César Nakazaki

“¿Alberto Fujimori es un perseguido político? No.”

Abogado penalista formado en la Universidad de Lima.

Maritza Espinoza

Domingo, 12 de Noviembre del 2017

César Nakasaki ha sorprendido a medio mundo al asumir la defensa del expresidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, después de haber sido defensor de varios de los principales acusados del período fujimontesinista, incluyendo al mismísimo expresidente Alberto Fujimori. Él arguye que toda persona tiene derecho a defensa y que, así como un médico puede operar a un comunista o un capitalista, él puede defender a gente de cualquier filiación política. Eso sí, advierte que, al hacerlo, se convierte en un gladiador para sus patrocinados.

¿Qué lo motivó a asumir la defensa del ex presidente Humala y su esposa, que están en las antípodas de muchos personajes que usted ha defendido en el pasado?

Como abogado, lo que me vincula a una persona es la necesidad de defensa. Yo no me vinculo a ningún patrocinado por temas políticos y mantengo mi absoluta libertad en este sentido. Entonces, donde podría haber un conflicto entre políticos, no lo hay con un abogado. Es igual que con un médico. Un cirujano podría operar a un capitalista o un comunista sin ningún problema…

¿Pero no siente que, al volverse abogado de alguien, termina cargando con los enemigos de esa persona?

Es parte de la responsabilidad de un abogado volverse un escudo protector frente a su patrocinado. Entonces, lo que tú señalas es algo que, a lo largo de la historia del mundo, tiene la defensa penal. Efectivamente, el abogado se vuelve un pararrayos y tiene que cargar con presiones de toda naturaleza. A veces políticas, a veces sociales. Mientras más complejo el caso, más pasiones genera, y más intereses encontrados.

Usted fue abogado del ingeniero Fujimori por casi doce años. ¿Cómo así deja su defensa?

Yo tuve unos años muy complejos de salud. Estuve muy, muy delicado y eso me llevó a no poder continuar defendiendo al presidente Fujimori. Esa fue la razón fundamental.

La percepción general es que usted tiene simpatía política por el fujimorismo. ¿Es así?

No. Lo que pasa es que las personas aprecian como un valor el hecho de que yo peleo con pasión por mis defendidos, y al presidente Fujimori lo defendí con toda la fuerza con la que defiendo a todos mis patrocinados. A veces se piensa que el abogado no debería morir con su cliente o matar por su cliente, pero yo no estoy de acuerdo: el abogado es un soldado… Si a una palabra se reduce la abogacía es lucha y, a veces, la lucha la confunden con la filiación política…

¿Usted sigue siendo amigo del presidente Fujimori?

Una vez me dijo: usted no es mi abogado, es mi amigo. Quizás a eso se refieran, pero como también lo he dicho varias veces, solamente voté por el presidente Fujimori en el 95. En el 90 voté por Vargas Llosa. En el 95 sí voté por Alberto Fujimori, porque, como muchos peruanos, pensaba que el gobierno 90 a 95 fue un excelente gobierno…

¿Y el 2000 votó por él?

Definitivamente no, porque yo soy un hombre de leyes…

O sea, no estaba de acuerdo con la famosa interpretación auténtica…

No. Desde un punto de vista jurídico era inadmisible. Yo más he votado por Bedoya, por Lourdes Flores... Mi posición política es social cristiana. Yo creo mucho en la doctrina social de la iglesia…

Evidentemente no votó por el ex presidente Humala…

También me preguntó y, con la honestidad del caso, le indiqué que no.

¿Y ha votado por Keiko Fujimori en alguna de sus dos candidaturas?

Una vez.

¿Qué le dice su olfato político sobre este tema controversial de “aumentar a Keiko para 500”?

No tengo olfato político: mi olfato es jurídico. Mi única lectura puede ser que es una investigación preliminar y, en este nivel, toda persona se presume inocente. Si eso deriva en un proceso, hay que ver más adelante…

Usted ha dicho que defiende a personas en cuya inocencia cree y la lista de sus defendidos incluye a Alberto Kouri, Nicolás De Bari Hermosa, Julio Salazar Monroe, Alberto Fujimori, Magaly Medina, los Sánchez Paredes, Ernesto Schutz. ¿Todos contaban con su fe en su inocencia?

Debo haber defendido a casi un millar de personas, pero los que más llaman la atención son los casos mediáticos y, en todos esos casos, hay un factor común: siempre hay un alumno. Yo soy abogado y profesor. ¿De qué sirve que enseñe la legítima defensa si no la puedo volver realidad? Por ejemplo, ¿por qué defendí al presidente Fujimori? Porque el hijo de Luis Silva Santisteban, su secretario en el primer gobierno, era mi alumno en la Universidad de Lima. A todas esas personas los he defendido sobre inocencia o sobre culpabilidad. Al presidente Fujimori hubo casos en que lo defendí sobre culpable, y discutí su pena, y otros en los que luché sobre su inocencia…

¿Cómo en el caso de los diarios chicha?

Yo no estuve en ese caso. Donde reconocimos responsabilidad es en el allanamiento de la casa de la esposa de Vladimiro Montesinos, porque era evidente que había un fiscal falso y el equipo que va son los edecanes del presidente Fujimori. Lo único que discutimos ahí fue si era autor o instigador. Siempre se defiende a la persona. Si es sobre inocencia o culpabilidad, depende de cada caso. En algunos casos es con antibiótico, otras veces con cirugía…

O con amputación...

Bueno, es parte de la cirugía. Al general Nicolás Hermosa Ríos, por ejemplo, lo hice restituir 21 millones de dólares, la restitución más grande de la historia que promueve un abogado. Le dije: reconozca su culpabilidad, restituya 21 millones de dólares, sin ningún beneficio. Ahora que están de moda los beneficios, a él no le alcanzaba ninguno, simplemente porque era lo que correspondía…

En ese sentido, ¿usted no le sugirió al ex presidente Fujimori que pagara la reparación que le debe al estado?

Es una excelente pregunta. Como yo no tengo vinculación política, y por eso es que a muchos políticos fujimoristas no les gustaba, me hacen la pregunta: ¿Alberto Fujimori es un perseguido político? No. Un perseguido político era Haya de la Torre, porque a él se le perseguía por sus ideas. Otra cosa es que se le viole sistemáticamente su derecho a defensa. Entonces, ¿qué sucedió en los procesos de Fujimori? Se inventaron reparaciones civiles siderales, astronómicas, estratosféricas, para que no se puedan pagar y no salga con beneficios penitenciarios, para alargarle la pena…

Pero son reparaciones establecidas en las sentencias…

De millones y millones de soles que no tienen sustento. Reparaciones civiles totalmente arbitrarias. Mi defensa fue de inocencia y, en el caso de culpabilidad, como todos, devuelven con el trabajo que realizan en el penal… ¿Cómo paga un preso su reparación civil? Si hace cuadros o trabajos artesanales. Es decir, con su trabajo…

¿El ex presidente Fujimori está pagando su reparación civil con la jardinería y la pintura (sus aficiones en la Diroes)?

Bueno, lo he dejado de defender hace varios años… Pero se restituyó lo que se pudo restituir. Por años no le pagaron su remuneración, por cierto…

Que eran dos mil soles mensuales…

Bueno, dentro de lo que podía. Tendríamos que suponer que tuviera un patrimonio aparte para entregar, pero, que yo sepa, hasta ahora no han demostrado ningún patrimonio que tenga el presidente Fujimori. Ya son muchos años como para pensar que existe.

Volviendo al tema de los Humala Heredia, ¿no siente que la gente que lo respetaba a usted por defender a Fujimori, ahora puede cuestionarlo por defenderlos a ellos?

Primero, un abogado tiene libertad de decidir a qué persona patrocina y protección constitucional para que nadie me cuestione por la persona que defiendo, sino por los términos de mi defensa. Aunque parezca mentira, porque esta libertad se viola a cada rato: los abogados somos cuestionados no por nuestras defensas, sino por la persona que defendemos. Nadie analiza si nuestra defensa es legal. No. Lo que se analiza es: ¿por qué defiendes a ese demonio?

¿Qué significó que, dentro de su carrera, perdiera dos casos emblemáticos: el de Magaly Medina y el de Alberto Fujimori por lesa humanidad?

Primero, el abogado no es un jugador cuyas variables son ganar o perder. El abogado tiene que luchar. Si yo soy el comandante de las fuerzas armadas de Afganistán y debo luchar contra Estados Unidos, ¿tú crees que el pueblo de Afganistán pida que le gane a Estados Unidos? O sea, cuando peleo un caso emblemático, peleo contra el mundo. Si tú recuerdas el caso de Alberto Fujimori, yo estaba batallando en el juicio y, en las noches, batallando con todos los medios de prensa. Entonces, ¿tú esperabas que yo gane ese juicio? ¿Tenía alguna posibilidad de ganar? Entonces, yo tenía que luchar.

¿Quiere decir que perder ese juicio fue culpa de los medios?

No. Te pongo el ejemplo para mostrarte la dimensión de la lucha. Y a Magaly, la defendí diez años y, en esos diez años, ¿todas las veces que gané los casos? Y en el caso de Paolo Guerrero, que es al final, todos piensan: Magaly condenada en primera instancia, pero, ¿quién la sacó en segunda instancia?

En una página de su libro, Magaly dice que usted casi se disculpó porque la metieron en la cárcel.

Lo que pasa es que compartimos un momento muy duro y triste, porque verla detenida fue un momento de mucha pena para ambos. Y siempre, cuando un patrocinado mío va a la cárcel, lo lamento y pienso que pude haber hecho mejor. El principal crítico de César Nakasaki es César Nakasaki.

De otro lado, viendo la lista de personajes que ha defendido, se pregunta uno: ¿a quién nunca defendería?

Toda persona tiene derecho a defensa. La discusión es si la persona acepta el planteamiento de defensa que uno hace. Yo enseño Derecho penal, Derecho procesal y Ética profesional, y siempre digo a mis alumnos: sean ávaros en la oferta, no generosos. Tú pregúntame qué caso difícil de este país no se me consulta a mí. Más de la mitad se me consultan. Y en la gran mayoría digo: declárese culpable.

Su profesor fue el doctor José Santos Chichizola. ¿Cuál fue la mayor enseñanza que le dejó?

Una absoluta honestidad y ser un gladiador en la defensa de sus patrocinados. Cuando lo contrataban, no decían: hemos contratado un abogado. Decían: hemos contratado a un gladiador, porque era un luchador ardiente por los derechos de sus defendidos. Eso es lo que me enseñó mi maestro.

En una entrevista (en el blog del abogado iqueño Jaime Santiago Pérez), él dice: “No eduqué a César para que fuera lo que es hoy. Me siento defraudado”.

Nunca lo he leído y, sinceramente, no creo que diga eso, porque a mi maestro lo veo todas las semanas y lo que puedo decir con claridad es de quién vive orgulloso por ser su discípulo más destacado. Así que es totalmente al revés.

En esa entrevista, que él no ha desmentido, dice que piensa así porque él enseñó a sus alumnos que sólo defendieran las causas justas, como dice el escudo del Colegio de Abogados…

Tendría que preguntarle todos los sábados que lo veo. Por eso te señalo que eso es absolutamente una falsedad, porque con él comparto permanentemente (luego de la entrevista, que se realizó el jueves, el doctor Nakasaki nos solicitó el link de la entrevista, según indicó, a pedido del propio doctor José Santos Chichizola).

¿Qué opina sobre la denuncia contra el Fiscal de la Nación de parte de un parlamentario fujimorista (Daniel Salaverry)?

Me parece que una denuncia constitucional no se justifica y es muy precipitado, porque sólo se utiliza cuando se le puede atribuir un delito de función o una infracción constitucional a un alto funcionario público. Si el Congreso necesita explicaciones sobre el desarrollo del trabajo del Ministerio Público en el caso Lava Jato, lo que debe hacer es, a través de una comisión ordinaria o de una comisión especial, pedir esa información. Y una vez que se evalúe esa información recién tomar decisiones.

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