Asesinos de José Yactayo salieron de San Isidro y regresaron luego del crimen

Ruta de la muerte. Seguimiento geolocalizado del teléfono del periodista indica que se dirigió a una vivienda en el distrito sanisidrino por llamado de una persona de confianza y que probablemente fue emboscado y eliminado en dicho lugar.

Pistas. Hay cinco teléfonos celulares que llamaron a Yactayo poco antes de su muerte

Pistas. Hay cinco teléfonos celulares que llamaron a Yactayo poco antes de su muerte.

Doris Aguirre

El sistema de geolocalización aplicado al teléfono celular del realizador periodístico José Yactayo Rodríguez indicaría que alguien muy cercano lo llamó y citó en un lugar en San Isidro, donde muy probablemente lo secuestraron, asesinaron y cercenaron su cuerpo, para luego conducir los restos en una maleta hacia Huaura, hasta un lugar apartado de la localidad agrícola de Andahuasi, donde fue incinerado el cadáver. Además, el registro de geolocalización reveló algo más espeluznante. Los asesinos que se quedaron con el celular de Yactayo, luego de consumar la macabra faena, regresaron a San Isidro, al día siguiente del homicidio.

Ahora se sabe con mayor precisión que a las 9 de la noche del domingo 26 de febrero José Yactayo se encontraba en San Isidro. Después de haber recibido una llamada, salió de su casa del distrito de San Luis al parecer apresurado porque dejó encendida la laptop.

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Para la policía, esto es un indicativo de que el hombre de prensa se dirigió hacia San Isidro para dar el alcance a alguien muy cercano que solicitaba su presencia.

El sistema de geolocalización consignó que al día siguiente, lunes 27 de febrero, a la una de la tarde, Yactayo –o los que tenían en su poder su teléfono– estaba en Huaral. Ese mismo día, a las 4 y 30 de la tarde, un vigilante de la azucarera Andahuasi dio aviso a la policía sobre el hallazgo de un cuerpo. Cuatro días después, el 2 de marzo, los peritos concluyeron que se trataba de los restos de José Yactayo.

La pista de la víctima

Entre la ubicación del celular de Yactayo en San Isidro, a las 9 de la noche, y su desplazamiento en Huaral, a la una de la tarde, transcurrieron 16 horas, por lo que los detectives presumen que es altamente probable que haya sido secuestrado, torturado, asesinado y despedazado en Lima. Y que luego los criminales se trasladaron a Huaral para quemar el cuerpo entre la 1 y 2 de la tarde del mismo lunes 27 de febrero, en un cañaveral de Andahuasi.

De acuerdo con el sistema de geolocalización, los que tenían el celular de Yactayo reaparecieron a las 5 de la tarde del lunes e hicieron el siguiente recorrido: San Isidro-Pueblo Libre-Lince-San Isidro.

Este itinerario confirma que los sospechosos mataron al periodista en San Isidro, porque luego de abandonar los restos en Andahuasi regresaron al punto de dicho distrito de donde salieron originalmente.

La División de Investigación de Homicidios también ha recibido el reporte del flujo de llamadas del celular de José Yactayo.

Entre el domingo 26 –día de la desaparición del editor de televisión– y el lunes 27 de febrero, el celular de Yactayo número 999 097 792 registró llamadas de sus amigos Hugo Aguirre Castañeda, Catherine Lanceros, Rodolfo Zurita Manyari y Humberto Ortiz Pajuelo.

Sin embargo, cuenta con otros cinco números telefónicos que la División de Investigación de Homicidios mantiene en estricta reserva porque los agentes buscan determinar fehacientemente quiénes los controlan.

Respecto a los mensajes por Whatsapp, la policía ha encontrado conversaciones con el productor Martín Suyón Mesías y otra vez con el periodista Humberto Ortiz.

Los mensajes corresponden a los días sábado 25, domingo 26 y lunes 27 de febrero.

Diálogo de asesinos

Cuando los amigos de Yactayo le escribieron el lunes 27 de febrero, se dieron cuenta de que quien les respondía no era el periodista al detectar que el lenguaje no le correspondía y tenía frecuentes faltas ortográficas. Efectivamente, para el 27 de febrero, Yactayo ya había sido asesinado y sus restos arrojados en un cañaveral de Andahuasi.

El sábado 25 de febrero, cuando Yactayo todavía estaba vivo, a la 1 y 02 de la tarde, intercambió los siguientes comentarios con Humberto Ortiz:

Yactayo: ¿Te parece? Pronto, rápido.

Ortiz: Sí, perfecto. Coordinamos, entonces, para juntarnos esta semana.

Yactayo: Sí, por favor, porque si no la imaginación me vuela y no sé por dónde anda el límite.

El lunes 27 de febrero, a las 8 y 30 de la mañana, Humberto Ortiz le escribió por Whatsapp:

Ortiz: Hola, Pepe. Habíamos quedado para hoy a las 8 a.m.

La respuesta llegó después de 78 minutos:

Yactayo: Discúlpame, estoy algo grave.

Ortiz se dio cuenta de que quien le había respondido no era José Yactayo.

El mismo lunes 27 de febrero, a las 3 y 58 de la tarde, un amigo escribió al Whatsapp de Yactayo:

Amigo: Tu vieja te ha estado buscando y hasta llamó a Cassano. Se murió el papá de Hugo (Aguirre) al mediodía.

Yactayo: ¡Hala! ¿Todo eso pasó? Ya mismo me comunico con ella.

Amigo: Oye, ¿en qué hospital estás? José, ¿puedes decirnos dónde estás?

Yactayo: (No contestó).

Amigo: Bueno, si no das señales de vida mandamos a los perros a buscarte.

Recién a las 11 de la noche, contestó solamente:

Yactayo: Hospital.

En realidad, el periodista había sido suplantado por sus asesinos, que se apoderaron del teléfono.

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