La Oroya recupera la calma con la suspensión del bloqueo

Tregua. Los manifestantes volvieron a sus hogares. En la madrugada del jueves empezaron los trabajos de desbloqueo de la Carretera Central, que ya se encuentra libre. Quienes viven en la zona anhelan la reapertura del centro metalúrgico, a pesar de la contaminación.  

14 Ago 2015 | 3:52 h

Manuel Tovar

Vuelve la calma en la ciudad de La Oroya, luego de que el miércoles se suspendiera por ocho días el bloqueo de la Carretera Central por parte de los trabajadores de Doe Run. La medida de fuerza se debió a la posibilidad de liquidar a 2.450 trabajadores ante el potencial cese de las actividades en el complejo metalúrgico.
 
El martes último, La Oroya se convirtió en un campo de batalla entre la Policía Nacional y los trabajadores. Incluso se hizo uso de armas de fuego.  El resultado fue la muerte de un poblador y otros cuatro heridos graves. 
 
Al día siguiente, la ministra de Energía y Minas, Rosa María Ortiz, anunció la formación de un comité técnico especializado que se instaló ayer en Lima (ver nota en la parte inferior), entre el Ejecutivo y los dirigentes sindicales y que supuso la suspensión de la medida de fuerza.
 
Se supo que de las 300 personas —entre dirigentes y pobladores— que asistieron a la consulta popular en La Oroya, 98% estuvo de acuerdo con el cese del bloqueo.

Se despejó carretera

Conocida la decisión de los líderes laborales, los manifestantes regresaron a sus hogares y entonces 300 policías —desde el pueblo de Curipata hasta La Oroya Antigua— iniciaron, cerca de la medianoche, el desbloqueo de la Carretera Central a lo largo de ocho kilómetros. La labor, que fue asistida por maquinaria pesada, duró menos de hora y media.
 
Cerca de las tres de la madrugada, por fin los vehículos de carga, particulares y buses interprovinciales, pudieron continuar con su viaje luego de casi 48 horas de paralización. Las unidades motorizadas se encontraban atrapadas a lo largo de 20 kilómetros de esta vía troncal.
 
Para las cinco de la mañana, en la Carretera Central no se apreciaba a ningún efectivo policial ni del Ejército, que no llegó a ingresar a la ciudad ayer, debido a la suspensión del paro.

Apoyan cierre de vías

Los comerciantes de la ciudad también terminaron afectados por los disturbios del martes que los obligó a cerrar sus negocios. El bloqueo de la carretera impidió el ingreso de productos agrícolas como papas y camotes desde el centro del país, tal como sucedió en el mercado Santa Rosa.
 
Sin embargo, los comerciantes de este punto de venta manifestaron que no lamentan las pérdidas económicas, pues sus familias están conformadas por trabajadores de Doe Run, por lo que consideraron justos sus reclamos. 
 
Un ejemplo lo da Florinda Vílchez Yurivilca, cuyo padre es un minero jubilado de 87 años: "Antes los empresarios americanos nos alimentaban bien y recibíamos regalos cada año. Ahora, los trabajadores desde hace 6 años reciben solo 500 soles".
 
Muchos señalan que la actividad metalúrgica, pese a su carácter contaminante, no les trajo consecuencias negativas a la salud. "Desde los años 90 el Estado nos mintió que nuestros hijos nacían enfermos con los pulmones llenos de plomo. ¡Es totalmente falso!", reclama la comerciante local Gregoria Pascual Criolla.
 
Incluso recuerdan que, años atrás, el lugar era visitado por turistas, pero luego de que se divulgaran los estudios de contaminación por la minería, la actividad turística desapareció de La Oroya.

Ruta alterna

Por otra parte, los gobernadores de Huancavelica, Glodoaldo Álvarez; de Junín, Ángel Unchupaico; y de Lima, Nelson Chui, se reunieron con el ministro de Transportes, José Gallardo Ku, para evaluar el mejoramiento de la carretera Huancavelica-Tipicocha-Cañete-Lima, que se convertirá en  una alternativa a la Carretera Central.
 
Ya cuenta con una trocha transitable que se complementaría con el ensanche a doble vía y el asfaltado en toda su longitud, a fin de convertirse en una vía macrorregional que unirá las regiones de Lima, Huancavelica, Junín e incluso Ayacucho.
 
De concretarse el proyecto, tendría como resultado el abaratamiento de los productos que llegan a Huancavelica con sobreprecios debido a la distancia. "El kilo de camote en Cañete cuesta 0,30 céntimos, mientras que en Huancavelica llega a 3,00 soles por la tremenda vuelta que se dan los camiones por Huancayo", dijo el gobernador Álvarez.

Ministro del Ambiente pide sólo vender plantas de plomo y zinc

El ministro del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, advirtió que si La Oroya vuelve a funcionar con el circuito de producción de cobre, la emisión diaria de dióxido de azufre sobrepasaría por mucho al estándar de 365 microgramos por metro cúbico diario y 80 de promedio anual.
 
Señaló que los altos índices de contaminación en La Oroya se deben a que las instalaciones no cuentan con una planta de tratamiento, puesto que Doe Run, tras ganar la privatización en 1997, nunca la construyó.
 
"Esta acción irregular nos ha generado una maquinaria obsoleta, que cuando prende su chimenea emite tanto que casi vuela el promedio que podría emitir en cinco, seis o siete años; esa es la realidad", lamentó Pulgar-Vidal.
 
Indicó que la nueva administradora de la empresa, Profit, debe concentrarse en vender los circuitos de producción de plomo y zinc que sí cuentan con una planta para tratar el dióxido de azufre (SO2) y convertirlo en ácido sulfúrico, bajo los estándares ambientales del 2001.

 

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