Día internacional de la mujer indígena

Tania Pariona, congresista por Nuevo Perú.

Columnista invitado
05 Sep 2019 | 2:18 h

Largas historias de lucha y resistencia se recuerdan hoy con Bartolina Sisa en Bolivia, Berta Cáceres en Honduras, Micaela Bastidas y Máxima Acuña en Perú. Todas ellas reconocidas desde 1983, en el marco del Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos Sociales de América.

Esta fecha también tiene vital importancia para visibilizar la múltiple discriminación que se sufre en nuestro país por ser mujer, por ser indígena, por ser pobre. Estos problemas han sido identificados por instancias internacionales y nacionales: CEPAL, Banco Mundial, Ministerio de Desarrollo, Defensoría del Pueblo y organizaciones de sociedad civil.

Hoy existe la necesidad de recordar las brechas pendientes: los impactos negativos de un modelo económico que atenta contra nuestros derechos, una escasa participación política, limitaciones para acceder a la tierra (a pesar de conducir el 22,6% de la superficie agrícola), acceso a servicios específicos (solo el 4,2% tiene derecho a pensión y el 26,6% no sabe leer ni escribir). Pero a ello debemos agregar el embarazo adolescente (12,7% de adolescentes indígenas embarazadas, ENDES 2016) y la violencia contra ellas (67,5% de mujeres rurales la han sufrido).

En estos tres años, desde un Congreso sometido a un infructuoso enfrentamiento con la población y el Gobierno, con serios problemas de legitimidad y confrontado con posiciones parcializadas que debilitan la agenda de las mujeres y particularmente de las mujeres indígenas, debemos resaltar algunos temas positivos que hemos impulsado: la realización y resultados del Pleno Mujer, el establecimiento de la Alianza Parlamentaria Indígena y nuestra ley que incluye la cuota de mujeres en directivas comunales.

Este día es para reconocer el importante rol de las mujeres indígenas en la conducción y defensa de nuestras comunidades, la protección de la tierra y recursos como la siembra y cosecha de agua, las actividades económicas tradicionales como la conservación de saberes para enfrentar el cambio climático y preservar nuestra cultura. Orgullosa hoy reconozco y saludo el rol precursor jugado en anteriores legislaturas por Paulina Arpasi, Hilaria Supa y organizaciones como ONAMIAP y FEMUCARINAP, así como de todas las mujeres indígenas que seguimos dando lucha por la defensa de nuestros derechos.