Candidato peruano a la OEA

26 Dic 2019 | 6:13 h

“De Zela puede perder, pero que esta vez no sea porque le serrucharon el piso sus propios compatriotas”.

El gobierno ha presentado la candidatura de Hugo de Zela, nuestro embajador en Washington, a la próxima secretaría general de la OEA. ¿Puede llegar? El contendor de De Zela es el actual secretario general, el uruguayo Luis Almagro, reconocido como la carta Washington, cuyas políticas en efecto ha acompañado a lo largo de su mandato.

Las esperanzas peruanas están puestas en los 14 votos del Caribe, a los que en el 2015 Almagro prometió no buscar la reelección, y promover en cambio el acceso al puesto de un caribeño, por primera vez en la historia. Los países defraudados del Caricom se han puesto a buscar otro candidato, y De Zela podría ser la persona indicada.

Pero el régimen de Caracas todavía mantiene cierta influencia en el Caribe, a donde algo del petróleo venezolano sigue llegando. De Zela quiere salvar ese escollo adoptando un perfil mucho menos pugnaz que el de Almagro frente al tema de Venezuela. Esto se traduce en su planteamiento de una OEA para el diálogo, y no para la confrontación.

Pero tomar distancias respecto de Donald Trump (pues a eso equivale la bajada de tono) no resolverá la cuestión del papel activo de Torre Tagle en la coordinación del Grupo de Lima. Sin los votos del Caricom completos, De Zela tendrá que salir a buscar apoyo en el mosaico latinoamericano, con el peligro de que aparezca un tercer candidato.

Sin embargo, los problemas de anteriores candidatos peruanos han estado en Lima, no afuera. Alejandro Toledo bloqueó las aspiraciones de Valentín Paniagua, Ollanta Humala las de Diego García Sayán. Ahora un comunicado con firmas variadas busca animar a Martín Vizcarra a retirar a De Zela, en lo que sería el tercer fracaso de una candidatura peruana a la OEA.

La impresión es que De Zela no tiene la cosa ni remotamente ganada, pero sí tiene una oportunidad. Su mejor carta viene siendo la insistencia en que la política de gestos duros inconducentes frente a Caracas practicada por Almagro ha conducido a un entrampamiento, y poco más. En esto está alineado con el estilo institucionalista del Grupo de Lima.

De Zela puede perder, pero que esta vez no sea porque le serrucharon el piso sus propios compatriotas.