¿Ya se decidió?

Un impulsor de la difundida indecisión es la combinación de una impopularidad de los candidatos más conocidos (suelen venir del pasado Congreso) y la escasa información acerca de los nuevos candidatos.

Mirko Lauer
16 Dic 2019 | 2:01 h

La indecisión frente al 26 de enero sigue a la cabeza frente a las opiniones con nombre propio, y en esa medida es hoy el alma de la fiesta. Son personas que están contra la idea misma de la elección, o que así declaran insatisfacción ante la oferta política disponible, o que han decidido tomarse su tiempo para pensar las cosas mejor esta vez.

En ese 51% que ha detectado IEP están, por supuesto, los consabidos demorones. La idea más frecuente sobre las decisiones electorales de último momento es precisamente la de alguien que en la última semana, o día, u hora, sale de su indecisión y se compromete con un candidato. Sin embargo están también los que cambian de candidato, señal de que estaban decididos, pero no lo suficiente. Quizás dieron un nombre para no desairar al encuestador.

El decididor tardío suele ser visto como un irresponsable, cuando puede ser lo contrario. Quizás en el fondo se le reprocha estar creando suspenso en una situación donde muchos quieren seguridades, ya de una vez. También existe la imagen del elector demorón que en el último momento simplemente deja volar el lapicero, o tira una moneda. Si por él fuera, postergaría las elecciones.

Los especialistas en indecisión han rastreado algunos motivos como el perfeccionismo, las situaciones en que el análisis paraliza (una variante del perfeccionismo), la indiferencia frente al resultado, la inseguridad, y la simple flojera. Cada motivo a su manera es una invitación a dejar para mañana la decisión que se puede tomar hoy.

Los indecisos son también un bolsón de expectativas. Allí los rezagados alojan sus esperanzas en el voto oculto, y los delanteros su confianza en que se trata de un sector que va a seguir las tendencias de los sondeos. Puede haber de las dos, pero las cosas tienden a aclararse lo suficiente algunas semanas antes del desenlace.

Un impulsor de la difundida indecisión es la combinación de una impopularidad de los candidatos más conocidos (suelen venir del pasado Congreso) y la escasa información acerca de los nuevos candidatos. Quizás signifique algo que Acción Popular, hoy el N°1, no traiga repitentes en sus filas, o que el N°2 Fuerza Popular traiga realmente pocos.