Marianella y los jueces

“Tener jueces y juezas probas es lo que garantiza que no sigamos siendo explotados: esa es la democracia que queremos”

Rocío Silva Santisteban
07 Ene 2020 | 5:22 h

El escándalo de “los hermanitos” y “los cuellos blancos del puerto” desató el cierre del inmundo Consejo Nacional de la Magistratura cuando se demostró, vía los audios de julio de 2018, que todos los miembros del mismo traficaban influencias. No olvidemos nunca la llamada que le hizo César Hinostroza a Guido Aguila ofreciéndole chamba a su cuñada y todas las reuniones que el segundo, en su momento presidente de esa sentina, tuvo con miembros connotados del fujimorismo. Aguila ha sido denunciado constitucionalmente por la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, por tráfico de influencias agravado por patrocinio ilegal en agravio del Estado pues llamó a una fiscal de Junín para que “interceda” ante un imputado por un delito. Una joyita.

Por eso mismo, todos los peruanos y peruanas votamos en el referéndum de diciembre del 2018 contra la posibilidad de que estos sinvergüenzas sigan dañando a nuestro país. La justicia no puede ser un miasma. Pero, como sabemos, las bacterias y alimañas se reciclan y utilizan todos los meandros del derecho positivo para poder avanzar con su pestilencia. El día de ayer, lunes, se tenía que juramentar a los miembros de la flamante Junta Nacional de Justicia pero, debido a los cuestionamientos a dos de ellos, Zavala y Falconí, se postergaron solo la juramentación de ambos. Dos mujeres miembros de la comisión, Ávalos y la presidenta del Tribunal Constitucional, Marianella Ledesma, publicaron sendos comunicados de sus instituciones aclarando que ellas no habían aprobado sus puntajes.

Marianella Ledesma y otras mujeres miembros del sistema de justicia son una esperanza en nuestro país para frenar la inmundicia. En su discurso de investidura, Ledesma recordando a Manuel Scorza, gran novelista y amigo de su padre, el abogado laboralista y político, Genaro Ledesma, ha dicho: “mientras alguien padezca, la rosa no podrá ser bella; mientras alguien mire el pan con envidia, el trigo no podrá dormir…” refiriéndose a que la desigualdad no se da solo en el área de lo económico sino también en lo social, específicamente, en la administración de justicia. Tener jueces y juezas probas es lo que garantiza que no sigamos siendo explotados: esa es la democracia que queremos. No permitamos que los poderes subalternos manoseen esta Junta Nacional de Justicia.