¿Es Talara un elefante blanco?

“Petroperú ha tenido 9 presidentes en los últimos 9 años, lo que indica que se debe mejorar el método de su selección”.

Humberto Campodónico
26 Feb 2020 | 5:36 h

La reciente renuncia del presidente de Petroperú, Carlos Paredes, después de sus muy discutibles expresiones frente a la ministra María Antonieta Alva al negarle un préstamo de US$ 1,500 millones, ha puesto sobre el tapete si Petroperú puede financiar la modernización de Talara. A diciembre del 2019 el avance de la refinería es de 93.3% y entrará en funcionamiento en enero del 2021.

El pedido al Tesoro significó un giro en la posición usual de Petroperú: la modernización se pagaría con su propio flujo de caja. No se dejaría de hacer una escuela o una posta médica por construir la refinería. Eso es lo que mandata la Ley 30130 del 2013.

La posición de Paredes se basaba en que la relación deuda/capital en la inversión en Talara era 95% deuda, 5% capital propio, algo inusual porque suelen estar alrededor de 50/50. Por tanto, con una deuda tan alta, no se podría atraer los capitales necesarios para mantener la liquidez de la empresa y realizar algunas inversiones necesarias, como por ejemplo la puesta al día del Oleoducto Nor Peruano. Pero la ministra dijo no.

Ahora bien, ¿es que Petroperú puede pagar su deuda sin los US$ 1,500 millones? Decimos que sí. Pero lo más importante es que la ciudadanía debe acceder a la plena transparencia de las cifras, lo que seguramente pedirá la Comisión de Energía del nuevo Congreso a Petroperú y al MEM.

Igual damos algunas cifras, tomadas de la entrevista que le hiciera Mavila Huertas el lunes 24 de febrero al ex Presidente de Petroperú, Eduardo García Rosell. El Ebitda (que mide la capacidad de pago de la empresa) de los últimos 3 años ha sido US$ 303 millones en promedio. Pero va a aumentar en US$ 250 a 300 millones anuales, por varias razones: la capacidad pasa de 65 a 95,000 barriles diarios; se van a sustituir importaciones de productos refinados; se reducen los costos porque se refinará 70% de crudos pesados (más baratos) en lugar de solo el 30% anterior. Y las mejoras tecnológicas van a permitir que los residuales “se vuelvan a destilar” y se obtengan crudos ligeros (más caros), lo que no sucedía antes.

Todo eso hace que se puedan invertir US$ 200 millones en obras aún pendientes, se paguen los US$ 220 millones anuales de intereses de los bonos y del CESCE y se amorticen los US$ 130 millones del crédito del CESCE español. Son US$ 550 millones de egresos, a los que se suman deudas adicionales más pequeñas que están por venir. O sea, las deudas se pueden pagar. Repetimos: la transparencia le incumbe al Congreso.

Dos cosas más. Una, la refinería producirá combustibles limpios y cumplirá con la Norma Euro 6 (que aún no rige en Perú). El contrato de obras auxiliares con Cobra ha previsto que la planta de hidrógeno pase de 30 a 40 millones de pies cúbicos diarios, lo que contribuirá a la reducción del azufre. La fase final, que implica cambios menores con una inversión de US$ 20 millones, se realizará en el 2022 y los combustibles bajarán de 50 a solo 10 partes por millón de azufre. El avance en las obras auxiliares es de 60%.

La otra es el Lote 192, el más grande productor de petróleo, que ya debió pasar a manos de Petroperú, que actualmente busca un socio. Sin embargo, las demoras en la consulta previa por parte del MEM y, ahora, de Perupetro, están demorando este contrato, y las inversiones para aumentar la producción, lo que impide a Petroperú ingresos de millones de dólares adicionales de manera inmediata. De allí viene el petróleo peruano adicional. El Congreso también debe ver este tema.

Petroperú ha tenido 9 presidentes en los últimos 9 años, lo que indica que se debe mejorar el método de su selección, tomando en cuenta la práctica de Chile y Colombia. Y, también, que debe continuar la lucha ya comenzada contra la corrupción en todos los niveles, siendo la justicia la que determine la sanción a los que resulten responsables. Finalmente, se necesita un consenso positivo de largo plazo para Petroperú, lo que no existe aquí pero sí en Chile y Colombia. Ya es hora.

El debate va a continuar y demostrará que Talara no es un elefante blanco.