Coronavirus en Perú: un año después, el virus sigue y las carencias también

Más que cifras. Doce meses con la pandemia nos dejan más de un millón de contagiados y 47 mil fallecidos. Estos números pueden ser mayores, de acuerdo al Sinadef y regiones. Para el Colegio Médico, la pandemia en el país nunca estuvo controlada. Debe haber participación activa de la ciudadanía, dicen los expertos.

Crisis. Un año después, los hospitales siguen colapsados. Foto: difusión
Crisis. Un año después, los hospitales siguen colapsados. Foto: difusión
Melina Ccoillo

Siete de la mañana del viernes 6 de marzo del 2020. El Gobierno anunciaba el primer caso de Covid-19 en el Perú y pedía guardar la calma. No pasaron muchos días para entender que eso no era posible.

Un año después, de acuerdo al reporte oficial del Ministerio de Salud (Minsa), más de un millón de personas se contagiaron y otras 47 mil murieron a causa de este virus que cambió muchos aspectos de nuestras vidas. Y aún ahora, con el nuevo coronavirus entre nosotros, hay realidades que parecen seguir igual: un sistema de salud colapsado, sin suficiente oxígeno, con retraso en la llegada de las vacunas y muchas personas que se niegan a usar una simple mascarilla. ¿Hemos aprendido?

Epidemia no controlada

En el Perú, el virus ha seguido su propia historia, independientemente de las medidas tomadas por el Ejecutivo”, afirma Augusto Tarazona, infectólogo y experto en Salud Pública del Colegio Médico del Perú (CMP).

Y es que, según explica, en el país vivimos una epidemia de transmisión comunitaria no controlada (a diferencia de lo que se ve en Asia y Europa), lo que significa que ninguna restricción pudo evitar que el virus siga su recorrido: suba, llegue a un pico y baje. “Todo parece que es así porque no hubo indicadores que hayan medido el impacto de las intervenciones. La ola bajó cuando tuvo que bajar. Y ahora ocurrirá lo mismo”, detalla el experto.

En el Perú, la primera ola se desarrolló desde marzo hasta setiembre, teniendo su pico más alto en agosto. En octubre y noviembre, incluso a mediados de diciembre, la curva de casos y fallecidos descendió, pero luego aumentó y actualmente estamos en la segunda ola.

Durante esos momentos, las cifras brindadas por el Minsa daban a conocer una realidad alarmante. En ambas olas, el promedio de muertes diarias era de 200 personas a nivel nacional, solo por Covid-19.

Sin embargo, estos números serían mayores. De acuerdo al ingeniero y analista de datos Juan Carbajal, quien se basa en el Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef), en este mes 1.046 personas mueren cada día por causas no violentas, entre ellas por el Covid-19. “En el 2019, 300 personas fallecían por causas no violentas a diario, pero en abril del 2020, la cifra subió a 450; y en agosto fue el pico máximo con 896. Aunque esto ha sido superado por febrero (1.026) y lo que va de marzo. Es difícil que cada día 1.000 familias deban lamentar la pérdida de un ser querido”.

En el caso de los contagios, también existen desfases. Según el Minsa, 1.358.294 (actualizado al 4 de marzo) son los infectados por el Covid-19, pero si se toman en consideración los reportes de las direcciones y gerencias regionales de Salud, esta cifra llega a 2.338.280.

Sin embargo, en el caso de los nuevos contagios, sí hay diferencias entre la segunda y la primera ola, pues el pico máximo en estos últimos meses ocurrió el 2 de febrero cuando se registraron 8 mil 324 casos, unos 3 mil menos del pico máximo reportado el 25 de agosto (11.161).

Para el ingeniero Carbajal, algo se pudo haber aprendido entre ambas olas y fue el uso de las pruebas moleculares y antigénicas antes que las serológicas (rápidas), pues estas últimas detectaban el Covid-19 en los días finales de la infección, lo que permitía que muchas personas desconocieran que ya portaban el virus y contagiaban a más personas.

“Ahora el diagnóstico es más temprano, entonces evitamos que el virus se propague más”, dice el analista de datos.

Aún con mejoras, Tarazona advierte que la mortalidad en el país no está registrándose semanas después de los reportes de los contagios (como ocurre en toda epidemia), sino que van casi a la par. Para él, la respuesta es que nuestro sistema de salud está tan colapsado que los pacientes fallecen a los pocos días de haber sido infectados. “La mortalidad en nuestro país no responde tanto a la virulencia de la enfermedad, sino a la falta de acceso a los servicios de salud”. En tanto, para Carbajal, esto también podría deberse a que las nuevas variantes del Covid-19 son más contagiosas y ponen en colapso a los hospitales y centros de salud.

Drama. Cifra de muertos por Covid-19, según el Sinadef, supera los 100 mil a nivel nacional.

La salud en el olvido

Durante este año, el Perú entendió la importancia de la salud, la ciencia y del personal que lucha a diario para salvar vidas. Hubo mejoras: inauguraciones de hospitales, nueva infraestructura, aumento de camas de hospitalización y de unidades de cuidados intensivos (UCI), pero todo esto es aún insuficiente.

“Desde un principio nos dijeron que era una guerra contra un virus invisible, pero no es así, es una guerra epidemiológica, donde lo que se necesita son médicos, enfermeras, personal de salud y, por supuesto, la participación ciudadana”, dice Augusto Tarazona, quien recuerda que los profesionales de la salud ya están agotados. Los intensivistas han luchado desde el inicio de la pandemia “y no hay posibilidad de relevo”. “Siguen los problemas de pago, de contratos sin seguridad de no ser despedido”, agrega el médico infectólogo del CMP.

En tanto, recuerda que antes del 6 de marzo, cuando el virus ya estaba en algunos países de América, se reunieron con la entonces ministra de Salud y ella solo destinó 30 millones de soles para enfrentar la pandemia, lo cual era insuficiente. “Creemos que un grave error que aún se repite constantemente es que se minimiza la pandemia. Hace poco el ahora ministro de Economía decía que no tendríamos una segunda ola”, lamenta el experto.

En tanto, cuestiona que en un primer momento se haya decidido implementar solo cinco hospitales para Covid-19 y priorizado este tercer nivel cuando se pudo prevenir el contagio desde el primero, en los establecimientos de salud. “Trabajo en un hospital que fue destinado para Covid-19 y ¿qué se ha hecho? A lo máximo se ha instalado una carpa con camas”.

Lo mencionado, además, trajo el problema de que durante la primera ola no se atendió a personas con otras enfermedades, lo que ocasionó la mortalidad de muchos pacientes con comorbilidades.

¿Funcionan las medidas?

La cuarentena nacional inició el 16 de marzo en el Perú y culminó, tras varias extensiones, el 30 de junio. El expresidente Martín Vizcarra ordenó que nadie salga de sus casas, excepto los que contaban con un pase laboral. ¿La medida funcionó? “En nuestro país, el Covid-19 ha sido heterogéneo, es decir cada región tuvo su momento de crecimiento y de bajada. En Loreto fue en abril, mientras en Lima, en agosto”, recuerda Carbajal. Lo dicho fue corroborado por Tarazona, quien cuestiona que las medidas se hayan tomado pensando siempre en el sector formal cuando la gran mayoría de personas vive el día a día, trabajando en las calles. “Nuestro país es diverso, existen grandes inequidades, no todos pudieron cumplir esa cuarentena”.

En ese punto, el infectólogo Juan Villena dice que la pandemia nos ayudó a conocernos entre los peruanos. “Hubo mucha gente que se iba caminando a sus regiones, fue inexplicable para muchos, pero no todos tenemos una casa acá en Lima, no se debió pensar en una cuarentena así”.

En esta segunda ola, también se habló de cuarentena, pero de una manera más heterogénea, aunque hace unos días decidió levantarse y “prácticamente nos han dicho sálvese quien pueda”, dice Tarazona.

Un futuro

El virus sigue entre nosotros. Aunque contamos con poco más de un millón de dosis de vacunas, aún no tenemos suficiente oxígeno ni un tratamiento definido. “Nos olvidamos del dolor ajeno y esta pandemia nos hace descubrir que aún en estos momentos hay quienes venden los medicamentos a precios exorbitantes”, señala Villena.

En tanto, para los especialistas, las personas somos los que tenemos un papel decisivo en esta lucha: “Se les da órdenes de no salir de casa, pero necesitamos que sepan que son seres activos”, agrega Tarazona.

Todos estamos en medio de una lucha que no acaba.

¿El virus llegó antes del 6 de marzo al Perú?

De acuerdo al Sinadef, la primera muerte por Covid-19 habría ocurrido el 3 de marzo. Se trató de un adulto mayor (63) que vivía en la región San Martín. Y el 24 de enero se registró otro fallecido sospechoso por Covid-19. “Esto nos da indicios de que antes del 6 de marzo el coronavirus ya estuvo en nuestro país”, dice Carbajal.

Reacción

Augusto Tarazona, infectólogo del CMP

“El concepto de camas UCI se ha ido minimizando. No nos referimos a una simple cama, sino a equipos, insumos, medicamentos y, sobre todo, al personal especializado. Ya ha pasado un año”.

Juan Carbajal, ingeniero y analista

“Hay acciones que se debieron haber priorizado cuando estuvimos en tiempos de tranquilidad, en octubre, noviembre, cuando los casos y fallecimientos tenían una disminución muy considerable”.

Infografía - La República

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