Muriendo con el enemigo

“En el Perú, cada 22 minutos alguien intenta quitarse la vida. Pero eso no le importa a nadie”.

Eloy Jáuregui
03 Mar 2020 | 6:13 h

Álvaro Rosales había escrito antes de suicidarse: “A veces me siento solo…”. Tenía 23 años y por las redes también buscaba ayuda para combatir la depresión. No la obtuvo. El último jueves, a las 8 y 40 de la mañana, se suicidó en la vía férrea del Metro de Lima.

Miles de peruanos viven igual que Álvaro. En el Perú, cada 22 minutos alguien intenta quitarse la vida. Pero eso no le importa a nadie. No es el dengue o el coronavirus. Es el drama de la salud mental. “Jamás, señor ministro de salud, fue la salud más mortal”, escribió Vallejo.

Pero también a miles de peruanos les llega. Las reacciones frente al suicidio de Álvaro fueron de una crueldad asquerosa. Decenas se molestaron porque se había matado tan temprano. ¿Y cuándo se cagó el Perú? ¿Con el fujimorismo? ¿Con Esto es guerra? Estoy seguro. El populismo y la prensa basura han originado una sociedad deshumanizada. Entonces no existe el colectivo. Todos son emprendedores.

Decía mi amigo Javier Monroy que la sociedad peruana está enferma y que cada vez los peruanos somos más “egoístas, insensibles, insolidarios, utilitarios”. Álvaro Rosales fue un peruano víctima del olvido en salud. Y esa comparsa de miserables lo acaba de enterrar. “Y también de resultas del sufrimiento, estoy triste hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo”, Vallejo dixit.

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