¿Maldita minería?

“Pero en pleno siglo 21, no podemos contentarnos con pensar que nuestra ventaja comparativa radica en encontrar que otros exploten nuestros recursos porque necesitamos proteger el presente”

Maite Vizcarra
12 Ago 2019 | 1:48 h

A propósito del asunto “Tía María”, he escuchado citar la frase “la maldición de los recursos naturales”. Los parlamentarios y “opinólogos” que la mencionan, le atribuyen una verdad pétrea porque la frase vendría del economista Joseph Stiglitz. Las cosas como son, la llamada “maldición de los recursos” es un tópico en economía, no es un axioma. El propio Stiglitz ha propuesto nuevas ideas en torno a la prosperidad basada en los recursos y siempre con un ponderado optimismo. Así que, ser un país con ingentes recursos es un hecho que puede leerse como una ventaja comparativa. Aunque lo realmente relevante es que esa “ventaja comparativa” sea “dinámica”. Es decir que se prolongue en el largo plazo. Y la gestión de los recursos puede y debe hacerse de manera más estratégica, considerando las oportunidades del presente respecto de las del futuro. Hace cuarenta años, Corea del Sur tenía una “ventaja comparativa” en el cultivo de arroz. Si se hubiese quedado adherida a dicha fortaleza, no sería el gigante industrial que conocemos hoy. Gracias a una visión estratégica de los recursos, Corea abandonó el paradigma del productor de arroz más eficiente del mundo –pero probablemente pobre–, por la industria de tecnología. ¡No es una tarea sencilla! Y siempre habrá costos que asumir, decisiones que encarar. “No se puede hacer tortilla sin quebrar huevos”. Pero en pleno siglo 21, no podemos contentarnos con pensar que nuestra ventaja comparativa radica –solamente– en encontrar que otros exploten nuestros recursos, porque necesitamos proteger el presente. Los recursos no se van a mudar, y el futuro que ya es presente, se lo debemos a las generaciones que nos preceden. Urgente reflexión.