Cuando la “justicia” duele

“Es demasiado tener que denunciar una violación, peor aún si tu hija menor es la víctima”.

Sigrid Bazán
11 Sep 2019 | 3:39 h

A veces llegamos a acostumbrarnos a la rutina, a estar cómodos en nuestros trabajos, casi satisfechos o quizá simplemente conformes con lo que hay. Atentos cuando eso suceda, porque estamos olvidando por qué es necesario seguir luchando en contra de la injusticia que afecta a millones.

Hace unos días se hizo pública la denuncia de una madre en desesperación. Su hija había sido violada en un colegio de La Libertad y tenía que ser examinada por un médico. Llega al centro de salud y el doctor Joel Santillán Silva le pide a la madre esperar afuera, bajo la excusa de que los niños no hablan frente a sus padres por vergüenza. Quién se iba a imaginar que ese sujeto violaría, una vez más, a la menor, en el mismísimo consultorio donde debía atenderla.

Aquí hago una pausa porque es demasiado. Es demasiado tener que denunciar una violación, peor aún si tu hija menor es la víctima. Pero tener que soportar el vejamen nuevamente nos lleva a experimentar una impotencia sin límites. Ahora la familia vive bajo amenazas y sin ningún apoyo, de hecho, a los operadores de justicia no se les ocurrió mejor idea que dejar al médico acusado en libertad, bajo comparecencia restringida y no bajo prisión preventiva pese a las pruebas que confirman la violación sexual.

Gracias a los medios, ahora la OCMA está investigando al juez que liberó al acusado y la ministra de la Mujer está resguardando a la familia y a la menor. Sin embargo, el daño está hecho.

Hay muchos temas que discutir cuando se trata de proteger a las más jóvenes, actualmente no hay una ley que permita el aborto por violación sexual para niñas o mujeres violadas. No hay una buena atención generalizable para quienes necesiten hacer uso de una cámara gesell (*) para exponer sus casos con tranquilidad ante las autoridades.

De hecho, en abril de este año, el informe del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público expone que solo existen 75 cámaras a nivel nacional de las cuales 12 se encuentran inoperativas. Mientras que las denuncias de abuso sexual, solo en el 2018, ascendieron a 28.067.

Pero el trasfondo está en la corrupción que infesta a los operadores de justicia, incapaces de conmoverse frente a estos casos y movilizados solo por el poder del dinero. Por casos como este debemos manifestarnos, por eso debemos seguir alerta.

(*) La cámara gesell es un ambiente dividido en dos espacios en donde la víctima podrá narrar su historia sin correr el riesgo de ser revictimizada.