Disciplina o acto divino, una historia sobre cómo enfrentar la diabetes

Doña María fue diagnosticada con diabetes tipo I a mediados de año. A su preocupación por la pandemia debía sumarle una condición médica que la volvía aun más vulnerable, pero decidió cambiar el rumbo y se convirtió en una paciente ejemplar.

Doña María Manayay Días, quien ha sabido enfrentar la diabetes con disciplina y mucha fe. Foto: Juan Pablo Azabache
Doña María Manayay Días, quien ha sabido enfrentar la diabetes con disciplina y mucha fe. Foto: Juan Pablo Azabache
Pamela   Huerta

Sin antecedentes familiares o síntomas que le hicieran imaginar la enfermedad que padecía, María Manayay Días recibió atención médica tras sufrir repetidos episodios de desorientación. Era junio, estábamos en plena pandemia y temía algún problema neurológico; sin embargo, después de pasar por diferentes exámenes clínicos, le diagnosticarían diabetes tipo I.

Todo inició con una neuropatía. Su principal miedo estaba justificado, pero realmente eran sus niveles de glucosa los que generaban este problema. “Pensé que se trataba de algo en la cabeza, pero no era así, era que el azúcar se había elevado demasiado”, contó para La República.

De acuerdo a un informe realizado por el Ministerio de Salud (Minsa), 28.074 personas fueron detectadas con esta enfermedad en el último año. De este mismo grupo, el 96% de diagnósticos fue por diabetes tipo II, mientras solo el 2% fue por diabetes tipo I.

Situación de la Vigilancia de Diabetes en el Perú, año 2019. Foto: Diresa

Esta última es bastante compleja, pues el cuerpo pierde la capacidad de generar insulina, una hormona producida por el páncreas que se encarga de regular la glucosa en la sangre. Cuando este monosacárido se ve alterado, el cuerpo reacciona de diferentes maneras: pérdida repentina de peso, visión borrosa o sed desmedida, son algunos de los síntomas que se pueden manifestar.

Doña María calmaba la inexplicable sed que sentía con gaseosa. Podía tomarse 4 litros de esta bebida por día debido a la tensión del encierro. “Cuando yo tomaba la gaseosa decía: ‘Ay, dios mío, qué puedo hacer para dejar de tomar la gaseosa’. Yo sentía que era adicta pero no sabía cómo dejarla. Yo creo que el señor dijo: ‘Quieres algo, ahí tienes esto; o sigues en lo mismo, o te controlas’”, narró.

Para ella se trató de una señal divina, pues antes de su diagnostico no lograba dejar esta azucarada bebida que tanto daño le ocasionaba. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la bebida más consumida por los peruanos es la gaseosa, tomando un promedio de 27 litros anuales por persona.

Estudio sobre consumo de alimentos y bebidas del INEI. Foto: captura / INEI

Cambiar de hábitos no es fácil, pues la adaptación requiere de un largo y complicado proceso que sostener. Pero doña María lo hizo como si el mismísimo Dios hubiera bajado a darle un jalón de orejas. Sus sentires iban más allá de sí misma, pues, según expresó, ver a sus hijos en una profunda preocupación también influyeron en su radical transformación.

“Los cambios los he tomado de la mejor manera. Desde de que el médico me dijo que tenía que hacer dieta cuando empezó la enfermedad, no he vuelto a probar gaseosas. Si yo fuera una inconsciente, nada me costaría comprarme una y esconderme como lo hacen otras personas”, precisó muy orgullosa.

Su disciplina es digna de admiración, ahora sus desayunos no contienen azúcar. Ha incluido la quinua en su dieta, se escapa a comprar panes integrales y ha hecho de la granola su snack favorito. Los inyectables de insulina no le hacen mucha falta, pues ha sabido controlarse hasta el momento. Además, el ejercicio es parte de su rutina diaria: salta soga, utiliza una bicicleta estática y realiza abdominales a sus 62 años como cualquier joven.

Actualmente, en el Perú existen casi 2 millones de personas que sufren de diabetes y alrededor de 3.000 pierden la vida por esta causa cada año. Las principales complicaciones que pueden presentarse son la polineuropatía, el pie diabético, la retinopatía diabética y la nefropatía diabética.

En ese sentido, ya sea por una señal divina o porque asumieron disciplinadamente las indicaciones médicas, el autocuidado es fundamental para hacerle frente a esta enfermedad. “Les aconsejaría que tomen consciencia y que se cuiden porque la diabetes no es una broma. No es fácil, pero la fuerza de voluntad es lo que predomina”, recomendó doña María para finalizar.