Pobreza creció a 31% en las regiones del sur por la pandemia

Impacto. Situación de vulnerabilidad influyó para aumento. Se requieren políticas focalizadas para la reducción.

Familias sobreviven con ayuda que reciben de otras personas. Foto: La República
Familias sobreviven con ayuda que reciben de otras personas. Foto: La República
Wilder Pari

Un reciente informe del Instituto Peruano de Economía (IPE), refiere que la pandemia del coronavirus durante el 2020, elevó la pobreza en la zona sur a 31%. Es decir, que medio millón de personas pasaron bajo este umbral de necesidad.

El cálculo se hizo en base a la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), en las regiones de Puno, Apurímac, Cusco, Tacna, Moquegua y Arequipa. Estas cifras indican que el nivel de pobreza se incrementó en 10% a nivel nacional, con ello se rompió un descenso que había empezado el 2004. Según las curvas de evolución de la pobreza, esta reducción fue más acelerada entre el 2004 y 2013. Luego fue lento.

Pobreza volvió a levantarse en el sur por la pandemia.

La carencia en pandemia creció más en zonas urbanas, pues las áreas rurales siguieron sus actividades productivas, como la agricultura. Sin embargo, el campo sigue concentrando el mayor nivel de pobreza. Por ejemplo, la pobreza urbana de Puno llega al 35% de su población y en 55% de la rural. En Arequipa, es de 17% en la masa citadina y 31% en el campo. Ello implica más pobres en zonas con mayor población campestre, como Puno, Cusco y Apurímac.

Según los estándares del INEI, el umbral de pobreza tiene un ingreso mensual menor a 360 soles. El analista económico del IPE, Fernando González, sostuvo el alto nivel de vulnerabilidad previo a la pandemia, explica el aumento de necesitados.

La vulnerabilidad corresponde a una situación precaria que, ante un gran shock externo, puede empujar hacia la pobreza. Por ejemplo, en ese grupo de fragilidad estuvieron los trabajadores informales y la gente que vivía del día a día, que de la noche a la mañana no pudieron trabajar por la pandemia. Sin CTS y otro seguro, pasaron a engrosar los porcentajes de población pobre.

El estudio del IPE, añade que hay correspondencia entre menor grado de educación y el nivel de pobreza. En el sur, un 62.9% de no pobres tiene educación básica completa, mientras que el 46.9% de pobres concluyó dicho nivel.

González refiere que reducir la pobreza requiere políticas estatales focalizadas. Por ejemplo, en las zonas rurales, mayor conectividad para la venta de productos. Mientras que, en las zonas urbanas, mejorar la calidad del empleo con la formalización.