De la pista a la fiscalización

“El Perú da una apariencia engañosa de apatía por falta de redes de vigilancia ciudadana”.

La Republica
Jacqueline Fowks

Entre las asociaciones de ciclistas en Lima, unas promueven el respeto a su derecho al transporte no motorizado, otras organizan rutas de paseo o de aventura. A raíz de que la Municipalidad de San Isidro bloqueó un extremo del Puente de la Amistad, construido para conectar un malecón de Miraflores con otro sanisidrino, varias de estas organizaciones y ciudadanos de a pie han asumido la tarea de fiscalizadores. Nuevos y viejos alcaldes replican el estilo Castañeda: sin rendición de cuentas, sin respuesta a los regidores de oposición, con escuderos que recitan medias verdades, recortan espacio público para darlo a privados, o inventan obras para gastar inútilmente el presupuesto estatal.

El Perú da una apariencia engañosa de apatía por falta de redes de vigilancia ciudadana. Engañosa porque cada día miles denuncian abusos y delitos en medios y plataformas sociales. Las acciones que ciclistas, profesionales, comerciantes y otros realizan respecto de las administraciones involucradas -Lima, Miraflores y San Isidro- son un modelo a replicar. Se han dividido roles para obtener y analizar documentos, asistir a sesiones de concejo y transmitirlas en vivo. También han denunciado, ante la Fiscalía, al alcalde de San Isidro por atentar contra el libre tránsito e impedir el uso de un espacio público.

Las calles de Lima están llenas de atropellos y robos, pero las municipalidades se consolidan como lugar de robo de derechos ciudadanos y de verdades, no solo de apropiación ilegal de dinero público.