Minecraft cumple 10 años: Te explicamos por qué no es un juego solo para niños [VIDEO]

La República
17 M05 2019 | 16:00h

Minecraft cumplió sus primeros 10 años con el anuncio de Minecraft Earth. ¿Es realmente un videojuego solo para niños? ¿U oculta más de un mensaje filosófico?

Hoy es un día especial para la industria de los videojuegos. Minecraft cumple su aniversario número diez, dejando un completo legado presente en la que probablemente haya sido su década (2010's). Disfruta este pequeño homenaje que preparamos recordando sus aspectos más profundos. La personalidad de Notch, la compra de Microsoft y el anuncio del reciente Minecraft Earth sellan las bodas de aluminio de un revolucionario título.

Minecraft ha cumplido 10 años y merece una gran celebración. El eterno videojuego es uno de los íconos de esta agonizante década. El mismo que, con sus peculiares gráficos, conquistó el corazón de más de 90 millones de usuarios (octubre 2018), hizo a Microsoft desembolsar 2,5 mil millones de dólares (billions en inglés) y volvió millonario a su excéntrico creador Notch, -quien utilizó el modesto IDE Eclipse para desarrollarlo-. Hay mucho que decir de Minecraft, especialmente este día, en el que se anunció su versión gratuita para celulares 'Minecraft Earth', y más allá de calificarlo como un “juego de niños”, creemos que su irrupción en el mundo del software nos dejó valiosas lecciones sobre la industria, y la vida en general, que hoy queremos abordar.

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Una década que pasó en un abrir y cerrar de ojos, desde esa primera versión aparecida en los foros de TIGSource -ahora llamada ‘Classic’, y que puedes jugar gratuitamente en tu navegador-. Diez años que también han marcado la vida de Markus Persson, también conocido como Notch, fundador de Mojang, en los altibajos de su vida, erigiéndolo como una antítesis de lo que debería ser el rostro de una franquicia supuestamente para menores de edad.

Y es que la fama que se ha hecho Minecraft a lo largo de los años es comprensible. Un juego con un estilo visual simple, pero capaz de auténticas maravillas de astucia e imaginación; con bloques que son reminiscentes de esos juguetes como PlayGo o Lego (dependiendo de tu poder adquisitivo) que bien podrían ser sus equivalentes modernos para los más pequeños de esta época.

Minecraft

Pero lejos de la masa de infantes que supo convertir en fanáticos, Minecraft ha destacado en muchos aspectos, algunos algo abstractos, dentro y fuera de su código fuente; en lo que podemos englobar como ‘su esencia’. El videojuego ha llegado a brillar de muchas formas. Ha sido único, original y revolucionario.

La unidad mínima: el cubo

Existe una la leyenda que afirma que el plan de Notch era que los gráficos en bloque solo estén presentes mientras el juego estaba en desarrollo, es decir, para las versiones alpha y beta (hasta el lanzamiento de la versión Java 1.0.0 en noviembre del 2011). Sin embargo, esto es poco probable, ya que es justamente esta 'limitación' la que permitió a Minecraft crear mundos casi infinitos, como también que exista una vastedad de mods, shaders y graphic packs para hacerlo ver como se nos plaza. Sobre todo, es esa sencillez la que nos dejó disfrutar del juego sin contrariedades aunque no contemos con una computadora de la NASA.

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Notch, el incomprendido

Pero pasemos a temas menos tangibles. Los que nos dan combustible para hablar de Minecraft como si se tratase de un cambio de paradigma. Y es que se trata de un juego que pudo mandar al diablo un poco a ese lado oscuro de la industria del que no muchos se atreven a hablar. A pesar de que su compañía (Mojang) se convirtiese en propiedad de Microsoft desde septiembre del 2014, el espíritu rebelde de su creador, Notch, se mantiene como imagen quizá alternativa de ese mundo corporativo que el mismo Minecraft hizo más rentable.

Un personaje que, por su importancia en la industria, podríamos relacionar con figuras como John Romero o hasta Gabe Newell, con quien compartió puesto en la lista de las personas más ricas del mundo de Forbes después de la compra de Microsoft. Siempre excéntrico y polémico (por declaraciones bastante cuestionadas) y miembro del Partido Pirata en Suecia, el mismo que busca la reforma de las leyes de propiedad intelectual, el copyright y las patentes.

Mojang comprado por Microsoft

“Soy un desarrollador de videojuegos indie que hizo un juego comercialmente exitoso” decía Notch hace ocho años en una sesión de AMA ("Pregúntame lo que sea") en Reddit. “Creo que los que descargan Minecraft ilegalmente son idiotas y deben pagar por eso. Pero al final del día, la piratería no es el gran problema que la industria pretender hacer ver” comentaba. “Podemos poner medidas para detener (la piratería) mientras no demoren mucho y no moleste a los usuarios legales, o podemos agregar servicios con valor para motivar a la gente a que compre el juego original”.

Markus Notch Persson

Un ritual de iniciación

Pasemos a otro aspecto de la personalidad de Minecraft, la experiencia de juego. Uno de los rituales por los que todos los recién llegados pasaron fue el idear, descifrar -o por último buscar en Google- las combinaciones para fabricar nuestro primer pico, nuestra primera hacha y/o nuestro primer horno. La experiencia de una primera partida de Minecraft en nuestras vidas es algo muy particular. El juego intenta, y logra triunfalmente, adentrarnos en un mundo simple y familiar al inicio, pero que se vuelve hostil y capaz de ser completamente oscuro.

De repente, cae la noche, pero aún no hemos descubierto el carbón ni cómo fabricar una antorcha. Vemos como una araña gigante nos persigue a morir, mientras un esqueleto viviente nos dispara flechas y un zombie nos rasguña emitiendo gemidos, todo en un penetrante crescendo de ansiedad que contrasta vilmente con esos gráficos amistosos del comienzo. Repentinamente, nuestro juicio de "este juego para niños" cambia a interjecciones de alarma.

Si tenemos mala suerte, nos toparemos con un creeper, que hará estallar todo a su alrededor, incluyéndonos. Si para ese momento no hemos sabido construir una pequeña choza, o refugiarnos en una cueva, será nuestra primera vida perdida y, por consecuencia, nuestro pequeño ritual de iniciación. Por el contrario, si ya contábamos con un pequeño avance, y este pequeño individuo lo echó todo a perder, habremos hecho nuestro primer rage quit de Minecraft.

Sea cual sea el caso, el juego inmediatamente se torna divertido y experimentamos esa sensación de "novedad" que aparece cuando descubrimos un gran videojuego, una nueva forma de divertirnos, de pasarla bien. Así, con ese entusiasmo, aparecemos nuevamente en un punto aleatorio del vasto mundo, con ganas de comenzar de nuevo y prepararnos para la siguiente noche y enseñarles a esos mobs quién manda (mientras nos escondemos en nuestra renovada choza de piedra o madera pulida).

Luego descubriremos que, básicamente, en Minecraft podemos hacer casi cualquier cosa que podríamos hacer en la vida real para sobrevivir. Desde talar árboles y construir casas, cazar, minar carbón para armar un horno y cocinar, plantar semillas y cosechar, domesticar animales, fabricar armas y armaduras y, claro está, explorar más ese mundo hostil que es alucinantemente subterráneo.

Minecraft "La primera noche"

La primera noche en Minecraft.

En letra parece una experiencia de naufragio, o una auténtica odisea hacia unos 8000-1200 años atrás donde apenas conocíamos la agricultura y el trabajo de la piedra y el hierro. Lo cierto es que Minecraft estableció el género de supervivencia como nunca antes. Prueba de ello es su gran legado que dio origen a una avalancha de clones y nuevas experiencias que emergieron desde entonces, desde Rust y Hurtworld, hasta otras ocurrencias de sus divertidos modos pvp y cooperativos en línea -creados también por la comunidad-.

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Una reflexión sobre la matrix

Todo esto es muy conocido, pero aún hay un aspecto que, a mi juicio particular, permanece poco apreciado en Minecraft, y es su filosofía de juego. Aquella sustancia manifiesta en lo que se presenta al jugador, que vive tanto en la música, los objetivos, su dificultad, los algoritmos y sus aspectos más cercanos a la naturaleza; en resumen, todo lo que forma su mensaje.

Ciertamente, y al menos en su modo de un jugador, puede resultar un título muy solitario, y hasta melancólico. La inmensidad del mundo abierto y la pequeñez del ser, es justamente una metáfora viva en Minecraft. Es ese carácter maduro el que se reafirma con el supuesto final del juego, que no necesariamente todos conocen. La supuesta historia con final de Minecraft, que sella su identidad.

El jefe final y 'la historia' de Minecraft

De niños (y hasta ahora) solíamos decir que, si completábamos un juego, era porque le habíamos "sacado la historia" o lo habíamos "pasado". Al contrario de lo que muchos creen, Minecraft cuenta con un 'jefe final', que desencadena una 'historia'. Un texto largo, pesado y que muchos señalaron como pretencioso, pero que puede llegar a esos recónditos vacíos que el propio juego nos hizo conscientes de.

El 'poema del End', que aparece tras completar el juego, es catalogado como una "exposición de La Filosofía Perenne y Monista de Notch". Se muestra tras derrotar al Ender Dragon, que vive en "The End", una de las tres dimensiones en Minecraft (con 'The Nether' y el mundo "normal" llamado 'Overworld'). El 'poema' fue escrito por el novelista irlandés Julian Gough.

Para entender la naturaleza del mismo, citamos una de las primeras discusiones ocurridas sobre el poema en los foros oficiales de Minecraft en el 2011, donde dos usuarios brindan sus puntos de vista contrarios, acerca de la existencia del poema:

Minecraft Ending

"Minecraft no necesitaba un final. El hecho de que sea un juego sandbox genérico de mundo abierto era lo que amábamos de él en primer lugar. Primero pensé que la idea de un jefe dragón era genial, pero luego lo desprecié. El dragón del Ender debió ser solo un (muy difícil) mob más que podrías elegir si enfrentar para ganar recursos que te ayuden en el mundo principal (Overworld), quizá materiales para mejores armas, herramientas. En lugar de eso, derrotarlo abre un mágico portal hacia una pantalla de "completaste el juego" que no es nada más que texto. Y ese texto es la basura pseudo-filosófica más cliche que he visto. Nada impresionante".

Minecraft Ending

"Creo que ese era el punto del final. Lo que más te acercas al fin, lo que más comienza a parecer como un típico videojuego (enfrenta al dragón como jefe final). Los créditos tratan de explicar que Minecraft es un juego, una realidad alternativa. Esto es verdad para todos los juegos. Nos volvemos parte del código y dejamos el mundo real. Este juego se enfoca en moverse de mundo en mundo (Overworld, Nether, End).

Nos llama a despertar. Debemos despertar de este sueño de Minecraft y vivir nuestras vidas. Estamos hechos de millones de átomos y no para vivir en el mundo de Minecraft. Minecraft tenía que tener un final para que podamos despertar y darnos cuenta que la vida real también tiene finales".

"En otras palabras, un juego es un juego y la vida es vida. Debemos despertarnos de los juegos y vivir, y hacerlo algo realmente útil con nuestras vidas mientras las tenemos".

ALERTA DE SPOILER: Aquí puedes ver al jefe final de Minecraft siendo derrotado y a su desenlace el "Poema del End".

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'Craftismo' y el álgebra booleana del Redstone

Por último, no podíamos dejar de lado al sencillo pero fértil modo creativo, aquel que ha hecho de Minecraft una plataforma sin igual para la creatividad y hasta la propia educación. Ya no es noticia que el juego es uno de los preferidos por distintos educadores alrededor del mundo para desarrollar la creatividad y hasta para aprender a programar (las mecánicas de Redstone, un equivalente a la electricidad, permiten que en Minecraft se puedan crear algoritmos basados en la lógica). 

En conclusión, Minecraft no es un juego cualquiera, y no es ciertamente un título solo para niños. Como firme defensor de la sustancia y el potencial de los videojuegos, creo que Minecraft es una de esas raras muestras donde el arte y la ciencia pueden coexistir intensa y comprensivamente, que con sus mecánicas tan simples hacen eso posible para nuestro llano entendimiento, y para finalmente mostrarnos que los límites de nuestra lógica y nuestra inspiración no son realmente inmensos.

La experiencia de Minecraft puede tranquilamente ser una odisea con todos los pormenores que trajo nuestra transición de nómadas a sedentarios, desmenuzados en tareas individuales sencillas que sirven para el más elemental de los propósitos: la supervivencia, hasta llegar esa tan humana curiosidad que nos mueva a intentar transformar esas mismas piezas en versiones de auténticas maravillas naturales, arquitectónicas y artísticas, como hasta de los logros de la ingeniería. Todo por un simple juego que no parecía ser más que un set de bloques de construcción virtual.

Este humilde servidor descubrió Minecraft en el 2009, mientras buscaba algún programa sencillo para la creación de escenarios para su propio juego. Buscaba cobre y encontré oro. Es un videojuego que tiene bien ganada su fama, aunque se le deba un poco más de respeto. Reconozco que he dejado de lado el aspecto multijugador en este pequeño homenaje, pero la envergadura de ese ámbito merece un capítulo aparte.

Recuerda que hoy, por sus 10 años, Microsoft reveló el tráiler de Minecraft Earth, una versión de realidad aumentada para dispositivos móviles de Minecraft. Puedes leer más sobre ese título aquí.

Minecraft sunset