Culto a los muertos de incas era festivo

Tradición.  "Aya Marcay Quilla", rito de culto a los muertos, se revivió ayer en simbólico entierro a las momias del Inca Pachacútec y su esposa en La Almudena.

Tradición.  "Aya Marcay Quilla", rito de culto a los muertos, se revivió ayer en simbólico entierro a las momias del Inca Pachacútec y su esposa en La Almudena.

Melissa Valdivia

La muerte y su significado es manifestado en torno a distintos rituales en los pueblos andinos. Para los incas estas manifestaciones son la suma de una larga tradición, que todavía prevalece en los pueblos remotos del Cusco.

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Es así que ayer en el Día de los Muertos se revivió el rito conocido como "Aya Marcay Quilla" o culto a los muertos, práctica que realizaba esta cultura en honor a sus soberanos difuntos.

La interpretación estuvo a cargo de elenco artístico Filigranas Peruanas, con la que demostraron a cientos de asistentes cómo los antepasados rendían culto a sus difuntos. En esta ocasión y en medio del cementerio Almudena, se representó la veneración y entierro a las momias del Inca Pachacútec que gobernó el Tahuantinsuyo, y de su esposa Anahuarke. 

Historia

En el rito, donde las lágrimas eran prohibidas, se dio en un ambiente festivo con pagos a la tierra, danzas y cánticos en conmemoración de los aspectos positivos que el difunto hizo en vida.

El docente de Antropología,  Danilo Pallardel, explicó que  en el incanato cada segundo día de noviembre se le dedicaba a los muertos. "Se recordaba todo lo bueno, en este caso, lo  que hizo el Inca Pachacútec en vida, con ofrendas a su alma. La ceremonia terminaba con mucha alegría, pues no era un culto a los muertos con tristeza", citó el docente.

Además refirió que los pueblos andinos del Perú y del Altiplano boliviano, mantienen un fuerte vínculo material y espiritual con la tierra, donde se entierran a las momias. 

En consecuencia, el culto a los muertos garantizaba la protección divina para el imperio incaico, además de riquezas que otorgaba la tierra.

Según refieren las crónicas de Guamán Poma de Ayala, en la época inca la preparación del cadáver para la momificación consistía en que el fallecido era vestido con sus mejores trajes acompañado con productos que más le agradaban en vida para luego usar las técnicas de embalsamamiento y momificar a sus muertos con telares especiales. Después lo enterraban  en medio de danzas y cánticos con chicha y hoja de coca. Esta práctica aún se realiza en lugares lejanos de la región.

En medio de la escenificación, cientos de cusqueños que se dieron cita al cementerio Almudena, apreciaron el ritual, luego de visitar a sus familiares fallecidos. "Es impresionante saber que los incas homenajeaban a los muertos con alegría. Lo mejor que puede hacer uno es recordar a sus seres queridos por lo bueno que hicieron", manifestó una ciudadana que apreció el rito.  

Además del Almudena también muchos acudieron a los cementerios Huancaro, Poroy, entre otros, para arreglar las tumbas y nichos de sus padres, hermanos, esposas, esposos y demás familiares. Algunos prefirieron la tranquilidad de una oración, mientras que otros les rindieron homenajes con bandas de música. 

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