Casapalca, una mina de explotación

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29 Jun 2007 | 15:30 h

Bajo una carpa de hule levantada al pie de la Carretera Central, un grupo de mineros habla sin parar con el ceño fruncido y cada rostro desvelado: "Todo es polvo y gas, pura contaminación, porque ni siquiera nos cambian los respiradores para protegernos", denuncia Lorenzo Soto, un maestro perforista que gana 22 soles por doce horas de trabajo en la minera Casapalca.

• Minera no reconoce su responsabilidad, pero subcontrata a empresas con capitales de apenas S/. 6 mil para una actividad millonaria.

Milagros Salazar. Enviada especial.

Abuso. Un joven minero que arriesga su vida en Casapalca doce horas al día demuestra que apenas gana S/. 343 al mes (Foto: Marco del Río) Bajo una carpa de hule levantada al pie de la Carretera Central, un grupo de mineros habla sin parar con el ceño fruncido y cada rostro desvelado: "Todo es polvo y gas, pura contaminación, porque ni siquiera nos cambian los respiradores para protegernos", denuncia Lorenzo Soto, un maestro perforista que gana 22 soles por doce horas de trabajo en la minera Casapalca. "No descansamos ni un solo día, ni feriados ni domingos", acusa Mario Huilcas, un joven que vino hace un año desde Huancavelica para quedarse en Casapalca. "Nos dan el desayuno a las 6 de la mañana y nos obligan a esperar hasta las 4 de la tarde para almorzar", remarca Rafael Yance.

"Los que viven en el campamento deben conformarse con cuartitos de 2 x 2 (metros) y dormir en camarotes peor que en el ejército", asegura Isaías Páucar, quien se considera el más explotado de todos porque, a diferencia de sus compañeros que aparecen en la planilla de las contratistas que brindan servicio a Casapalca, él es un contratado sin beneficios a pesar de realizar una labor principal. Isaías es un NN en la masa laboral de esta minera ubicada a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar en la provincia de Huarochirí.

Hay un coro de reclamos desesperados. Los trabajadores mineros de Casapalca denuncian que las 11 contratistas que trabajan para la mina se burlan de sus derechos laborales. Un trabajador de este campamento minero según la planilla recibe una remuneración básica de 675 soles, pero con los descuentos del seguro social, AFP, el servicio del comedor, entre otros, el sueldo se reduce a 343 soles. Este es el caso de Cayo León Huaroc, que labora como ayudante perforista para la contratista Conmiro. Debido al hacinamiento que hay en el área de viviendas del campamento minero (tal como lo ha constatado en un reciente informe Osinergmin), el joven debe alquilar un cuarto por 100 soles. Cayo, de 23 años, sólo trabaja para sobrevivir, no tiene ninguna capacidad de ahorro. Peor es la situación del huancavelicano Luis Castro, quien debe pagar 150 soles por un cuarto más amplio para vivir con su mujer y sus tres hijos. Casi la mitad de su sueldo se va en tener un techo.

"Nosotros no somos locos para protestar", dicen los mineros y sus mujeres alrededor de las ollas comunes. Es la mañana del jueves 28: hoy toca quaker en tazón con galletas. Pese a haber aceptado el despeje de la Carretera Central, los trabajadores no encuentran una solución a sus reclamos: llevan más de 32 días de huelga y dos meses sin sueldo. Aspiran a ganar entre 45 y 50 soles por día al igual que sus compañeros de las mineras aledañas.

Empresas en rojo

Abandonados. Sin trabajo, 1700 mineros sobreviven hoy de la olla común (Foto: Marco del Río) Los representantes de Casapalca aseguran que a ellos no les corresponde mejorar la situación laboral de los mineros sino a las contratistas. ¿Pero qué empresa minera seria puede contratar a una compañía que tiene apenas 6 mil soles de capital para realizar una actividad principal que requiere millones de dólares? Este es el caso de Povama, una empresa individual de responsabilidad limitada, según consta en la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp). Una situación similar es la de San Antonio, que tiene un capital de 9 mil 300 soles, y de Videlca con 9 mil 500 soles.

La ministra de Trabajo, Susana Pinilla, señala que la escasa solvencia financiera de estas contratistas confirmaría las denuncias de los trabajadores y la violación a la ley de intermediación laboral. Pese a ello, de los 1900 trabajadores que tiene Casapalca, 1700 brindan servicios mediante "las contratas". Los otros 200 que aparecen en la planilla de la minera realizan labores administrativas, según el Ministerio de Trabajo.

"Gubbins explotador", aparece en un letrero de los huelgistas. Alejandro Henry Gubbins Granger y su hijo Carlos Alejandro Gubbins Cox son los dueños de Casapalca conocidos por negocios irregulares en el sector minero (ver recuadro).

Ellos adquirieron la concesión minera de cobre, plata, plomo y zinc en abril de 1997 en el proceso de privatización de Centromín Perú. Debido al "boom" del precio de los minerales, en 2005 Casapalca registró un ingreso total superior a 138 millones de soles, lo que significó un incremento del 33% en relación al año anterior, según el Programa Laboral de Desarrollo (Prades). Lo más seguro es que en los últimos dos años haya conseguido duplicar sus utilidades si se considera la evolución de las ganancias netas del sector.

"Si la minera gana millones, por qué no paga bien a sus trabajadores y se ahorra problemas", reflexiona un trabajador que no quiere identificarse. En medio de los reclamos, habita el miedo y la incertidumbre.

Datos

RÉPLICA. El gerente legal de Casapalca, Dwight Falvy, informó que desde marzo la minera ya no contrata los servicios de Mitralcruz que es una de las compañías más cuestionadas.

SANCIÓN. El Ministerio de Trabajo multó por 100 mil soles a Casapalca y a sus contratistas debido a prácticas antisindicales al despedir a 106 trabajadores, entre ellos 11 dirigentes y 27 delegados que el 17 de abril formaron un sindicato ante los abusos.


Los Gubbins implantan su propia ley

El Ministerio Público involucró al dueño de Casapalca, Alejandro Gubbins Granger, con una red que direccionaba las demandas para que sean resueltas por jueces que fallarían a su favor. La Oficina Distrital de Control de la Magistratura (ODICMA) descubrió que el personal del Centro de Distribución General de la Corte de Lima se encargó de que una denuncia contra Gubbins terminara en el 49 Juzgado Civil. Ahí se ventiló el conflicto entre Casapalca y Minas Arirahua (Minarsa), que denunció a Alejandro Gubbins por intentar apoderarse de dicha compañía mediante argucias cuando se desempeñaba como gerente general.

Sucede que en los años 90, el directorio de Minarsa confió a Gubbins, en su calidad de gerente general, endeudarse por un máximo de 30 mil dólares, sin embargo, lo hizo por más de 968 mil dólares. Para los abogados de Minarsa, Gubbins apeló a presuntos pagarés falsos porque tenía la intención de que su empresa, Casapalca, se presentara como una de las acreedoras y tomara la conducción de Minarsa.

En agosto de 2006, el caso se ventiló en la Cuarta Sala Civil que entonces estaba a cargo del suspendido vocal Ángel Romero, quien se desempeñó como abogado de la Sociedad Minera Corona, que tiene como uno de sus accionistas a Gubbins Granger. Aunque al inicio Romero se inhibió del caso al admitir que trabajó para Gubbins, de manera sorpresiva en noviembre de ese año se reincorporó al proceso y al mes siguiente absolvió a su ex jefe.