¿Adiós al Grupo de Lima?

“Este anuncio representa, en cierta manera, el reconocimiento del fracaso de una diplomacia pronorteamericana”

Alberto Adrianzén
31 Oct 2019 | 4:35 h

Hace unos días, el nuevo canciller Gustavo Meza-Cuadra anunció desde Bruselas un posible “relanzamiento” del Grupo de Lima, así como un mayor acercamiento “con el Grupo de Contacto Internacional”. Este anuncio que fue hecho en una reunión internacional sobre Venezuela implica un viraje importante de la política exterior del gobierno frente al tema venezolano que podría significar el fin de una diplomacia que había convertido a nuestro país, como también a los miembros de ese grupo en operadores de la diplomacia de Donald Trump.

Por eso este anuncio representa, en cierta manera, el reconocimiento del fracaso de una diplomacia pronorteamericana basada en promover políticas violatorias del derecho internacional y abiertamente intervencionistas, lo que incluía las amenazas de una intervención militar. Es decir, la negativa a encontrar una solución pacífica, política y democrática a la crisis venezolana.

En realidad, la estrategia del Grupo de Lima y de EEUU de aislar a Venezuela, de crear un “presidente virtual” como Juan Guaidó, de alentar un “golpe militar y una rebelión popular” ha fracasado. Lo mismo se puede decir de las presiones, bloqueos económicos, amenazas de invasión y campañas mediáticas internacionales. Un hecho que demuestra la ineficacia de esa política es el ingreso, hace unos días, de Venezuela como Estado miembro, del Consejo de los Derechos Humanos de las ONU. En realidad, esta “diplomacia” a lo único que ha contribuido es a profundizar los errores del gobierno de Maduro y a provocar el éxodo de millones de venezolanos y venezolanas.

También contribuye al anuncio de este relanzamiento del Grupo de Lima, el nuevo mapa político que se está configurando en la región luego de las elecciones en Argentina y Bolivia como también de las “rebeliones populares” en Ecuador y Chile. El próximo presidente de Argentina, Alberto Fernández, como el de México, Manuel López Obrador, países miembros del Grupo de Lima, han cuestionado la política del grupo. Rechazan las políticas intervencionistas y son favorables a soluciones pacíficas y democráticas.

Por último, la negociación entre el gobierno de Maduro y un sector de la oposición habría llegado, por el momento, a acuerdos importantes: nombrar a nuevas autoridades electorales, como también al reconocimiento por parte del “madurismo” de la Asamblea Nacional. El 24 del mes pasado se produjo la reincorporación del partido de Maduro, constituyéndose la Asamblea en un nuevo espacio de diálogo.

En este contexto de avance, la Secretaría General de la OEA, es decir Luis Almagro, publicó un insólito comunicado el 16 de octubre en el que sostiene que: “Las actuales corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana”, que, además, de financiar, apoyar y promover conflictos políticos y sociales buscan desestabilizar la democracia en Colombia y Ecuador.

Por eso creo que lo que se viene no será nada fácil. No sería extraño que la derecha al perder terreno en la región apele (si uno toma en cuenta el reciente comunicado de la OEA) a crear una nueva “guerra fría”, parecida a la de los años 60. Y decir esto no es exagerar. Hace unas semanas en la OEA se discutió aplicar el obsoleto TIAR a Venezuela y hoy en Bolivia se dice que detrás del triunfo de Evo Morales (que tendrá que ser ratificado por una auditoría electoral) están Venezuela, Cuba, Rusia y China, es decir el “castrochavismo”. Cualquier parecido con el pasado no es una mera coincidencia.