Tricotilomanía: ¿qué hay detrás del trastorno que lleva a las personas a arrancarse los cabellos?

José Miguel Vértiz

jose.vertiz@glr.pe josemvertiz

04 Ago 2020 | 18:36 h
Tricotilomanía: el trastorno que lleva a las personas a arrancarse los cabellos | Foto: Gerson Cardoso.
Tricotilomanía: el trastorno que lleva a las personas a arrancarse los cabellos | Foto: Gerson Cardoso.

La mayoría de casos, principalmente en mujeres menores de 20 años, se dan por ansiedad y depresión. Un especialista comenta a La República sobre este trastorno que ha aumentado durante la pandemia.

Los padres de una menor de 16 años asisten preocupados a un centro de salud para pedir ayuda en dermatología porque notaron que a su hija se le estaba cayendo el cabello. En el establecimiento la derivaron a atención y le realizaron los exámenes que le hicieron para determinar que ocasionaba esto, pero no encontraron nada. Pero, la realidad era otra.

Durante el periodo de confinamiento por coronavirus, la adolescente, hija única, reveló que se encerraba en su cuarto para no escuchar las peleas y discusiones de sus padres. Como no podía distraerse pensando en lo que sucedía tras esa puerta, empezaba a jalarse los cabellos y al final del acto, sentía un alivio, una tranquilidad.

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Cuando les brindaron el diagnóstico de la menor, los padres se sorprendieron porque no tenía que ver con una enfermedad dermatológica, como pensaban inicialmente, sino con un trastorno llamado Tricotilomanía. El doctor Yuri Cutipé, director de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa) y psiquiatra de niños y adolescentes fue quien atendió el caso. En conversación para La República, el espacialista nos cuenta más sobre este síndrome.

¿Qué es la tricotilomanía?

La Tricotilomanía es un trastorno mental de control de impulsos. Es el acto de arrancarse la tilosidad de los cabellos, cejas, parpado, de las extremidades, inclusive de los genitales debido a la acumulación de ansiedad. “Aproximadamente el 90 % de los casos son mujeres y es mucho más frecuente en edades tempranas entre los 12 y 20 años”, indica el galeno.

“Una vez que lo ha hecho, siente una sensación de tranquilidad. Pasado un tiempo, horas y días, de nuevo le da el impulso y va acumulando ansiedad. Se pueda dar por años en personas que no tienen dificultad de seguir con su vida, hasta cuando se hace evidente para los demás, por ejemplo, por originarse zonas de calvicie, que nosotros clínicamente las llamamos alopecia”, agregó.

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Casos de tricotilomanía en el Perú

De acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Salud, en todo el 2019 se atendieron 416 casos con tricotilomanía a nivel nacional, 100 de ellos fueron entre 6 y 11 años y 158 entre 12 y 17 años. Mientras que hasta julio del 2020, van 166 casos, de los cuales 36 son entre 6 y 11 años, 59 entre 12 y 15 años y 47 entre 18 y 19 años.

Sin embargo, dentro de este universo de casos con tricotilomanía, podemos encontrar a personas que se comen los cabellos. Ese acto se le denomina tricofagia, un trastorno que está asociado a mujeres jóvenes debido a baja autoestima, ansiedad y problemas depresivos.

“Si la persona tiene tricolomanía, e inclusive tricofagia, requiere tratamiento muchas veces para disminuir o eliminarla. Es mixto y se hace con ticoterapia cognitivo conductual y farmacoterapia, que generalmente se usan en medicamentos para depresión y regulación de ansiedad”, manifestó Cutipé.

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El Síndrome de Rapunzel, un caso no detectado en el Perú

Cuando una persona ingesta su cabello por muchos años, se le puede formar un ovillo de cabellos en el fondo del estómago que obstruye el aparato gastrointestinal. Puede provocar sangrado, dolores gástricos y pérdida de peso. A esto se le conoce como Síndrome de Rapunzel, un trastorno raro.

El Síndrome de Rapunzel es una complicación quirúrgica a la que se somete una persona para extraer una masa de pelo en el estómago o intestino por la ingestión voluntaria o compulsiva del propio cabello (tricofagia). Produce síntomas como nauseas, vómitos, hemorragias y tienen que pasar a veces años para manifestarse.

El director de Salud Mental del Minsa indica que en la base de datos no tienen registrado un caso con Síndrome de Rapunzel en el Perú. “Aproximadamente el 30 % de casos que se arrancan los pelos también se los comen. De esa cantidad, el 1 % caería en el Síndrome de Rapunzel y necesitaría una intervención quirúrgica”, explicó.

“Si tuviéramos que hacer un cálculo teórico, diríamos que de los 166 casos de tricotilomanía en lo que va del 2020, el 30 % (54 casos) serían de tricofagia y el 1 % debería hacer Síndrome de Rapunzel y necesitaría una intervención quirúrgica. Bajo ese panorama respecto al año pasado, de los 416 casos, aproximadamente, habría dos casos de Síndrome de Rapunzel. Es rarísimo, lo que sí es frecuente, es la tricotilomanía”, agregó.

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Más conversación y menos discusiones

El doctor Cutipé comentó que el Minsa viene implementando centros especializados con psicólogos, enfermeras y psiquiatras para que se puedan atender los problemas de la población, dentro de ellos la tricotilomanía. Además, hizo un llamado a los padres para que estén más pendientes de sus hijos en esta pandemia por la COVID-19.

“Yo soy psiquiatra de niños y adolescentes y en tiempos de estrés o conflictos familiares, se ponen ansiosos, empiezan a comerse las uñas, y menos frecuente, que empiezan a jalarse los cabellos, cejas y pestañas. Les pido a los padres que conversen mucho con sus hijos e hijas, que jueguen dependiendo de la edad, que observen los cambios y más aún en la pandemia porque su mundo se les ha achicado y las responsabilidades deben resolverlas en espacios pequeños”, señaló.

“La mayoría de hogares tienen espacios muy pequeños y a la vez ahí tienen que hacer de estudiantes, ayudar en la casa, han perdido la posibilidad de sociabilizar, de modo que son los que más han perdido desde el punto de vista emocional durante esta pandemia y obviamente esta tensión, ese estrés, se va a manifestar en ansiedad, depresión o cualquier otro problema en adolescentes, como el consumo de alcohol o comerse las uñas o arrancarse los cabellos”, concluyó.