El apu pariacaca [VIDEO]

El nevado limeño tuvo un merecido homenaje en la inauguración de los Juegos Panamericanos. Fue una deidad de suma importancia en el mundo prehispánico.

El Apu. Vista de los picos del Pariacaca desde la montaña tutelar de Huarochirí.
El Apu. Vista de los picos del Pariacaca desde la montaña tutelar de Huarochirí.
La República

Por: Roberto Ochoa

Muchos peruanos siguen intrigados por la elección del nevado Pariacaca como símbolo cultural en las inauguración de los Panamericanos.

Lo cierto es que la espectacular ceremonia es un merecido tributo a esta antigua deidad andina que tiene el privilegio de ser la única en contar con un documento de altísimo valor histórico -escrito en quechua- dedicado a su culto y a la cosmovisión de las antiguas culturas que se desarrollaron en los actuales territorios de la región Lima.

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Para conocer más de Pariacaca lo primero es leer el célebre Manuscrito Quechua de Huarochirí. Casi todas las librerías ofrecen la edición IEP titulada Dioses y hombres de Huarochirí, traducida por José María Arguedas. Con un poco de suerte también se podrá encontrar la edición Ritos y tradiciones de Huarochirí, con la traducción de Gerald Taylor (IFEA).

Pariacaca también es uno de los nevados más bellos de la cordillera de los Andes y forma parte de los sorprendentes paisajes andinos que dieron fama a la Reserva Paisajística Nor Yauyos-Cochas. Tiene dos picos: Pariacaca y Ximuna, que “miran” hacia occidente. El santuario está rodeado de uno de los tramos más bellos del Qapac Ñam, incluyendo una escalinata con cientos de peldaños pétreos y una galería de arte rupestre con escenas de caza de camélidos en la caverna de Piquimachay.

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Para llegar existen varias rutas. Lo recomendable es viajar en auto propio, mejor aún si es en una 4x4. Desde Lima se llega hasta La Oroya y se continúa por la Carretera Central hasta Jauja. A mitad de camino hay un desvío a Pachacayo donde el camino hasta el poblado de Tanta se hace lento y complicado por su mal estado de conservación.

Otra ruta parte de Lunahuaná y asciende hasta Vilcas y Huancaya, donde continúa una ruta que también llega hasta Tanta. Aquí se deja la camioneta y se puede llegar caminando (20 kilómetros) hasta el santuario. Toda la ruta sobre los 4500 msnm. En Tanta lo mejor es contratar un guía y alquilar una mula (recomendable). Se debe llevar un equipo de campamento para alta montaña pues se trata de una de las cordilleras más frías del Perú.

La experiencia, empero, será más que sorprendente.

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