado, él mismo dijo: no sabemos qué quieren las mujeres, debemos preguntárselo a ellas. Eso es lo que hemos hecho en el siglo XX: hablar más, quejarnos más, luchar más y defender mejor nuestros derechos. Esto se manifiesta en la sororidad, esta suerte de “hermandad” entre mujeres Existe un “entre-mujeres” que puede ser un motor de cambio, pero debemos cultivarlo trabajando con las mujeres, para las mujeres, por las mujeres. Debemos estar más juntas, no ser enemigas entre nosotras, sino ayudarnos. Finalmente, la guerra no es entre nosotras. Es contra el mundo.