César Hildebrandt: “El fujimorismo sigue siendo la mafia que corrompió todas las instituciones del país”

En su columna semanal, el periodista César Hildebrandt comentó sobre el rechazo de la población hacia el fujimorismo.

La República
13 M09 2019 | 13:22h

El último jueves 12, el esposo de Keiko Fujimori, Mark Vito, expresó que la lideresa de Fuerza Popular seguirá cumpliendo con una orden de prisión preventiva por el “odio que tienen a los Fujimori”.

Al respecto, en su columna semanal, el periodista César Hildebrandt justificó ese “odio” siempre y cuando se refiera a rechazar el crimen.

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“Dicen que el odio es tóxico. Eso no es cierto. Es muchas veces necesario. No es que lo recibamos con alegría, [...] pero odiar el crimen, por ejemplo, es imprescindible”, reza su publicación.

En ese sentido, el director de Hildebrandt en sus trece comentó sobre la situación del Congreso de la República y el rechazo de la población hacia ese órgano del Estado.

“No necesitamos ser güelfos o gibelinos para odiar al Congreso actual, pero algún instinto de justicia nos dice que el problema no es aquel recinto donde alguna vez estuvo gente de mucho valor. El problema es que quienes han capturado el Congreso son el fujimorismo y la agonía (nada unamuniana) del Apra”, continuó en su columna.

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Asimismo, colocando el argumento de Fuerza Popular como mayoría en la representación nacional, el periodista resaltó que ese escenario se dio “gracias al deforme sistema electoral peruano”.

“El problema mayor es que el fujimorismo sigue siendo la mafia que evisceró las instituciones del país corrompiéndolo todo. Nunca, en toda nuestra historia, la vocación por el delito conoció de una metástasis como la que concibió el fujimorismo”, escribió.

Finalmente, César Hildebrandt sugiere que ese “odio” debe ser urgente ante la “miseria moral” con la que se intenta hundir al país.

“Fujimori es el resumen de nuestras taras más intensas, el intérprete de lo peor que tenemos adentro. Con Fujimori fuimos una peste en América Latina. Y la prensa que lo adulaba era la que él mandaba hacer en el SIN. [...] Odiar ese ofrecimiento inmundo es para mí una urgencia, una vacuna, un aprendizaje”, concluyó.