VIRUELA DEL MONO - Evalúan caso sospechoso en Colombia EN VIVO - Mira el debate presidencial en Colombia que definirá las elecciones 2022

Sentencia señala que Fujimori avaló las acciones criminales de Montesinos

Plataforma_glr

Ex asesor le ayudó a ganar las elecciones en 1990, pero acabó convirtiéndose en su sepulturero. Ex jefe del Estado le atribuyó poderes extraordinarios que el ex asesor usó para diseñar y organizar el Grupo Colina.

Ángel Páez.

Desde el primer contacto que tuvieron Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, en 1990, se estableció una relación basada en la ejecución de prácticas ilegales para alcanzar objetivos políticos.

La sentencia del tribunal supremo relata que en la segunda vuelta electoral que enfrentó a Fujimori con Mario Vargas Llosa, el escritor reveló que el candidato de origen japonés era un evasor de impuestos y afrontaba una investigación fiscal. Un miembro del entorno de Fujimori, el sociólogo Francisco Loayza Galván, le presentó al abogado Montesinos para resolver el problema. Y así lo hizo. Montesinos recurrió al general EP Jorge Torres Aciego, quien en esos días ocupaba la Dirección General de Contribuciones (DGC), un viejo conocido de la época del régimen del general Juan Velasco Alvarado y miembro de su familia materna, los Torres.

Contra las leyes, el general Torres Aciego desactivó el proceso contra Fujimori, y el alivio le permitió subir en las preferencias electorales hasta alcanzar el triunfo. Torres Aciego sería premiado como ministro de Defensa, y Montesinos sería investido de poderes extraordinarios por Fujimori para que en su representación se ocupe del sistema de inteligencia y de las Fuerzas Armadas en la guerra contrasubversiva.

Uno para el otro

Esto fue el principio de todo, destaca la sentencia del tribunal presidido por el magistrado César San Martín Castro, porque Montesinos había encontrado en Fujimori a un estadista que emitía autorizaciones para la ejecución de acciones sin importar el método. Y Fujimori halló en Montesinos a un personaje que actuaba al margen de la ley para cumplir la misión encomendada.

De allí que cuando Fujimori asumió la jefatura del Estado –de las preocupaciones principales que enfrentaba: la crisis económica y el terrorismo–, delegó a Montesinos la tarea de solucionar este problema. “En puridad, Montesinos fue quien finalmente se encargó, por orden del acusado Fujimori, del diseño y ejecución de la política antiterrorista del Estado, además de controlar la política de seguridad pública, militar y de inteligencia”, señala la sentencia.

Aquí está el origen de la desgracia de Fujimori. El arma que le planteó Montesinos a Fujimori para supuestamente liquidar a la subversión fue la constitución de un equipo especializado que actuaría de la misma manera que Sendero Luminoso: mediante el aniquilamiento selectivo.

¿Fujimori ungió a Montesinos desconociendo sus antecedentes? La sentencia indica que quedó demostrado que Fujimori recibió numerosas advertencias de altos mandos militares sobre la expulsión de Montesinos del Ejército por pretender vender secretos militares, el proceso en la justicia castrense por traición a la patria y su dedicación a tiempo completo a defender narcotraficantes, una actividad que la revista Caretas había documentado efectivamente en 1983. Fujimori prefirió tener a su disposición a un personaje con graves antecedentes criminales y de reprensible conducta.

“No podían ser ajenos al acusado Fujimori los antecedentes de Montesinos”, señala la sentencia. “Las reglas de experiencia vinculadas a la designación de un funcionario público de importancia, la envergadura del cargo y la necesaria indagación sobre la persona que accedería a un puesto clave en los servicios secretos del Estado abonan en esa dirección”.

Además, en la primera quincena de agosto de 1990, cuando Fujimori recién tenía dos semanas en el poder, su primer vicepresidente, Máximo San Román, le entregó un informe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) sobre los antecedentes criminales de Montesinos. Por lo tanto, estuvo advertido desde el comienzo de su gobierno y no hizo nada. Al contrario, una vez que el entonces jefe del Estado le atribuyó prerrogativas extraordinarias, Montesinos usó el SIE para la ejecución de su nueva estrategia contrasubversiva basada en la eliminación física y selectiva de terroristas.

“Montesinos, definitivamente asentado en el cargo (de jefe de facto de los servicios de inteligencia), desde un primer momento se encargó de la estrategia contrasubversiva, mandato confirmado públicamente por el acusado Fujimori”, indica la sentencia. Esto es, Fujimori no necesitaba firmar algún papel para que su asesor cumpliera sus órdenes. Montesinos es el arma humeante del régimen de Fujimori. Así como Vladimiro Montesinos contribuyó a la victoria de Fujimori, al final terminó convirtiéndose en su sepulturero.

Claves

Irrefutable. “Montesinos coordinó las acciones de Barrios Altos y La Cantuta y dio cuenta de los hechos a la única persona o autoridad a la que estaba subordinado: el presidente Alberto Fujimori”, precisa el fallo.
UÑA Y CARNE. “La relación entre uno y otro y el curso efectivo de los acontecimientos no permiten inferencias distintas: el segundo procedió bajo la autoridad y la autorización del primero”, señala con contundencia.

“No hay duda de que aprobó todo”

Uno de los principales argumentos de la defensa de Alberto Fujimori, según el cual desconocía las actividades ilegales de Montesinos, quedó plenamente desvirtuado por numerosas evidencias que inclu-
yen declaraciones del propio acusado, ex jefe del Estado, según el tribunal.

“Los lazos especialmente intensos entre el acusado como presidente de la República y Montesinos como jefe de facto del SIN –la necesaria dación en cuenta de lo que se hacía– y la amplitud de las tareas que asumió, controlando las Fuerzas Armadas, el sistema de inteligencia nacional y las políticas de seguridad pública y antisubversiva permiten advertir no solo un ineludible conocimiento (de Fujimori) de los sucesos más importantes referidos a esos ámbitos, sino también una toma de posición sobre ellos, su curso y sentido y corrección en su caso”.

“A instancias e impulso de Montesinos, se gestó la lucha clandestina o ilegal a través del desarrollo de las Operaciones Especiales de Inteligencia (OEI), autorizadas por Fujimori”, concluye. “No hay duda de que la aprobación provino del presidente. Y Montesinos ejecutó las OEI de Barrios Altos y La Cantuta”. Esa fue la desgracia de Fujimori. Creyó que jamás se sabría. (Edición impresa La República )